Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil
15º ANIVERSARIO
Fundado en noviembre de 2003
Opinión
Etiquetas:   Hablemos sin tapujos  

Ustedes, futuros votantes ¿se han preguntado… y después qué?

“Se puede engañar a parte del pueblo parte del tiempo, pero no se puede engañar a todo el pueblo todo el tiempo.” Abraham Lincoln.
Miguel Massanet
domingo, 3 de marzo de 2019, 09:36 h (CET)

Resulta una verdad de Perogrullo comentar que ya hemos entrado, desde hace días, en lo que se podría definir como una etapa en la que los políticos mienten mucho más de lo que suelen hacer de costumbre. En efecto, el que alguien diga que la campaña electoral para las elecciones legislativas del día 28 de Abril todavía no ha empezado, es que ha decidido olvidarse de la realidad y seguir permaneciendo en el sueño de los idealistas. Y lo más llamativo de todo esto es que, quien gobierna en estos días España, los socialistas del partido de Pedro Sánchez, como si ignoraran que han sido ellos mismos los que han convocado las elecciones, han sido los primeros que se han saltado a la torera la fecha de inicio de la campaña electoral (12 de Abril, Viernes de Dolores) poniendo su máquina de propaganda, su batería de promesas electorales convenientemente cargada con la pólvora sin bala de las promesas ilusorias, con el oportunismo de quien, de antemano, conoce el resultado de la lotería y con la consigna general, para todos sus afiliados, de que no dejen títere con cabeza, no pierdan la ocasión de denigrar a sus adversarios políticos y, por encima de todo, que no se atrevan a decir ni una sola verdad de lo que pasaría al día siguiente de las elecciones, si se consumara la peor desgracia que le pudiera ocurrir a la nación española, si las urnas dieran la posibilidad a las izquierdas de formar una mayoría absoluta en la que estuvieran incluidos los socialistas, los comunistas de podemos y los separatistas catalanes y vascos; por mucho que a nadie le resultaría difícil pronosticar lo que podría ocurrir, en España, si tal posibilidad se llegara a materializar como consecuencia de los próximos comicios.


Es evidente que estamos en manos de unos señores que han decidido que ha llegado el momento de dar el golpe de gracia a la nación española. Individuos de la catadura del señor Pedro Sánchez, de su fanatismo frentista, de su inquina hacia todo lo que suene a derecha o moderación; de sus rencores, mantenidos durante todos los meses en los que fue defenestrado de la secretaría general de su partido por sus propios colegas; de sus ambiciones personales que siempre ha puesto por encima de los intereses de la nación española; de su subordinación a Podemos y de su rendición ante el chantaje al que viene siendo sometido por los nacionalistas catalanes y los comunistas de Pablo Iglesias, que le obligan a mantener políticas vergonzosas ante temas de un contenido ético y moral como el de la dictadura Venezolana y de su evidente secuela de miseria, muertos y personas detenidas y torturadas por el sátrapa Nicolás Maduro. Su posicionamiento equívoco, poco claro e indeciso respecto a una condena expresa y rotunda sobre el régimen totalitario venezolano y su deriva bolchevique, no puede entenderse si no se toma en cuenta la necesidad que tiene el señor Presidente del gobierno español de mantener una buena relación con aquellos partidos que le ayudaron en su moción de censura y que espera que ahora, una vez hayan pasado las elecciones, le vuelvan a apoyar para que, si es posible, le ayuden a formar de nuevo una de las llamadas “cadenas sanitarias” en contra de los partidos de la oposición, para imponer en España el régimen estalinista que ya tiene proyectado y que sigue demostrando que tiene intención de poner en práctica, aprovechando la impunidad con la que se le permite actuar, para poner los cimientos de un nuevo estado “republicano” y basado en el socialismo más radical que le exigen sus futuros compañeros de legislatura.


Pero quizá, debido a que a veces los árboles no nos dejan ver el bosque, estamos tan obsesionados intentando pensar que es imposible que el mal consiga vencer en nuestra patria, que dejamos de valorar lo que pude suceder cuando, una vez establecido el nuevo equipo de gobierno, en el caso de que las izquierdas lo consiguieran formar, empiecen a gobernar todos estos que ahora, que todavía no están en condiciones de hacer todo lo que les gustaría imponernos, nos han dado abundantes muestras de lo que son capaces de hacer, incluso cuando apenas han tenido tiempo de gobernar durante 8 meses. Empezando por los efectos dentro de nuestro país y en cuando a los ciudadanos españoles, ya se nos ha anunciado que va a haber la creación de nuevos impuestos, que se van a aumentar los ya existentes y se potenciará el impuesto de Sucesiones, actualmente considerado como injusto e incautatorio por la mayoría de los expertos en temas económicos de tal manera que, en muchas autonomías, se aplica el mínimo o no se aplica. El aumento del salario mínimo ya se va notando en el frenazo a la contratación de desempleados durante los últimos meses y en lo que hace referencia al aumento de las pensiones, ya empieza a notarse de tal manera que, el Gobierno, ha tenido que aprobar un préstamo del Estado a la Seguridad Social, por un importe de 13.830 millones de euros, para pensiones. ¿De dónde saldrán estos recursos? ¿Del incremento de impuestos que todavía no se han implantado o de acudir a la financiación externa, aumentado la ya insoportable Deuda pública (cercana al billón de euros) con más deuda? ¿Y qué va a pasar con las ampliaciones previstas del permiso de paternidad (llegará a las 16 semanas) y cómo las empresas van a tener que soportar el aumento del coste de la mano de obra?


La insensatez de poner fecha de caducidad al diésel y a los vehículos de gasolina, como se esperaba, ya ha tenido sus consecuencias prácticas. El resultado ha sido que las ventas de coches han caído por sexto mes consecutivo. (En febrero los turismos y todo terreno bajaron un 8´8% y el segmento de particulares, un11´7%). La empresa TELSA está cerrando tiendas para reducir costes. Uno de los últimos decretos-ley del actual Gobierno ( uno más de los que miran de cara a la galería, aunque saben que no pueden llegar a aplicarlo) es el que regula el alquiler de viviendas ( sin incentivos fiscales adicionales) una más de las muestras intervencionistas de estas izquierdas, empeñadas en privar a los ciudadanos de sus derechos, de la libertad de contratación, de poder sacar fruto de sus ahorros durante la vejez y un atentado contra el derecho constitucional de la propiedad y de los frutos obtenidos de ella. Intervencionismo, estatalización de la economía, limitación de las libertades y derechos de los ciudadanos que, para más INRI, como ya sucedió con la regulación del sector del taxi y los efectos que semejante medida ha tenido, cuando se ha delegado su regulación en las autonomías, propiciando que en cada una de ellas pueda regir una regulación distinta. Ahora, con el tema de los alquileres, se va a hacer un seguimiento en cada población para que, finalmente el Gobierno, en lugar de legislar para todo el territorio y tener que afrontar una avalancha de recursos de anticonstitucionalidad, también pretende delegarla a las autonomías con lo que lo que se persigue, de hecho, que las autonomías se conviertan en pequeñas naciones, federales o confederales, a las que, cada vez más, se les vayan a ampliar sus facultades legislativas en perjuicio de las del Gobierno central. ¡Muy agudo, señores socialistas!


No hay nuevos PGE, no hay más dinero y no están previstas las nuevas partidas (que alguien las ha valorado en un incremento del gasto público de 16 mil millones de euros) y las elecciones las tenemos a la vuelta de la esquina. ¿Cómo se las va a poder arreglar el nuevo gobierno, si es de izquierdas, para cumplir con sus promesas, convalidar todos los numerosos decretos que está promulgando y pretender seguir haciéndolo, incluso en periodo electoral, si se da la circunstancia de que no hay tesorería suficiente para poder pagar ni los gastos propios del periodo anterior a todos estos nuevos proyectos? Luego, nos vendrán con las habituales excusas de que no pueden ponerse en funcionamiento todas aquellas mejoras que habían prometido e, incluso, algunas que se pusieran en marcha por medio de decretos-ley (¿tan urgentes eran que no podían esperar a que el nuevo gobierno saliera de las urnas?) ¿No se dan cuenta de que todas las ilusiones que pueden haber creado en todos aquellos ilusos que todavía se creen lo que dicen los políticos, pueden provocar un desencanto en los electores que acabe por convertirse en un rechazo hacia ellos?


Pero, aparte de las cosas que hemos resaltado de orden interno del país, sólo unas pocas de las muchas que podríamos haber mencionado, existe otro aspecto de la situación que excede de los límites de nuestra nación para afectar al resto de la Europa a la que conocemos y que, con toda seguridad, va a tener mucho que ver con lo que en Bruselas piensen de todos estos despilfarros, sin dotaciones económicas, que pretenden poner en marcha estos señores que no saben si van a poder consolidar, después de las elecciones, todo aquello que se han comprometido a poner en marcha. Ya no es una novedad las advertencias que se han venido haciendo a España respecto a las dudas, bastante fundadas, que tienen en Europa respecto a cómo se van a poder financiar las mejoras sociales que pretenden imponen los señores del Gobierno. ¿Cómo le va a ser posible al gobierno que salga de las urnas, si ganan las izquierdas, poner de acuerdo a todas las autonomías, algunas muy perjudicadas por las preferencias que se les viene dando a los catalanes? ¿Es posible que la estupidez de este gobierno no le haya permitido pensar que, si no se puede contener el déficit público del país, en Bruselas se lo vayan a tomar broma y den el tema por solucionado?


Empecemos por considerar que la UE va a pasar por unas elecciones en las que, una parte del electorado, parece que ha asumido la filosofía populista, otra que es partidaria, como la GB de abandonar Europa con su brexit, de salir de la UE y, una tercera, que son los partidos de derechas y centroderecha que están inquietos ante el rumbo que está tomando la economía mundial, sus relaciones con los EE.UU y las presiones que está ejerciendo Rusia, en su intento de dividir los países que forman la UE, pretendiendo infiltrarse para tomar posiciones que impidan a Europa reforzar su política armamentística que, como es evidente, no sería lo que mejor les convendría a los rusos. En estas circunstancias, la posibilidad de que España abra un nuevo frente de carácter populista y, por añadidura, de extrema izquierda, como se barrunta que puede llegar a suceder, sería un mazazo para los partidos de derechas que son los que, por ahora, tiene la mayoría dentro de la CE. No es probable que se tomaran el tema español con la paciencia con la que se tomaron las amenazas de Grecia y, es muy probable, que no tuvieran la menor intención de consentir que otro país gobernado por una extrema izquierda, continuara lastrando la economía, no precisamente muy boyante, del resto de países que se vienen considerando como el verdadero meollo económico de toda Europa.


O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, recomendaríamos a todos los que, el día 28, como antesala a la serie de citas electorales que todavía tenemos pendientes ( las autonómicas y municipales y las europeas), se tomen en serie el voto que van a emitir y no se dejen guiar por sus sentimientos o tendencias políticas más o menos extremistas o por meras simpatías ideológicas y sí se dediquen a valorar lo que pueda repercutir en sus vidas, en su trabajo, en su economía, en sus posibilidades de mantener el actual tren de vida que les permite ejercer su libertad de disponer a su antojo de aquellos ahorros de que dispongan y de los que obtienen para complementar su sueldo; el que se pueda producir, como consecuencia de un vuelco electoral favorable a las izquierdas y al separatismo, un cambio radical en lo que ha venido siendo, hasta ahora, el sistema de libertades, el respeto por la propiedad privada y un sistema de pensiones que, si no es tratado con cuidado y sentido común pudiera llegar, en poco tiempo, a quebrar todo el sistema vigente, dejando a todos los que actualmente dependen de él, en una situación de miseria absoluta. Es preciso plantearse el precio que deberíamos pagar si quienes intentan introducir un sistema similar al de Venezuela en nuestra nación, consiguieran salirse con la suya.

Comentarios
Escribe tu opinión
Comentario (máx. 1.000 caracteres)*
   (*) Obligatorio
Noticias relacionadas

Abandonados y denostados aquellos que se sacrificaron por la democracia

La muerte no es la mayor pérdida en la vida. La mayor pérdida es lo que muere dentro de nosotros mientras vivimos.” Norman Cousins

Jacinda Ardern le demuestra a Trump qué es el liderazgo

El presidente Trump llamó a la primera ministra de Nueva Zelanda para expresarle sus condolencias

El Día del Padre Gitano

La familia es la piedra angular de nuestra existencia

Mucho después del ultimátum

Caminando sobre el alambre más largo de la historia

Donde se habla de un poeta, dispuesto cambiar el mundo

“El camino del Infierno está empedrado de buenas intenciones” Refrán español.
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter   |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris