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Opinión
Etiquetas:   Pedro Sánchez   Investidura   Elecciones   Desempleo   Hablemos sin tapujos  

​Sánchez y su equipo saben cómo aumentar el desempleo

Una propuesta de “progreso” capaz de acabar con el bluff socialista
Miguel Massanet
jueves, 8 de agosto de 2019, 02:28 h (CET)

Es posible que el señor Pedro Sánchez sea un hombre hábil en cuanto a conseguir crear situaciones en las que, una parte de la ciudadanía, pudiera pensar que es capaz de solucionar los graves problemas que en estos momentos acechan a nuestra nación. El menor de los cuales no es, seguramente, el amenazador brexit con el que nos están inquietando los ingleses del señor Johnson de la Gran Bretaña o los problemas que van surgiendo en algunas partes del país con aquellos inmigrante que, con tanta alegría, hemos ido acogiendo, sin tomar en cuenta la clase de personas que acogíamos con nuestra hospitalidad, sin descartar lo que parece un serial interminable relacionado con el hecho de que llevamos más de tres meses de la celebración de las legislativas y el que obtuvo el voto de siete millones de ciudadanos ha demostrado que o no puede o no sabe o, en el peor de los casos, no quiere encontrar una solución viable para su investidura como presidente del gobierno español, dejando que los días pasen y aquellas cuestiones básicas para que la nación pudiera funcionar con normalidad, sigan en stand by a la espera de que, por agotamiento, alguien decida echarle un cable para que pueda gobernar a su manera que, al parecer, consiste en establecer una especie de dictadura progresista en la vieja España.

Lo cierto es que, mientras los políticos están enfrascados en dimes y diretes, culpándose mutuamente de que la nación siga sin gobierno; en tanto que el Banco de España sigue advirtiendo de que se están acercando nubarrones que pueden afectar a nuestra economía y los empresarios, asustados, no acaban de entender que, la situación inestable de España y lo que parece que se está cociendo en Europa, no haga que estos señores que se presentaron para ser elegidos para los nuevos encargados de dirigir la marcha del país, sigan percibiendo sus honorarios como senadores o parlamentarios sin que, hasta la fecha, ninguno de ellos haya dado un palo al agua desde el escaño que consiguieron conquistar, decidan ponerse a trabajar para evitar que la nación siga en manos de los intrigantes que amenazan con llevarla a una situación límite. Al parecer, la única persona que viene dando muestras de un cierto sentido común resulta ser el Rey que, aunque sus facultades en política están muy limitadas por la Constitución española, intenta, a veces sin demasiado éxito debido a que cualquier opinión que pueda insinuar, provoca inmediatamente la explosión de la jauría de políticos que, como si fueran niños de pocos años, intentan, todos contra todos, comerse el pastel arrimando lo que, generalmente es un comentario bien intencionado del monarca, al discurso que cada uno de los partidos viene defendiendo.

En realidad, lo que viene ocurriendo es que, tanto Sánchez como sus compañeros del gobierno interino, que siguen en funciones en tanto no conozcamos quienes van a sustituirlos, gobiernan a su antojo mientras la Cámara baja esta de “vacaciones”, en el más amplio sentido de la palabra; disponen de manga ancha para hacer y deshacer lo que les viene en gana y todo ello le ha permitido, a nuestro Presidente en funciones, haber iniciado una tanda de visitas a diversos colectivos que no tienen nada que decir respecto a la posible investidura del futuro presidente del gobierno español, en lo que podríamos calificar, sin temor a errar, de propaganda política destinada a conseguir adhesiones de parte de sindicatos, agrupaciones, gremios, colectivos rurales, colegios de profesionales e, incluso de funcionarios de la educación pública, con excepción de los pertenecientes a los colegios concertados de la CONCAPA que, debido a sus especiales relaciones con partidos conservadores, seguramente ha decidido prescindir de ellos aunque estos colegios representan a dos millones de estudiantes.

¿Deberíamos entender que, en la mente un tanto atrabiliaria, del señor Sánchez, quede encriptada la idea de que va ser necesario acudir a unas nuevas elecciones para resolver el aparente nudo gordiano que, hoy en día, parece que impide la formación de un nuevo gobierno? Esta sería una respuesta que quizá muchos políticos estarían encantados de poder responder. Lo que sí se puede deducir de esta artimaña es que, el señor líder del PSOE, no deja cabos sueltos e intenta asegurarse tener controlados todos los posibles escenarios que se le pudieran presentar para que, en el hipotético caso de que decidiera llevarnos a las urnas, no iba a tener sorpresas desagradables que pudieran contradecir lo que, todas las encuestas, pronostican para una situación semejante, en las que se pronostica una victoria todavía mayor, para los socialistas, que la conseguida en los comicios del pasado mes de abril.

Entre tanto, las noticias de los partidos de derechas o centro derecha no pueden ser más decepcionantes. Por raro que pudiera parecer, para los que se han dedicado a criticar al partido del señor Abascal, VOX, parece ser que son los que más se han esforzado en colaborar, ajustándose a lo que se les ha requerido desde el PP para conseguir que los intratables políticos de Ciudadanos transigieran en apoyar, sin demasiado entusiasmo, la candidatura del PP en Murcia y posteriormente a la señora Ayuso, de la Comunidad madrileña. Sabemos que se equivocaron al no concurrir, como sugería el señor Casado del PP, a las anteriores consultas agrupados, en aquellas circunscripciones en las que, como se ha demostrado, el acudir por separado les ha perjudicado; no obstante y para mayor decepción de los que esperábamos más de dichos partidos, los señores de Ciudadanos, empecinados en pretender estar por encima del PP cuando, quiéranlo o no, de momento, el PP sigue ocupando el segundo puesto y, por tanto, le corresponde a él la designación como cabeza de la oposición.

Lo peor es que, de nuevo y ante la posibilidad de que hubiera elecciones en el mes de noviembre, los señores de Ciudadanos ya se han reafirmado en que no van a rectificar y se van a seguir presentando individualmente en todos los puntos de votación. Resulta poco menos que una postura condenada al fracaso, debido a que, y en esto parece que van coincidiendo todas las encuestas que se vienen haciendo sobre lo que podrían ser los resultados de unos nuevos comicios, sus posibilidades de mejorar los resultados del mes de abril parece que son muy escasas y, son muchos los que pronostican para el partido de Rivera una caída como la que también se les anticipa a los de Podemos.

En cualquier caso, si lo que pretende Pedro Sánchez sigue siendo el mantener sus propuestas electorales, hablar de un salario básico, como anunció; aumentar las pensiones; seguir aumentando el número de funcionarios y empleados públicos; dar cobertura sanitaria a todos los inmigrantes que siguen entrando, en grandes cantidades, en España; aumentarse los sueldos ( como ya vienen haciendo en muchos municipios) de los ediles y alcaldes municipales; ir cediendo a las presiones que viene recibiendo desde Cataluña y el País vasco para que le apoyen ante una probable investidura; no parece que esté dispuesto a hablar de lo que va a ser necesario implantar en España para que, los miles de millones de euros que van a suponer estos cambios, puedan ser financiados. No nos han dicho una palabra de los impuestos que van a incrementar o de los nuevos que va a ser necesario implantar; no parece que les preocupe el déficit público del Estado y de las autonomías; no sabemos hasta donde van a estar dispuestos a empeñarse para conseguir financiación a través de la Deuda pública ni se nos ha dicho lo que, en sus numerosos viajes a Europa, ha hablado respeto a lo que piensan los grandes países, que hoy son los que llevan la voz cantante en la CE, respecto a que nuestro endeudamiento y déficit público pueda alcanzar niveles que no entren dentro de los planes establecidos desde Bruselas.

Mucho nos tememos que hay demasiadas cosas que se ocultan al común de los ciudadanos, cosas que van a afectar directamente a nuestros bolsillos como, por ejemplo, ¿qué hay del aumento del impuesto de Sociedades y de las cotizaciones a la Seguridad Social? En uno y otro caso, la subida de ambas partidas va a suponer, para los empresarios, el incremento de sus costes de producción, lo que significa que vamos a estar en inferioridad respecto a los países con los que venimos compitiendo. Como el empresario lo que desea es sacar beneficios y no va a estar dispuesto a perder dinero va a tener que optar entre varias opciones, a cual peor, como: disminuir su producción y prescindir de personal; invertir en la mecanización y robotización de sus cadenas productivas, rebajando el número de operarios; trasladarse a otro país donde los impuestos no le reporten pérdidas, lo que significara expedientes de reducción de plantilla o, lo que para el caso es lo mismo, cerrar la empresa enviando a la plantilla al desempleo.

Añádanse a ello los anuncios que van llegándonos de las autoridades económicas de toda Europa en los que se habla de estancamiento de la economía, de parón de la producción por falta de pedidos, amén de los efectos negativos de un brexit ingles sin acuerdo, que se habla que podrían repercutir en una reducción de ingresos de 1.432 millones de euros y una caída de dos millones de turistas británicos. ¿Ha calculado el señor Sánchez la eventualidad de que la posibilidad de financiación del Estado español, por un aumento descontrolado de los intereses del dinero, pudiera representar para España? ¿Acaso podría seguir con la política desaforada del aumento sin control del gasto público? Por mucho que pretenda esquivar el problema, si se aumentan los impuestos, aumenta el paro, disminuye el poder adquisitivo de los ciudadanos y deja de mantener el llamado estado del bienestar, será evidente que el señor Sánchez y sus esbirros van a tener que dar explicaciones, de su modo extravagante de actuar, al pueblo español.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, vemos nubarrones en el horizonte allí donde el señor Sánchez y sus ministros nos quieren hacer pensar que todos los españoles, especialmente los trabajadores, van a conseguir ventajas. ¡De ilusiones también se vive!


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