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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

José Antonio Alonso, el regicida ecuestre

José Luis Palomera
Redacción
viernes, 16 de junio de 2006, 22:52 h (CET)
Dice el magistral magistrado, ministrillo de defensa José Antonio Alonso, argumentando sus delirios más demócratas que la estatua ecuestre de Franco que preside el acceso principal a la Academia General Militar de Zaragoza "tiene que ser removida". Su alegato para tal fin, la "inconstitucionalidad" de la figura en bronce. No contento con su franco- fobia instiga a su ego y parafrasea "trataremos de obviarla en la medida de lo posible"... Ay, ay, Alonso...

Mira majo, te voy a decir -cual analfabeto en comparación a tu magistral carrera- lo siguiente, para que te enteres más que para orientarte, que eso es imposible...

Veamos: Me parece bien que vos guarde la “España de sus zapatos” de inconstitucionalidad alguna, ahora bien, mire usted, después de derribar la estatua del General, me permito sugerirle que solucione la clamorosa inconstitucionalidad en que aún hoy viven una buena parte de los ciudadanos de la comunidad vasca. Personas que tienen que vivir escondidas, arrinconadas entre cloacas de fanáticos nacionalistas, llevando escolta noche y día temerosas de la espada que las ratas asesinas penden de sus cabezas.

Estas gentes soportan la mayor anticonstitucionalidad, ya que no les dejan disfrutar de la democracia en un estado democrático... ¡Ala, valiente!. Vamos, deje de obviar estatuas de latón y resuelva la dignidad de poder vivir libres de muchos ciudadanos... Ah, que eso parece no interesarle “a sus zapatos”, claro, claro, le entiendo, es más fácil eliminar a quien ni siente ni padece...

Hablando de padecer, siguen ustedes con la cantinela de que Franco es una criatura engendrada únicamente por la que ustedes llaman derecha. Verá, Don magistrado Alonso, el excelentísimo general Francisco Franco nos guste o no, es un engendro de todos, de unos y de otros, de sus abuelos, de los míos e incluso de los del señor Rajoy.

A Franco le parió la “incruenta anarquía” y le mantuvo las ansias de revanchismo de ésta... ¿Sabe usted el porqué de los 40 años de paz en España, digo paz, no libertad? Pues bien, esa paz acarreaba tener un dictador en la jefatura del estado, sin esta premisa, los anarquistas, liberales, independentistas y demás, hubieran vuelto “a las mismas” y en vez de padecer una vergonzosa guerra entre hermanos quizás hubiésemos padecido dos o tres. Lo cual quiere decir caballero magistrado que posiblemente usted y yo no hubiésemos nacido, luego yo no podría escribir lo que le escribo y usted no padecería la inmensa alegría de retirar de la vista los que sus antepasados entre otros, parieron.

La estatua de Franco nos recuerda a todos, y no al revés...

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