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España ha entrado en el club de las repúblicas bananeras

“Lisandro, caudillo dorio de prestancia espartana y finura extranjera, empleaba indistintamente la fuerza o la perfidia en aplicación de su famosa frase: ‘A los niños se los engaña con juguetes y a los hombres con juramentos’”
Miguel Massanet
jueves, 23 de mayo de 2019, 15:58 h (CET)

Si alguna vez pensamos que España estaba en trance de perder su grandeza, de caer en las garras de sus enemigos o de renegar de su herencia romano cristiana, inmediatamente desechábamos tales ideas, pensando que era imposible que, con las enseñanzas que este pueblo ha recibido a través de su Historia, las ocasiones en las que nos hemos visto en la necesidad de pagar por nuestros errores o las veces en las que hemos tenido que llevar luto por la muerte de nuestros conciudadanos debido a odios fratricidas, venganzas pasionales, rencores reprimidos o envidias malsanas; sería imposible que, una vez más, nuestra naturaleza temperamental, irreflexiva, impulsiva y violenta, ésta que tan frecuentemente nos ha llevado a enfrentamiento, asesinatos, guerras y atentados, de los que después nos hemos tenido que arrepentir, aunque siempre tarde, cuando el mal ya estaba hecho y el restablecimiento de la concordia se había convertido en un deseo prácticamente imposible.

Nuestra guerra civil fue un ejemplo que, desgraciadamente, parece que no ha servido de nada en unos momentos como los actuales, en los que la inconsciencia de muchos españoles y la mala fe y revanchismo de otros ha llevado al país a una situación en la que lo que parece que lo viene primando es el intento de algunos políticos de renovar el enfrentamiento entre los españoles divididos, de nuevo, en dos bandos, al parecer irreconciliables, donde los que pretenden la división de la nación española y aquellos que intentan devolvernos a los tiempos del comunismo soviético, parece que han conseguido ventaja sobre los que seguimos defendiendo una España unida, respetuosa con sus tradiciones, alejada de las doctrinas comunistas y separatistas y convencidos de que la democracia es la única solución para evitar que, quienes buscan imponer sus doctrinas, arrasar con el pensamiento del humanismo cristiano, establecer un sistema intervencionista de gobierno y limitar, como está ocurriendo en Venezuela con el señor Maduro, la libertad de expresión, de opinión, de debate y de defensa dela propiedad, algo que parece que se ha constituido en el objetivo de quienes están en su contra de la libertad de los ciudadanos y sólo pretenden limitarla mediante la intervención directa de la Administración, aunque ello no sea más que otra de las interpretaciones laxas del contenido de nuestra Carta Magna. El ejemplo más evidente de los cambios experimentados por nuestro país, de lo que piensan estas nuevas generaciones que han puesto, después de las elecciones del 28A pasado, el gobierno y las instituciones en manos de socialistas, comunistas y separatistas, con el peligro de que, en unos pocos días se acabe de consumar el giro político al que nos va a llevar este cambio de gobierno y conduzca a que España, por primera vez desde que la Guerra Civil de 1936, la pusiera en peligro de caer en manos de Moscú, haya vuelto a situarse en un punto de inflexión en el que, el señor Pedro Sánchez y todos los apoyos que le han situado al frente del país, vayan a intentar, con grandes posibilidades de éxito (gracias a la estulticia de los políticos de derechas del gobierno anterior), llevarnos a los españoles al terreno de las repúblicas bananeras de Suramérica, siempre encabezados por un PSOE exultante y dispuesto a virar el timón de nuestra política hacia los piélagos insondables del dirigismo estatal y las limitaciones propias de los estados donde, la democracia, no es más que una palabra hueca detrás de la que se esconden las prácticas totalitarias de sus dirigentes.

Y como, para muestra basta un botón, nos conviene considerar lo que estos días pasados ha tenido lugar en lo que representa el centro de nuestra soberanía, las dos cámaras de representación popular, donde han tenido lugar acontecimientos de una gravedad tal que hubieran bastado, por si solos, para que, si hubiera vergüenza en este país, si quienes tienen la obligación de actuar para defenderlo de quienes sólo tienen el propósito de destruirlo; si las autoridades, empezando por la actual presidenta del Congreso, la señora Batet, y el futuro presidente del Gobierno de España, no estuvieran conchabados con los nacionalistas catalanes para hacer el paripé de que, de puertas para fuera, está decidido a que no consigan ninguna de las prebendas a las que aspiran pero que, de puertas para dentro, tiene perfectamente planeado al plan para que, una vez pasadas las elecciones autonómicas, municipales y europeas del próximo día 26, una vez descargado del peso de sus necesidades de mentir para conseguir la victoria que lo reafirme en lo que fue la victoria en las urnas del pasado 28A, tenga manga ancha para tomar aquellas decisiones impopulares que le convengan a sus fines totalitarios, incluido un trato especial para los catalanes. Si consigue, como las encuestas parece que indican que va a suceder, una nueva victoria, entonces va a tener la posibilidad, sin posibilidad alguna de pararlo por el resto de partidos de la oposición que intenten enfrentarse a él, de tomar aquellas decisiones que ha venido ocultando hasta ahora. Una de ellas, la que parece que encierra este “no te preocupes” que le dijo al señor Junqueras cuando este la pidió que “hablasen”, encierra una promesa velada que puede referirse a lo que parece que ya es vox pópuli que, fuera cual fuera la condena que, el TS, pudiese imponer a los encausados por lo ocurrido el 1.O, con motivo del referéndum ilegal, el Gobierno recurrirá al indulto para, evitar la posible reacción que, los catalanes independentistas pudieran tener en el caso de que se confirmase la posible permanencia en prisión, por un plazo largo, de aquellos a los que se ha comprometido a defender.


No deja de ser significativo el trato exquisito que les dispensó la señora Batet y la poca vergüenza con la que admitió las fórmulas de juramento de los prisioneros separatistas, donde demostraron que no estaban dispuestos a cumplir la exigencia básica que se les impone a cualquiera que quiera ostentar el cargo de diputado o senador, una circunstancia si ne qua non para ser tenida en cuenta a quien tiene la obligación de tomar el juramento.

En consecuencia, la señora presidenta del Congreso, debería haber considerados nulos los juramentos espurios formulados por todos los presos que acudieron al Congreso, para hacerse cargo de sus actas de diputados. No tragamos, señora Meritchel Batet, que una persona que da clases de Derecho Constitucional en la Universidad, abjure de sus competencia, se haga la ignorante y remita al TS una consulta sobre lo que debe hacer en orden a si suspende a los encausados o no lo hace, de sus funciones como congresistas. No tiene perdón el que la presidenta del Congreso, por muy novata que sea, permita que los separatistas encausados se califiquen de presos políticos, sin recibir la correspondiente amonestación y rectificación por parte de la presidencia de la cámara. La perfecta escenificación, representación y teatralización de los separatistas que acudieron a la cámara, bajo la discreta vigilancia de la policía, no fue cuestionada en ni ningún momento, como tampoco lo fue, pese a las limitaciones impuestas por el TS, que los presos gozaran de medios para hacer propaganda y entrevistarse con miembros de la cámara durante el rato que estuvieron presentes en la sala de sesiones.

En cualquier caso, la señora Batet podrá alargar el plazo para tomar la decisión algo que, al parecer, es lo que pretende para favorecer a su partido lo que ya, de por sí, habla poco en su favor cuando, en su calidad de una de las más altas instituciones del Estado, puede resultar poco ético y, por supuesto, indicativo de lo que va a ser la presidencia del Congreso, a través de la legislatura que se avecina. De lo que no cabe duda alguna es de que los diputados separatistas que, a nuestro entender, no han cumplido con el requisito básico de, sin más circunloquios, haber jurado que cumplirían sin más con la Constitución, por mucho que no compartieran su contenido, por lo que no deberían ser considerados como miembros de la cámara; en la actualidad, se encuentran en el supuesto en que el reglamento prevé como motivo de estar suspendidos.

Por otra parte, el mismo desarrollo de la sesión parlamentaria, las declaraciones de algunos de los componentes del hemiciclo, la banalidad de sus expresiones, la incontinencia de otros y las abiertas muestras de los separatistas en el sentido de que estaban a favor de la república y en contra de la Constitución, debieran haber sido suficientes, en una cámara donde se respetaran las formas y donde se les exigiera a los jurantes cumplir con los requisitos reglamentarios, para haber rechazado el oximorón de que los implicados juraran, a la vez, cumplir con la Constitución y renegar de su cumplimiento.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, vemos como lo que nos espera durante los cuatro años a los que nos veremos obligados a enfrentarnos, bajo un gobierno socialista que todavía no se sabe si van a intentar gobernar en minoría, con apoyos puntuales de los comunistas o separatistas o si, lo que va a ocurrir, vaya a ser que se vaya a constituir un gobierno de coalición entre PSOE y Podemos, con ministerios a cargo de los comunistas bolivarianos; en cuyo caso las posibilidades de que España siga en la senda de la recuperación, que nuestras relaciones con el resto de Europa se mantengan como hasta ahora o que nuestra economía, ya con síntomas de cansancio, siga la inercia que, hasta ahora, ha mantenido, van a ser cada vez más improbables hasta que llegue un momento en el que la contracción de la economía que se viene anunciando, las crisis que se está produciendo entre China y los EE.UU o el fluctuante “exit” del RU, nos exploten en la cara si es que antes, la influencia de Pablo Iglesias y su grupo, no haya obligado a que, las reformas laborales que Rajoy tuvo que poner en marcha a petición de Bruselas, sean anuladas con lo que, la crisis con el resto de Europa puede que se produzca mucho antes de lo esperado. En todo caso, la situación amenaza con que nos vayamos a encontrar con importantes obstáculos que superar, sobre todo para quienes no comulgamos con semejantes y disparatadas ideas. ¡Vae victis!

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margallo 22/jul/19    00:52 h.
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