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Papeles para rescatar

​El PSOE, seguramente mareado por los calores estivales, se ha puesto al nivel de VOX, qué pena, Dios mía qué pena, amigos socialistas, veros de la mano del fascismo de VOX, o a ellos de vuestra mano
Rafa Esteve-Casanova
@rafaesteve
viernes, 23 de agosto de 2019, 12:40 h (CET)

Mientras ardía la isla de Gran Canaria las primeras autoridades del Estado español estaban de vacaciones, coño, no los critiquen, tanto el Borbón Felipe VI como Pedro Sánchez han tenido un año muy movido, el primero, el Rey al que nadie ha votado, ha tenido que acudir, a regañadientes de su esposa, la consorte Leticia, a otra isla, la de Mallorca, desde hace años feudo de la Monarquía borbónica, y el otro, el líder del partido del puño abierto y la rosa marchita, anda como loco buscando todos los iconos, banderas y lemas que el PSOE ha ido perdiendo desde que pactó, en 1978, con el franquismo que todo continuara igual, y que entre ellos y la derecha de siempre, la de los herederos del franquismo, seguirían repartiéndose el poder gracias a la ley d’Hont. Y aquí paz y allá gloria, Ejercito, Capital y Justicia, junto con los políticos de la derecha y la supuesta izquierda serian las cuatro patas que mantendrían en pie un Estado sumiso a las órdenes del gran capital, representado por las empresas del IBEX 35. Después, el que se portara bien, el que fuera sumiso, el que aprobara rescatar con millones de euros de todos los españoles los bancos en deuda con la gran banca alemana, y autorizara pagar, también con el dinero de todos, rescates a las autopistas y las empresas de las grandes empresas españolas, entre ellas las de Florentino Pérez, seria calificado de buen español.

Y mientras toda esta gente, entre ellos, el Presidente del Gobierno de España, estaban disfrutando de sus vacaciones, coño, que ellos tiene derecho a hacerlo, no como esos pensionistas que con 677 euros no tienen ni para comprar una triste piruleta a sus nietos, el Mediterráneo, el MareMortum, continuaba arrojando muertos en las playas, otros se ahogaban sin que nadie les llorara, y otros, los que tenían más suerte, eran rescatados por algún buque de alguna ONG dedicada, como la mayoría de estas organizaciones, a hacer el trabajo que, por desgracia, no hacen los Estados.

Durante tres semanas hemos asistido, más de una vez con los puños apretados por la rabia, al triste espectáculo de ver cómo la Unión Europea se encogía de hombros ante la triste realidad de gentes que huyen del hambre, la miseria y la guerra atraídos por el señuelo de las televisiones que muestran, en los territorios africanos de la desesperación y el hambre, un futuro de una esperanza que, finalmente, no deja de ser un engaño. La gente se juega la vida en la ruleta rusa de las pateras con la vista puesta en un futuro que, finalmente, no les depara más que volver al hambre y la desesperación, ahora lejos de su familia y, muchas veces, bajo la mirada de odio de unos europeos que, a veces, olvidan que ellos o sus abuelos también tuvieron que emigrar en busca del pan de cada día.

La fuerza de los votos del miedo ante el extraño, han hecho de Europa un territorio hostil para quienes suenan la aldaba a las puertas de sus fronteras, sin papeles, sin permisos, sin un trabajo. Los partidos, tanto los de la extrema derecha, la derecha extrema y los que se alojan bajo el paraguas de la socialdemocracia, no quieren gestionar la llegada de los emigrantes por miedo a perder votos. Nadie quiere, o sabe, gestionar la llegada de quienes vienen en busca de un trabajo. Incluso a algunos les puede venir bien, no olvidemos que siempre hay malos empresarios sin conciencia que ven en estos emigrantes una mano de obra barata. Lo mismo que hay políticos que aprovechan la situación para llevar el agua a su molino. Salvini en Italia, durante tres semanas, ha hecho campaña electoral, y ha tumbado un Gobierno del que forma parte, aprovechando la llegada a Lampedusa del Open Arms. Aquí también lo ha hecho VOX denunciando ante la Fiscalía de la Audiencia Nacional al buque que durante tres semanas ha estado varado a una milla escasa de Lampedusa con más de un centenar de emigrantes enfermos, desesperados y dispuestos a todo, incluso a lanzarse al agua para intentar llegar a nado a la costa.

Y, de repente, llegan las declaraciones de Carmen Calvo, vicepresidenta de un gobierno en funciones, que, no sé si víctima de una insolación momentánea y veraniega, afirma que la ONG propietaria del Open Armas no tenía “permiso de rescate”. Coño, y perdón por la tercera vez que digo una palabrota, en qué está pensando está señora, una señora que es Vicepresidenta de un Gobierno que se supone de izquierdas, una dama con titulación de doctora en Derecho y experta en Derecho internacional. Definitivamente, el Sol y el calor de este Agosto, le ha obnubilado el magín y le ha hecho olvidar que España hace ya tiempo firmó la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar que contempla el deber de auxilio en el mar, y que pide a los Estados que lo exijan a los buques que lleven su bandera. Señora Calvo, flaco favor está haciendo queriendo multar un buque que se ha dedicado a salvar vidas. Mal ejemplo es su actitud, cuando pide permiso, “papeles” en jerga, para poder salvar vidas.

El PSOE, seguramente mareado por los calores estivales, se ha puesto al nivel de VOX, qué pena, Dios mía qué pena, amigos socialistas, veros de la mano del fascismo de VOX, o a ellos de vuestra mano. Las mesnadas fascistas de Abascal, su caballo y su pistola, han presentado una denuncia ante la fiscalía de la Audiencia Nacional, i la Fiscalía ha incoado investigaciones al respecto. Algunos jueces y fiscales siguen estando al servicio de la represión.

Durante tres semanas la Unión Europea ha demostrado, y ya son demasiadas veces y en demasiadas controversias y ocasiones, que tan sólo es una unión de mercados. Las personas les importan un comino, son los mercados lo único que les mueve. Pero en esta ocasión están equivocándose, la emigración es necesaria en Europa, lo único que hace falta es regularla, y con esta regulación conseguir acabar con esas mafias que chupan la sangre y los euros a quienes se juegan la vida para llegar a un mundo, el que creen el “primero”, y donde no se les espera como ellos creían. De momento y en España, Pedro Sánchez y su Gobierno, una vez más, han hecho el ridículo con la mala gestión de estas tres semanas. Eso sí, tenemos un barco de guerra, coño, que se llama “Audaz” que viaja, ahora a marcha lenta, para ver si los italianos se acojonan ante esta nueva pequeña “Armada Invencible”. 

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