Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil
15º ANIVERSARIO
Fundado en noviembre de 2003
Opinión
Etiquetas:   Reyes magos   Navidad  

La noche de la ilusión

“Regala un juguete a un niño y él te devolverá una sonrisa que llenará de gozo tu corazón" Anónimo
César Valdeolmillos
lunes, 7 de enero de 2019, 11:10 h (CET)

La víspera de la festividad de los Reyes Magos, es la noche mágica de la ilusión para millones de niños en el mundo. Pocas fiestas más entrañables podemos encontrar que la de los Reyes Magos. En la noche de cada 5 de enero los niños dejan los zapatos preparados para que los misteriosos monarcas depositen en ellos sus regalos. Lo harán con gran sigilo para no alterar la paz de sus sueños.


Aunque la historia del origen de los magos de Oriente se pierde en la memoria, la tradición la ha conservado viva en nuestros corazones. Ignoramos si eran reyes, magos, de dónde venían y cuántos eran. En realidad, ni siquiera sabemos cómo se llamaban los regios personajes. Pero nada de eso perturba la fantasía del niño. Para él, el hecho de acostarse y encontrar al despertar la sorpresa anhelada, es algo mágico que se almacena en su trastienda, ese rincón en el que cada niño inventa un mundo capaz de justificar cualquier cosa.


No importa que el niño no haya visto nunca a esos personajes de leyenda de los que le habla su entorno. Lo importante es que existan en su imaginación y que al despertar se haya hecho realidad el sortilegio de sus sueños.


¿Habrá algo más hermoso que el sueño de un niño? Si la paz existe, es la imagen de un niño durmiendo.


¿Habrá vileza más grande que la de privar a un niño de su mundo fantástico en aras de una ideología?


El discurrir del tiempo ha ido decolorando la fuerza de nuestras tradiciones, tintándolas de ese sepia pajizo que tienen los recuerdos que dormitan silenciosamente en algún rincón de nuestras vidas. Sin embargo, aunque en Navidad, el espejo de nuestra sociedad nos muestre hoy algo muy diferente, su reverso aún conserva para cada uno de los que en él nos miramos, la cena de Nochebuena, el hogar, la familia, las tradiciones, los recuerdos de la infancia y la mocedad, y los recónditos sentimientos del alma.


El gran atractivo de la Navidad, reside en la fuerza de sus tradiciones. Por ello, las filosofías basadas en el materialismo, quieren convertir a nuestra sociedad en una casa de huéspedes en la que vivimos juntos, pero no estamos juntos, en la que no hay familia, ni hogar, ni casa, ni recuerdos, ni veneración, ni tradición, ni costumbres o creencias.


Poco a poco nos vamos deslizando por la senda de lo fácil. Pensar y obrar consecuentemente con nuestro propio criterio, siempre es más difícil que dejarse impregnar por costumbres foráneas ajenas a nuestro propio sentir. Esa es la causa de que se vaya desdibujando nuestra propia cultura, de que vayamos incorporando a nuestro lenguaje extranjerismos que van sustituyendo el de nuestros antepasados, de que estemos reemplazando nuestras tradiciones por costumbres ajenas a nuestra cultura.


Para mí, la Navidad significa guardar y perpetuar a través del tiempo, usos y costumbres, comidas que preparaban nuestros mayores, utilizar objetos y utensilios que guardan recuerdos entrañables conservados en lo más profundo de mi corazón.


Acomplejadamente adoptamos otras modas, otras usanzas ajenas a nuestra propia idiosincrasia, y cometemos un grave error al renunciar gratuitamente a lo que en realidad somos, a nuestra propia cultura, a ese conjunto de valores y raíces que constituyen nuestra historia. No nos damos cuenta de que con esa actitud nos vamos despojando del legado de nuestros mayores, abjurando de todo lo que nos han transmitido de generación en generación. El oropel de lo foráneo nos ciega haciendo que traicionemos nuestra propia esencia.


A pesar de las fiestas de reyes que he vivido, la víspera de cada noche, en el alma de aquel niño que fui, aún queda un pequeño rincón en el que anida la ilusión de que alguno de los magos se acuerde de mí, y deje en el balcón de mi alma la sorpresa de lo inesperado.


No quiero que aquel niño que en la noche de reyes se acostaba temprano y apretaba los párpados con fuerza porque los nervios no le dejaban dormir, me abandone nunca. Ese niño sabe de la infinita tristeza que es levantarse descalzo lleno de emoción, abrir el balcón y encontrarlo vacío. Eran los duros años de una España hecha girones, en la que solo había lo que no había.


No sabía ese niño, que pasados muchos años, habría de recibir el regalo de reyes más preciado que una persona pueda esperar, al tener la oportunidad de llevar a miles de otros niños, la magia de la ilusión en la noche de reyes, viendo en sus rostros el arrobo del asombro que produce el mundo fantástico de sus sueños, hecho realidad.


Aquel niño hecho hombre, al ver como hacía felices a tantas almas inocentes, jamás sintió en lo más hondo de sí mismo, una emoción más profunda, al experimentar un sentido tan inmenso de plenitud.


Como jamás hubiera podido soñar, había sido compensada la desilusión sufrida, cuando en una fría mañana de enero, abrió el balcón y lo encontró vacío.


En realidad, los niños, inmersos en su mundo fantástico, no saben que los verdaderos reyes son ellos, y ellos son los que nos hacen a nosotros el más maravilloso de los regalos, con sus nervios y la emoción de ver como rompen el envoltorio de sus presentes, sus ojos de asombro al comprobar que su ilusión se ha hecho realidad, sus palmas de alegría, sus risas y el júbilo que muestran sus rostros.


Son instantes en los que podemos ver, tocar y sentir la más pura y auténtica felicidad.


Conservemos siempre la figura de los Reyes Magos. Su encanto trasciende la inocencia e ilusión de nuestros niños. No la sustituyamos por el pragmatismo de un regalo adquirido en los grandes almacenes. Sin la fantasía del niño, la vida del adulto, carecería de sentido.

Comentarios
M.Teresa Torrego 07/ene/19    18:57 h.
Escribe tu opinión
Comentario (máx. 1.000 caracteres)*
   (*) Obligatorio
Noticias relacionadas

Las primeras 24 horas de Ayuso en el pozo de las serpientes

Los primeros incendios por apagar en el nuevo gobierno de Madrid

La feria de las vanidades

Como en aquella novela de W. Thackeray, que fue publicada por entregas, la feria de Málaga cada día “nos trae su afán”

Hoja de buenas acciones

Hoy me he vuelto a levantar con la noticia de otra violación en mi ciudad, la segunda en las Fiestas de Gracia de Barcelona

Sentido de urgencia y necesidad de cambio

“Una transformación de mente y ánimo no excluyente es culminante, sobre todo para el bienestar de las generaciones venideras”

¿Por qué el Gobierno intenta imponernos cómo vivir nuestra existencia?

¿Es la libertad algo más que el derecho a vivir como se desee? Nada más. (Epícteto)
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter   |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris