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Etiquetas:   Momento de reflexión   -   Sección:   Opinión

Decadencia

Octavi Pereña
Octavi Pereña
jueves, 23 de febrero de 2006, 01:44 h (CET)
Human Rights Watch, organización que vela por el cumplimiento de los derechos humanos, refiriéndose a las torturas y malos tratos que Estados Unidos infligen a los prisioneros considerados terroristas, dice que no son obra "de unas pocas manzanas podridas", sino una opción política adoptada por el gobierno de Estados Unidos.

Kenneth Roth, director de la organización denunciadora dice que la prueba que certifica la conclusión a que se ha llegado es la amenaza del presidente George W. Bush de vetar ley que prohibía los "tratos crueles y degradantes". Según Roth, a pesar de que hay otros países que maltratan a los reclusos, el caso de Estados Unidos es más grave porque lo hace "como un asunto de política oficial".

Los periodistas preguntaron al portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan, sobre este tema tan delicado. El político intentó eludir la acusación argumentando que "Estados Unidos hace más que cualquier otro país para promover los derechos humanos y la libertad en el mundo. El informe debería haberse centrado más en otros países". Esta respuesta del dirigente norteamericano nos aproxima a las palabras que Jesús pronunció refiriéndose a los maestros de la ley y a los fariseos, la élite religiosa de su tiempo: "Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo, mas no hagáis conforme a sus obras, porque dicen y no hacen" (Mateo,23:3)

Es inevitable reconocer que sobre el papel, Estados Unidos ha defendido los derechos humanos. En cuanto a la práctica de los principios filosóficos de dichos derechos, es harina de otro costal. Su historia no se ha caracterizado precisamente por el respeto de las libertades de las tribus aborígenes que recorrían las espaciosas praderas americanas. Su expansión imperialista, tampoco se ha distinguido por el respeto de las libertades de los pueblos que ha tutelado con la presencia disuasiva de sus marines.

Estados Unidos, conjuntamente con todos los países que han sido colonizadores y portadores de su "civilización superior" a tierras supuestamente incultas, no se han distinguido precisamente por el respeto de los derechos humanos de las personas a las que se ha pretendido civilizar. Su obstinación de considerarse defensores de tales derechos los hace doblemente responsables porque sabiendo hacer el bien, no lo hacen. Jesús afirma que quien más ha recibido, más aumenta su responsabilidad si no actúa conforme a lo que sabe debe hacer. La magnitud de las bendiciones que los países occidentales han recibido de Dios hace que su responsabilidad también sea gigantesca.

Santiago, el escritor sagrado, afirma: "Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto del Padre de las luces" (1:17). Estas palabras nos conducen a la parábola de los talentos (Mateo,25:14-30). El Señor reparte talentos, bendiciones, a diversas personas. Aquellas que han hecho trabajar los talentos recibidos, los doblan. Quien no los utiliza, se los quitan. Esta es la sentencia que dicta Jesús: "Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más, y al que no tiene, aún lo que tiene le será quitado. Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera, allí será el lloro y el crujir de dientes" (vv.29,30).

Los talentos, Dios no sólo los distribuye a título personal. También lo hace colectivamente. Basta una breve reflexión para darse uno cuenta de que las naciones occidentales están en crisis. Crisis de valores, espirituales también, que se refleja en el crecimiento de la ligereza política, en la ceguera religiosa y del multiforme incivismo social. Crisis económica que se acusa con el cierre de empresas y del incremento de los parados. Naciones emergentes asiáticas amenazan a nuestro bienestar económico. Poco a poco estos nuevos poderes económicos cercenan nuestro progreso haciéndonos perder el nivel de bienestar alcanzado. Esta situación de crisis, ¿puede significar que se nos están quitando los talentos que no hacemos trabajar. Esta pregunta debería ser un tema de reflexión profunda.

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