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Opinión
Etiquetas:   Reflexión   Política   Feminismo   Animalismo   Movimiento Ciudadano  

Insumisión, resistencia y confrontación

Votar a un gobernante no es un derecho, es una aberración
Ángel Padilla
miércoles, 20 de marzo de 2019, 15:25 h (CET)


Insumisión


No asistir a las urnas, por motivos claramente morales, para depositar un papel en el que hemos marcado con una X el nombre de una persona que, en cada grande territorio llamado país, muchos siglos gobernados ya por alguienes que les son ajenos por completo a la población, se observa como un acto inconsciente, inmaduro, incluso inmoral. Los votantes creen que el voto es un derecho maravilloso, se les ve felices, o cejijuntos pensando que van a realizar un acto para proyectar el menor mal, en un sistema de cosas que creen inamovible. Esta es toda la verdad: la política contiene los brazos del capitalismo, del mercado mundial. El mercado mundial es letal, porque es depredador y cruel. El mercado mundial extiende sus redes sin ojos y sin corazón, reparte sus tanques y guerras por los territorios y poblados sobre los que desea expoliar recursos. Así, esto es: cada persona que vota, sea al partido político que sea, acepta, firma, con su sudor, sangre y dignidad, que pervivan ejército, o sea guerras; religión, o sea muerte del pensamiento crítico y de la creatividad que nos salvaría; y mercado depredador, con su destrucción cada vez más rápida de las floras, cielos, mares y aire que respiramos los seres vivos. No votar es el primer posicionamiento consciente. El primer mazazo contra los negros mercaderes. Nunca he entendido cómo mis vecinos no se sienten indignos levantándose cada mañana esperando que los amos y amas, elegidos por ellos en este ajedrez de peones caídos, resuelvan sus problemas cotidianos; y, piensan: que no se enfaden, si eso, y lancen grandes misiles o bombas atómicas, ojalá que no se enfaden -piensan- o nos vamos todos a tomar por culo. Vivimos con miedo continuo. Que hay vida en otros planetas es algo de sentido común; no creo que lo de aquí merezca llamarse civilización. Debería llamarse dominación aceptada. Y, de observarnos otras vidas lejanas del infinito, sentirán una inmensa incomprensión de cómo se puede llegar a ser tan tontos y cobardes, y llamar a esto tan vergonzante y desastroso: “progreso”.

Resistencia


Julia Butterfly vivió más de dos años en lo alto de una secuoya -de 1.500 años y 50 metros de altura-, de las muchas que iban a ser taladas en un bosque de California por la maderera Pacific Cía. Al árbol más alto del mundo, la secuoya en que vivió innumerables calamidades y sucesos vitales que reflejó maravillosamente en su libro “El legado de Luna”, Julia lo llamó Luna. Las tempestades, allá arriba, eran peligrosísimas, hay fotos de espeluznante y bella experiencia; otros activistas se subieron a otras secuoyas, y aguantaron mucho tiempo encima de ellas; gente del grupo, mediante sogas y bolsas, les hacían llegar alimentos; pero uno a uno fueron bajando por la dificultad de la empresa y la que más tiempo duró allá arriba, tocando el cielo con su cabeza soñadora cada mañana y cada estrellada noche, fue Julia, que finalmente consiguió que Luna no fuera talada.

Sin irnos muy lejos, en la actualidad, todos nos podemos sentir muy orgullosos de la joven activista palestina de 17 años Ahed Tamimi, que junto a otros jóvenes, aplican una resistencia activa contra los soldados israelíes invasores de sus tierras; una molestia constante -les muestran su rechazo acercándose a ellos, mirándolos a los ojos, rodeándoles e incluso empujándolos- a esos militares que reprimen desde hace más de 50 años a una Palestina asediada, en un estado de sitio insoportable para los palestinos. Cada día se producen condenas arbitrarias que internan en las cárceles a cualquier palestino que ofrezca la más mínima resistencia o se defienda de los constantes acosos y burlas, agresiones, con los que el ejército israelí golpea a la población palestina en un plan cruel para sofocar su capacidad de resistencia, intentando impedir por todos los medios que los niños vayan a la escuela, impidiendo cualquier mínimo papeleo que posibilite una vida por debajo de lo digno: permiso para construir una casita, de residencia, etc. Todos son denegados una y otra vez. Allí, Ahed Tamimi se dio a conocer mundialmente por haber pegado con sus pequeños puñitos a un soldado israelí, ella, desnuda de armas, frente a un soldado armado con uñas y dientes. Luego sus asaltos contra los soldados fueron cada vez más constantes, porque Ahed pertenece a la gente en Palestina que prefiere, si así ocurriera, morir dignamente, que vivir burlada y aplastada. Hace poco la heroína salió de la cárcel israelí por un delito inventado por el arbitrario aparato judicial israelí. Le inventaron agresiones a soldados. Lo único que había hecho Ahed fue gritarle y pegarle, con sus manos desnudas, a un soldado que había disparado a su hermano, en una entrada al asalto de muchos soldados en la noche a la casa de la joven, en que habían golpeado a su familia, sin razón alguna, en una de las incursiones y horrores diarios nombrados antes, que el ejército israelí realiza contra la población palestina, para minarla. Hoy, Ahed, recorre el mundo dando charlas y ha expresado que no dejará de enfrentarse a la hostigación, a los opresores.

Como las mujeres del “Ejército de los Saris Rosas”, creado por Sampat Devi Pal para plantar cara, nada menos que con palos, la hegemonía masculina que asfixia a las mujeres en India. Comenzaron siendo 25 mujeres, hoy son 100.000. Acuden con sus saris rosas, palos en alto, como un río rosado hermosísimo y temible, a cualquier lugar donde alguna mujer haya sido agredida o alguien amenace con hacerlo, ya sea un hombre cualquiera o incluso al cuartel de la policía, allí acuden y exigen que se aplique justicia.

Y la maravillosa Greta Thumberg, que ha sentenciado que no acudirá a las aulas a estudiar, se ha declarado en huelga, hasta que haya un compromiso real de los gobernantes del mundo con el medio ambiente (importante decir que esa niña de tan sólo 16 años ya es vegana). Greta representa una de las cabezas visibles de un movimiento de escolares que mediante manifestaciones o huelgas diversas visibilizan su desacuerdo con cómo se está gestionando el mundo y piden un cambio en la forma, en el fondo y reclaman su futuro, que saben no lo tendrán, ellos, sus hijos o los hijos de sus hijos, los hijos de todos los animales que habitan esta tierra ni la tierra misma, de seguir la maquinaria hegemónica mercantil sus chimeneas echando humo, girando sus poleas, fluyendo por sus raíles que dirigen por debajo de nuestros cielos hacia el infierno de la muerte a todo lo que vemos, esto es un caminar hacia la oscuridad, a una nada, resbalando en el fango de calles sin luz mientras en castillos repartidos por el mundo un pequeño número de Rockefellers toman del mejor vino en copas de oro puro.

Confrontación


En el llamado Estado Islámico, que parece un lugar donde todos son malos y llevan bombas alrededor de la cintura, hay activistas que se juegan la vida recogiendo material fotográfico de lo que allí está ocurriendo, tanto por los crímenes de los enloquecidos religiosos del Islám más excluyente, como por los “ejércitos para la paz” que llegan principalmente de América, pero decir América, en cuestión de ejércitos con sus bombas y sus millones de muertes, es decir todos los países ricos, con posibilidad de venta de armamento, del mundo. Gente como tú y como yo que viven en una olla a presión, bombardeada desde los cielos y recorrida por tanques y rifles, que sólo intentan llegar a vivir un día más, allí, en ese lugar quebrado totalmente de oxígeno cultural a propósito, mediante radios ocultas, ordenadores con los que a través de las redes hablan al mundo, humanidad que no desea eso que allí ocurre y quiere vivir en un otro mundo y en una otra vida, clama al mundo exterior ayuda. Que no llega porque la propaganda de los países ricos es que el Estado Islámico es uno, indivisible, toda una población armada dispuesta a inmolarse si es preciso por un ideal. Por cada esquina, tras cada muro, entre arbustos y escombreras y destrucción, mujeres, hombres, fotografían la destrucción capitalista en la tierra que los vio nacer, como un grito a un cosmos sordo. Pero gritan. Se enfrentan. No claudican.

De la premisa inicial de este texto se desprende que toda lucha ha de ser ácrata, al menos toda lucha que aspire a erradicar todo el mal que condena a malvivir y a morir aquello que hay que amar y respetar en este universo.

Por eso el feminismo no libertario ni ácrata, está condenado a fracasar. Por eso el animalismo no anarquista, fracasará. Los Panteras Negras, Malcolm X, el gran Luther, los cimarrones escapando de sus prisiones abiertas de los trabajos de sol a sol en los campos de algodón, incendiaron a su paso dichos campos, en innumerables revueltas anteriores al decreto que, anda que..., por fin los declaraba hombres y mujeres libres... Quemaron las casas de sus amos, el fuego en cierto momento de las rebeliones cubría con sus rojos y amarillos todo Haití, por ejemplo.

Pero el racismo persiste.

El machismo, en un sistema patriarcal, que no permitirá le tumben el brazo en un pulso realizado en una mesa elegida por ellos, jamás declinará ni será derrotado, no al menos con manifestaciones, ni tan siquiera con leyes. En tantos siglos de vivir en ciudades hemos confirmado que nada de lo que se consigue, se consigue del todo, en derechos y libertades. Y que como seguimos aquí, en este lugar con amos y señores, siervos y lacayos, el mal nunca es erradicado del todo porque no se ha tumbado el árbol, sólo se le ha llamado de otra manera. Una penitenciaría mastodóntica, con un árbol enmedio que extiende su raíz por todas las celdas. Cada cambio de época a ese árbol de manzana envenenada lo denominan de forma diversa.

Femen son la bandera más poderosa y vanguardista, digna, del feminismo más beligerante. Sin embargo, con el pensamiento de poco calado del feminismo moderno, son denostadas por sus propias compañeras. Sólo se fijan en que enseñan las tetas (y lo hacen como revulsivo, como arma de lucha), pero sus adláteres dicen que así dan al macho lo que quiere (en esto que dicen delatándose como pensando en forma machista, porque unos pechos no son lo que el hombre quiera o crea que son, sino lo que la mujer quiera y crea que son).

Femen se enfrenta a los gobiernos. A los gobernantes. Forman parte de las primeras revueltas que han tomado contacto con la realidad que únicamente nos puede salvar, que este sistema no se arregla, se derriba.

En la liberación animal, el Frente de Liberación Animal, sin dañar a seres humanos, liberan animales cautivos usados por el humano, en forma deleznable. El ALF es anarquista.

Decir, hoy, que se es antisistema, es lo mínimo que puede expresar una mente inteligente y digna. Porque el sistema es antinosotros, anti toda forma de vida.

Mi aportación, la de mis adláteres en la lucha por liberar a todos los animales, es lo que denominamos acción directa.

Consiste en generar presencia en los lugares donde los animales son maltratados o asesinados, en mataderos, en zoos, en circos, en hípicas, en montes donde abundan los cazadores.

Creé hace unos años el Colectivo Grita. Sus fines eran, como otros movimientos que imagino y patentizo, como su nombre indica usar el recurso antropológico más inquietante que existe, el grito. Cuando me interno en un lugar de martirio animal, sea toros en las calles perseguidos por festeros que los humillan y maltratan, uso la voz en alto, podemos llamarlo grito, y activo lo que mejor sé hacer: decir verso. Así, he recitado poemas antitaurinos, antiespecistas... en muchos lugares donde, los que se hallaban reunidos en el aquelarre legal de ver padecer a un inocente, no entendían que llegase alguien con mi aspecto salvaje a leer temblando los cielos un poema que los condena. ¿Lo ves? Este orden debe derribarse con desorden. Y los autores deben escribir sus libros también en las calles, patentizarlos.

Esta es sólo una muestra de las mil variadas formas en que podemos intervenir en el mundo. ¿Tienes una capacidad creativa que puedes poner al servicio de nuestro equipo de obreros por un mañana? ¡Úsala! Bansky, con sus graffitis, recrea el mundo actual, su parte más luctuosa, en las paredes de los lugares más diversos del mundo. Necesitamos gente mucho más que comprometida. Hay jachers que aseguran que es posible mediante la técnica que conocen, dejar sin wifi, sin luz, sin agua, a todo un cuartel militar, un Parlamento sin luz... El boicot creativo es la herramienta más poderosa para lograr el giro de 180º que buscamos.

Cuando anuncien elecciones, mira a los tuyos, a los que amas. No deposites sus destinos, el tuyo mismo, en manos de títeres de un sistema que sólo desea generar billetes y no le importa tu futuro, nuestro futuro.

Imagina qué puedes hacer, sal a la calle y hazlo.

Somos millones los que estamos de acuerdo en que el mundo hay que cambiarlo de arriba abajo. Sólo es necesario que nos lo creamos.

Salir de esta secta (la sociedad lo es, de las más destructivas), matar los clichés, y pensar. Pensar de nuevo. Crear, como los niños. Y ser rebeldes contra toda opresión, como lo son ellos.

¿Te vienes?

Es posible

¿Cambiamos la historia?

Comentarios
Aurora Marcos 01/abr/19    13:58 h.
Gerardo Navarro 23/mar/19    22:10 h.
Berenice 20/mar/19    20:32 h.
Mary Perez 20/mar/19    16:50 h.
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