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Opinión
Etiquetas:   Política   ETA   PSOE   Pedro Sánchez   Pablo Iglesias  

Izquierdas y separatistas agreden e insultan a sus adversarios demócratas

“No debemos temer la expresión de las ideas, sino su supresión” Harry Truman
Miguel Massanet
martes, 16 de abril de 2019, 15:54 h (CET)

No por esperada, no por ser una de sus características más destacadas ni por constituir uno de los distintivos que mejor definen a aquellos a los que les imposible aceptar que otros puedan tener la razón y que sean capaces de expresar argumentos sólidos que contradigan los propios o que tengan la valentía de acudir a aquellos lugares en los que se encuentren en minoría, no sean bien recibidos o las gentes que habitan en ellos sean incapaces de tolerar que haya quienes se atrevan a cantarles las verdades en sus propias barbas e, incapaces de debatir de una forma civilizada con sus adversarios políticos, optan por la barbarie, la intransigencia y la agresión física para intentar taparles la boca, con el único recurso que les queda para contrarrestar la lógica, la razón y el sentido común: el uso indiscriminado de la violencia, el insulto o la brutalidad. Naturalmente, nos estamos refiriendo a aquellos que cuando les conviene se llenan la boca de alusiones a la democracia, pero que, en realidad, desconocen de la “a” a la “z” todos los principios y requisitos que la caracterizan y todas las normas de conducta que le dan sentido, como expresión máxima de la voluntad de un pueblo que quiere vivir en paz y libre de la amenaza de los totalitarismos, vengan de donde vengan.

Es una verdadera pena que los hechos que están teniendo lugar durante estos días de campaña electoral contra los mítines de VOX, Ciudadanos o el PP en diversas localidades de Cataluña, el País Vasco y otras localidades españolas, no tengan una respuesta proporcionada de las fuerzas de orden público y del gobierno del país. Turbas de fanáticos incontrolados dirigidos desde determinadas formaciones políticas que creen que, impidiendo a sus adversarios políticos que puedan dar a conocer sus programas electorales a los ciudadanos, poniéndoles palos a las ruedas de la libertad de expresión y que intentando cerrarles la boca a aquellos que llevan la voz de la verdadera democracia, se van a beneficiar del voto de las personas sensatas que todavía creemos que quedan en este país. Es cierto que quizá no lleguen a tiempo para que quienes se han creído que el PSOE y sus futuros acompañantes en un gobierno de izquierdas, van a actuar de una forma democrática y van a tener en cuenta las conveniencias de los españoles, respetando sus derechos individuales y encargándose de que las decisiones que se tomen, en cuanto a aspectos económicos, financieros, industriales, sociales y ,respecto a nuestras relaciones con el resto de países de la UE, lo sean teniendo como primer objetivo, el de conseguir que España pueda seguir la senda de recuperación que ya marcó el gobierno del PP, velando para que cualquier ley, decreto, normativa o acuerdo del consejo de ministros, no tenga por finalidad limitar derechos y libertades; no suponga la implantación de mejoras sociales que no sean sostenibles en el tiempo ni que pudieran poner en peligro la estabilidad del país, abocándolo a situaciones insostenibles que acabaran, como ya sucedió en la etapa del señor Rodríguez Zapatero, situando a España a la puerta misma de la quiebra soberana.


Si ahora, en vísperas de unos comicios trascendentales para los españoles, ya se están produciendo intentos, perfectamente planeados y escenificados, por parte de grupos de terroristas callejeros, encaminados a ponerles una mordaza a aquellos partidos que forman parte del arco parlamentario español o de aquellos grupos que, aun no siéndolo todavía, reúnen las condiciones para aspirar a serlo y que tienen todo el derecho a intentar conseguir escaños en alguna de las dos cámaras de representación popular , para tener la posibilidad de poder expresar, desde cualquiera de ellas, sus propias ideas, propuestas y, si es el caso, su disconformidad con las del resto parlamentarios, de cualquier partido del que hayan sido elegidos. No es difícil identificar quienes son los que recurren a estos procedimientos tan poco ortodoxos que, evidentemente, son los mismos que hablaban de su presunto derecho a separarse del resto de la nación española, pretendiendo justificarse apelando a una democracia específica para ellos, hecha a su medida y que, no obstante, pretendían hurtársela al resto de españoles, hablando de celebrar un referéndum exclusivo dentro de Cataluña, sin que el resto de ciudadanos españoles tuviera nada que decir al respecto, cuando es evidente que sólo con un cambio de la Constitución, apoyado por la mayoría del pueblo español, cabría una decisión de semejante calado y que, en bien de España y de los españoles, esperamos que nunca pudiera llegar a producirse.

Esperamos que, eso sí, a algunas personas que, de buena fe, permanecieran engañadas respecto a lo que pretenden esta agrupación de las izquierdas, liderada por el PSOE y formada por Podemos y todas sus franquicias, junto a IU de partenaire y los separatistas catalanes, unidos en un joint venture político de mutuas conveniencias; tomen debida nota de cuáles son los métodos que utilizan estos que sólo saben cargar con engaños, mentiras, desinformaciones y medias verdades contra aquellos partidos a los que tachan de formar un bloque de derechas que, según dicen, únicamente se dedican a favorecer a los bancos ( por cierto, el señor Iglesias, que tanto despotrica contra estas entidades no dudó en acudir a uno de ellos para que le prestaran un crédito para comprar su palacete en Galapagar –Madrid-) y que sólo se ocupan de apoyar a los ricos, “machacando” a los trabajadores con sus imposiciones. Se olvidan de lo que sucedió en la extinta Unión Soviética y de lo que, en la actualidad, el máximo exponente del totalitarismo comunista, un señor que se llama Maduro y que está consiguiendo que el pueblo venezolano se muera de hambre en la más espantosa miseria, precisamente porque el régimen comunista que domina Venezuela ha sido incapaz de permitir que la iniciativa privada haya podido situar al país en el puesto que le correspondería, como país de grandes riquezas naturales, dentro de las naciones más prósperas del Nuevo Mundo.

Sin empresarios no hay inversión, sin inversión no hay empresas, sin empresas no hay puestos de trabajo y sin trabajo no hay prosperidad, ni consumo, ni riqueza. Si un país no puede recaudar impuestos de las empresas y de los ciudadanos que generan riqueza, tampoco puede permitirse tener unos servicios adecuados, empezando por la Seguridad Social, la Sanidad pública, las infraestructuras, la I+D+I, todos los servicios públicos etc. Cuando es el Estado el que pretende sustituir a la iniciativa privada es, precisamente, cuando el país empieza a tener problemas. La estatalización de la economía tiende a la burocratización, a la falta de estímulos, a la ralentización de la producción y a la disminución de la calidad, debida a que la falta de competencia interna va en contra de la necesidad de esmerarse en encontrar mejoras con las que competir con la competencia, cuando la hay. Y no son palabras sin sentido, sino que se trata de hechos experimentados y que han sido constatados en todas aquellas naciones que quedaron detrás del Telón de Acero, que formaron parte del Pacto de Varsovia, entre las cuales se encontraban Alemania del Este, Bulgaria, Checoeslovaquia, Polonia, Rumanía y Hungria. En todas ellas el desastre económico fue su común denominador y la miseria de sus habitantes quedó evidenciada cuando, el Muro de Berlín, en 1989, fue derribado y quedaron a la vista de occidente todas las ruinas, físicas y morales, causadas por el régimen comunista que las estuvo esclavizando durante los años en los que estuvieron supeditadas al dominio soviético.

Cuando vemos los rescoldos de lo que dejaron los terroristas de ETA en el País Vasco, aunque la banda ya ha desaparecido, es evidente que el gobierno de España, como ha sucedido en la autonomía catalana, por no enfrentarse a un problema que les resultaba incómodo a los gobernantes ( de derecha e izquierdas) fueron permitiendo que partidos como Bildu o CIU de evidente tendencia separatistas, en lugar de ilegalizarlos, se reforzaron y, consecuencia de ello y de las sucesivas concesiones que se les han hecho para conseguir su apoyo en las Cortes, hayan llegado a lo que, hoy en día es un problema de difícil solución, si tenemos en cuenta que, el señor Pedro Sánchez, del PSOE, acuciado por la necesidad de mantenerse en el poder y no disponer de suficientes escaños para poder hacerlo sin ayuda de otros partidos, decidió, ya hace tiempo, que le convenía mantener un contacto directo con los políticos catalanes. Ello significa que, aunque ahora públicamente lo niegue tajantemente, lo cierto es que, a través del señor Iceta, su brazo derecho en Cataluña, no ha dejado de negociar para conseguir el apoyo catalán en el Parlamento lo que, hasta ahora, nunca le ha fallado, algo que nos pone sobre aviso de que, como los independentistas no dan puntada sin hilo y saben jugar bien sus cartas, debemos suponer que, en lo que fueron conversaciones off the record, se debieron acordar los itinerarios que se deberían recorrer para que, en un futuro indeterminado, las aspiraciones independentistas de parte del pueblo catalán, tuvieran una salida negociada, con el apoyo del Gobierno socialista. El señor Iceta, seguramente impulsado por su subconsciente, nos reveló lo que podrían ser los planes del PSOE para cuando gobierne con respecto a aquellas autonomías que vienen pidiendo más protagonismo y, en casos como el que recientemente hemos conocido de un sujeto de Canarias que ya está reivindicando, con bandera y todo, la independencia del archipiélago. Y ¿saben ustedes el que ahora se viene constituyendo en el avalador de todas las independencias que se han puesto de relieve en España, incluida la recientemente conocida de Canarias?, pues el señor Pablo Iglesias que, mientras su señora, Irene Montero se ha hecho cargo de Unidas Podemos, para intentar llevar a su causa ( la comunista por supuesto) a las incautas que se dejen arrastrar por sus insensatas propuestas feministas, su marido parece que ha encontrado el clavo ardiente al que agarrarse, optando por hacer campaña a favor de las aspiraciones independentistas de aquellas regiones de la nación española donde existe un sentimiento identitario más desarrollado.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie. Somos incapaces de entender cómo, en una democracia consolidada, con todas sus instituciones y amparada por una Constitución, aprobada mayoritariamente por todos los españoles, como es la española, resulte que el Gobierno de turno, aunque esté en interinidad (lo que no le ha impedido aprobar un número sorprendente de leyes que, con toda seguridad, le van a reportar el agradecimiento de muchos sectores de la sociedad, que ven en ellas beneficio para sus intereses personales, todo ello en forma de apreciados votos para su candidatura) no ha desaprovechado la ocasión para sacar partido de las ventajas de seguir gobernando. Preparémonos para lo peor ya que, al parecer, los hay tan ilusos que pueden pensar que la cantidad de millones que se han comprometido a gastar los socialistas, en mejoras sociales, acaben en sus bolsillos; ya que va a ser imposible que, la economía de nuestro país, pueda soportar semejante despilfarro, incluso con los aumentos previstos de los nuevos impuestos y los aumentos de las tarifas de los antiguos que ya tienen previsto poner en marcha. Luego ya veremos quien tiene que poner remedio a tanta mentira y derroche.

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