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Etiquetas:   Un lugar llamado desarrollo   Coaching   Gestión del tiempo   -   Sección:   Productividad

¿Cada cuánto necesitas hacer un break?

No es lo mismo estar estresado/a que aburrido, aunque las dos personas te dirán que están estresadas
César Piqueras
@cesarpiqueras
viernes, 18 de mayo de 2018, 06:42 h (CET)

Trabajar duro es tan importante como descansar duro, quizás es algo que no escuches muy a menudo, hoy te quería hablar de ello, de cada cuánto necesitas hacer un break.


Vivimos días muy completos, no sé como son los tuyos… Es posible que haya un poco de todo en tu día a día: algo de familia, mucho trabajo y con suerte algo de tiempo para ti.


Lo cierto es que, por lo general, los días nos dejan exhaustos, especialmente cuando llega el Viernes y te preguntas ¿Cómo he llegado hasta aquí? y tienes la sensación de que la semana ha sido como un tren, que te ha arrollado ¿te ha ocurrido alguna vez?


Esto, aunque algo disfuncional y “en un mundo ideal no ocurriría”, no está del todo mal. Te permite llegar muy lejos habitualmente, es posible que veas el fruto de tu trabajo cada semana, que puedas cosechar los beneficios más a menudo y tener más resultados de los habituales.


Pero ¿Tiene un límite? por supuesto. No es sostenible durante muchas semanas seguidas. Se demuestra que un alto estrés puntual nos ayuda a ensanchar los pulmones, a conseguir hacer más grande nuestra zona de confort. Sin embargo, el estrés excesivo sostenido en el tiempo nos provoca una pérdida de rendimiento y múltiples problemas mentales, físicos y emocionales, llegando incluso al burnout.


Cuando por una o dos semanas nuestro nivel de estrés excede lo saludable y óptimo, entramos en un área peligrosa como puedes observar en la imagen. Es un lugar al que podemos entrar puntualmente. Pero en el que no podemos quedarnos mucho tiempo. De ahí que sea necesario, si llevamos una vida bastante estresada en términos profesionales y personales, que paremos a hacer un break.

Muchas personas piensan que hacer un break es que llegue el fin de semana. Depende. Conozco fines de semana que no son ni mucho menos desestresantes, sino todo lo contrario. Es habitual que los llenemos también de compromisos, obligaciones, trabajo en casa y otros tantos elementos que no nos ayudarán a desconectar.

Un “break de verdad” es todo aquello que nos ayude a estar con nosotros mismos o con los que más queremos, sin hacer nada en especial, sino simplemente estar y descansar.

Particularmente para mi, “break” es tomarme unas vacaciones para ir a cualquier lugar, a dormir fuera de casa en especial, ya que cuando tengo tiempo libre y me quedo o nos quedamos en casa, tampoco tengo actualmente la sensación de desconectar del todo. Sin embargo, cuando viajo aunque sea cerca de casa sí tengo la sensación de estar desconectado. Quizás en tu caso sea distinto. Pero la cuestión no es cómo desconectas, cada uno lo hace a su manera y sabe lo que le sienta bien, sino cada cuánto desconectas.

Después de algunos años, he descubierto que un ratio saludable es cada 6 semanas. Es decir, cada 6 semanas tiene que haber un espacio de entre 7 y 4 días libres de desconexión y viaje. Sin ese balón de oxígeno, mi rendimiento a la larga se vería menguado.

Este número no es fruto de mi propia experiencia a solas, también lo dicen algunos estudios. Cuando volvemos de un pequeño descanso, la primera semana todavía estamos volviendo, las dos siguientes semanas solemos estar en plena forma todavía. Las tres restantes ya pueden empezar a estresarnos bastante, pero en este caso, tenemos un balón de oxígeno cerca, lo que hace que aunque nos estresemos siempre tengamos ese “premio” a pocos días.


Es algo así como cuando tienes mucho trabajo, pero sabes que la semana siguiente tomarás unas vacaciones. La sensación de estrés no es la misma que cuando tienes mucho trabajo y no tendrás vacaciones hasta de aquí a tres meses ¿verdad?


De ahí la importancia de ser regular y rígido con tus descansos. Es algo que te invito a hacer tanto como a ser regular y rígido con el trabajo duro. Si me conoces bien después de leer este blog o tenemos el placer de conocernos personalmente sabrás que lo aplico sin excepción.


Muchas personas aprendieron lo de “trabajar duro”, pero no lo de “descansar duro”. Y entonces acaban teniendo un problema significativo. Considero que hay que ser excelente en ambas dimensiones, y que además, como demuestra la ciencia es saludable hacerlo. Descansar ensancha tus capacidades y te hace estar lleno de energía para más retos.

De ahí que sea un tema que hay que tomarse tan en serio. Desde que descubrí esta cuestión y tomé conciencia de ello, no han faltado vacaciones ni tiempo libre en mi vida. Aunque también es cierto que en la misma medida ha habido trabajo duro y constante.


En la empresa privada, quizás nos cueste mucho más poder lograr este tipo de rutinas. Especialmente porque si, en vacaciones quieres coincidir con tu pareja, y además no faltar a tus responsabilidades, y además… acabas tomando las vacaciones que puedes, cuando puedes… pero no cuando deseas, ni cuando te hacen falta. Por eso, considero que las vacaciones hay que planificarlas lo primero, el tiempo libre tiene que ser una cuestión de vital importancia para todos nosotros.


También es cierto que no todo el mundo está estresado. Algunas personas leerán este artículo y pensarán “justo lo que necesitaba”, pero si analizamos su desempeño nos damos cuenta de que el problema no es que estén estresadas, sino que están infraestresadas (es decir, en la parte izquiera de la curva). Y estas también piensan que necesitan vacaciones… nada más lejos de la realidad. Lo que necesitan son retos, desafíos, objetivos y algo de presión.


Pero si no estás en este grupo, y eres de los/las que trabaja muy duro, no lo consideres un “extra”, algo que se pueda suprimir. Considéralo un “must” una de esas cosas que tiene que estar sí o sí, como cepillarse los dientes tres veces al día, pagar el recibo del IBI o respirar. Lo primero que planificamos es el tiempo libre.

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