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El PSOE utiliza paladinamente la Diputación Permanente como palanca electoral

“Si haces una mala elección engendrarás un monstruo” Mathias Malcieu
Miguel Massanet
jueves, 14 de marzo de 2019, 16:32 h (CET)

Hay una gran diferencia entre lo que hace un mandatario cuando ha conseguido el poder respecto a lo que dijo que haría cuando se postulaba para ser elegido para aquel puesto que le encumbraba a lo alto de la pirámide del mando. Y puede que en la misma proporción se le observan grandes lagunas en su memoria respecto a lo que fue su comportamiento cuando militaba en la oposición y cuáles fueron sus maneras, sus lealtades, sus relaciones y sus colaboraciones con aquellos gobernantes con los que se vio obligado a tener que enfrentarse, dialogar, debatir y llegar a acuerdos o componendas, durante el tiempo que duró la legislatura en puestos de oposición.

Por ello tenemos que denunciar la gran diferencia en cuanto a su forma de actuar, de presentarse, de tratar de aparentar serenidad, contención en la forma de expresarse, de proyectar una imagen de estadista y empecinamiento en el empleo de la mentira y divulgación de falsedades (fake news), aunque es evidente que, en este último aspecto, intenta hacerlo disimuladamente y con apariencias de estar diciendo la verdad ya que, en cuanto a su evidente intención de denigrar a sus adversarios políticos, el señor P.Sánchez, del PSOE, continúa presentándose como una persona eficaz para convencer a aquellas capas de la sociedad, siempre dispuestas a creerse todo lo que vaya en contra de los empresarios, los bancos, las grandes compañías, las derechas, los terratenientes y las multinacionales a quienes, tradicionalmente, vienen culpando de ser los causantes de que haya una parte de la población peor situada, que no goza de la igualdad, de los beneficios, de los salarios o de las ventajas de un sistema socialista, tal y como les infunden aquellos que defienden como la gran panacea, el convertir a las naciones que califican de capitalistas, como las grandes enemigas del trabajador, sin tener en cuenta que, como se ha venido demostrando a lo largo de la historia, son ellas las que mejor contribuyen a la creación de puestos de trabajo, a otorgar a sus trabajadores las posibilidades de medrar, la consecución de un mejor nivel de vida que difícilmente, por no decir nunca, son las ventajas derivadas de las economías estatalizadas, dirigidas o intervenidas por la Administración, sino que corresponden a aquellas sociedades libres que saben recompensar el mayor esfuerzo, la mejor preparación, las diferentes habilidades de cada persona, el interés innovador, el afán de superación y todas aquellas cualidades que califican a una persona que las tiene como más apta respecto a aquellas otras que se limitan a cumplir con un horario, aplicándose la ley del mínimo esfuerzo.

El caso del señor Pedro Sánchez, líder del PSOE, y actual presidente del gobierno español, en fase de interinidad hasta la celebración de los nuevos comicios del día 28 de Abril, es el paradigma de la contradicción, la evidencia de lo que el poder es capaz de cambiar a una persona que no tiene, precisamente, vocación de servicio a la patria, preocupación para conseguir un bienestar común y la suficiente lucidez para medir el alcance de sus resoluciones, para evitar que una política basada en un gasto público excesivo, destinado a presuntas mejoras sociales, sea insoportable, signifique un endeudamiento público insoportable o provoque la necesidad de aumentar desmesuradamente la carga fiscal del país lo que, inmediatamente, supone la disminución del poder adquisitivo de los ciudadanos, la limitación de sus compras y la consecuente disminución de la demanda privada lo que, es evidente, significa una reducción de los pedidos a las empresas y la disminución de su producción, algo que inevitablemente conduce al despido de trabajadores, más paro, más gasto público y menos ingresos por los impuestos indirectos, que suelen ser los que más ayudan a que la nación pueda despegar el gasto público sin que ello sea a costa de reducir el nivel de vida de sus ciudadanos.

El 18 de enero del 2016, el señor Pedro Sánchez en la pedanía murciana de Cabezo de Torres hizo la siguiente: le contestó al presidente del gobierno en funciones, Mariano Rajoy, sobre la gran coalición que “promueve para esta legislatura el presidente del PP”, con esta escueta fórmula: “no es que no”. Y esta fue, a partir de entonces, la contestación que reiteradamente le dio, al señor Mariano Rajoy, cada vez que este último le propuso hablar con la intención de llegar a acuerdos. Llegó a un punto en el que, ya cansado de que se le ofreciese diálogo, rizó el rizo, y con la intención de dar por zanjada definitivamente la posibilidad de hablar con el PP, llegó a ofrecerle la siguiente respuesta: “¿Qué parte del no es no es la que no entiende el señor Rajoy?”. Todavía está en nuestro recuerdo un debate, cara a cara, entre el presidente en funciones señor M.Rajoy y el candidato del PSOE, señor Pedro Sánchez en el que el aspirante utilizó los peores trucos, la máxima descortesía y hasta los insultos para conseguir poner de los nervios a Rajoy que llegó un momento en que saltó indignado, cuando Sánchez le llamo “indecente”, respondiendo con otra sarta de insultos de no menor calado, cuando calificó a su oponente de “ruin, mezquino y miserable”. Hoy unos pocos años después de aquel debate tan bronco, el señor P.Sánchez habla en tono de queja de que, el PP, no apoya nunca al Gobierno, y que actúa en los temas serios que considera temas de Estado con manifiesta “deslealtad”. ¿Deslealtad? ¿De verdad, el señor Sánchez, ha sido capaz de hablar en estos términos del único partido de la oposición, con excepción de Ciudadanos, que ha sido capaz de denunciar la vergonzosa entrega del PSOE a los postulados de Podemos con el fin de conseguir su apoyo? O ¿es que existe mayor deslealtad a España y a los españoles que la que él, personalmente, ha cometido al intentar pactar con los separatistas catalanes concediéndoles una serie de transferencias y prometiéndoles miles de millones de compensaciones económicas perjudicando, con ello, al resto de autonomías en cuanto a la financiación que les correspondía a cargo del Estado?, ¿Qué calificación le daría el señor Sánchez a su comportamiento con el anterior Presidente del gobierno, cuando se le pidió colaboración para solucionar importantes temas de Estado?, ¿No fueron aquellas negativas pertinaces una forma de deslealtad respecto a España y los españoles? La memoria del señor P.Sánchez es, por lo visto, selectiva y sólo recuerda lo que le favorece e ignora lo que fue una de sus actuaciones más desafortunadas que los españoles, si no fuera porque muchos de ellos están devorados por el rencor y por su odio innato a cualquier cosa que les suene a derecha o centro-derecha, debieran de recordar a la hora de votar en los próximos comicios.

Pretende aparentar que es un hombre de Estado; que domina la situación, que si los españoles le dan la confianza nos llevará a una etapa del pueblo español nunca vista anteriormente, de prosperidad, mejoras y justicia social. Lo que no ha sido capaz de exponer es cómo se las va a arreglar para recaudar los más de 16.000 millones de euros que se calculan que aumentará el gasto público en España, si es que se intentara llevar a cabo todo los proyectado que, de una forma maniquea, su gobierno se ha atrevido a materializar en forma de decretos-ley que, dada la proximidad de las elecciones, es muy posible que la mayoría de ellos no lleguen a aplicarse, incluso en el caso de que ganaran las elecciones y pudieran gobernar de nuevo; pero que, sin duda alguna, ha sido una magnífica propaganda de cara a las próximas elecciones. Si los PGE que intentó aprobar, en los que no estaban recogidas la mayoría de nuevas medidas sociales que últimamente se han decretado, ya fueron mirados desde Bruselas como de difícil cumplimiento, debido a que no les cuadraban los ingresos que estaban previstos con los gastos que se contemplaban. ¿Cómo, salvo que se traten de fuegos artificiales con la intención de conseguir los votos de todos aquellos que, ingenuamente, se hayan creído que van a salir beneficiados si ganan los socialistas, van a poder recaudar 16.000 millones de euros para cumplir con las promesas electorales de los últimos días?

Lo que se callan, aquello que nos ocultan y lo que piensan, los grupos de las izquierdas e independentistas, que se han conchabado para conseguir el poder mediante esta elecciones, es que saben perfectamente que una Europa conservadora, nunca estaría dispuesta a seguir enviando ayudas si los PGE que se les presentasen contuvieran un cúmulo de gastos que significara un importante endeudamiento público que gravase, todavía más, la situación actual de nuestra deuda, criticada desde Bruselas y con la advertencia de que tiene que ir disminuyéndose en los próximos años. Claro que luego, cuando llegue el momento de cumplir sus promesas, se saldrán con excusas de que los impuestos son bajos, que es preciso aumentar el de Sociedades y el IRPF y, si con esto no se llega ( que no se llegará) dirán que hay que aumentar la parte de los afiliados a la Seguridad Social que se paga por las medicinas o, como ya han dicho, van a aumentar los impuestos sobre los combustibles, o van a permitir que las CC.AA hagan su agosto aumentado su tarifa sobre el IRPF o aumentando los impuestos sobre la vivienda o los servicios, algo que ya se nos anuncia en el caso de la corriente eléctrica ( un 5%)

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, estamos viendo, cada vez con mayor claridad, que esta conspiración de establecer el llamado cinturón sanitario (remedo de aquel que se le hizo al PP con el pacto del Tinell), en esta ocasión va a ser más ambiciosa, de tipo nacional, de forma que va a abarcar a los tres partidos en los que la derecha se ha dividido como son el PP, Ciudadanos y, últimamente, VOX, a los que, como no saquen un buen resultado electoral, se los va a condenar al ostracismo, lo que va a significar que, salvo el caso de una catástrofe económica, que no se puede desechar, vamos a tener que soportar cuatro años un régimen filocomunista en el que, como es fácil deducir, los que van a llevar la voz cantante van a ser las izquierdas más extremas y es muy posible que, en pago de sus ayudas, el señor P.Sánchez se decida a intentar una reforma constitucional si los separatistas catalanes y, en esta ocasión, apoyados por los vascos, se lo exigen para mantener el apoyo que precisan, es muy probable que la unidad de España sea puesta en cuestión.

Claro que siempre quedarán, en esta España en plena decadencia ética y moral, donde una parte de sus ciudadanos están sufriendo un evidente despego respecto a lo que hace unos años era el espíritu patriótico de la mayoría del pueblo español, que resulta altamente preocupante si lo comparamos con países donde el fervor patriótico goza de buena salud como son Francia, Inglaterra, Portugal, los EE.UU y la propia Alemania; un grupo que seguimos fieles a nuestras tradiciones, a nuestro apego por España y, lo que es más importante, a nuestros principios éticos y morales fruto de nuestra cultura romano-cristiana, fuertemente arraigada en todos aquellos que no nos hemos dejado arrastrar por este relativismo que parece que se ha apoderado de las últimas generaciones de españoles. Termino con una contestación de Hipócrates al rey de Persia que le ofrecía gabelas y honores: “Tengo en mi casa alimento, vestido y lecho; nada más necesito; no iré a servir a los enemigos de mi patria y de la libertad”

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