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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   Alemania   Cataluña   Justicia   -   Sección:   Opinión

Los quadratische Köpfe del tribunal alemán actuaron con imprudencia

El tribunal y la ministra alemana de Justicia debieron sopesar sus palabras y medir sus rápidas conclusiones antes de exponerse a perder el apoyo de España, el más fiel aliado de Alemania en Europa
Miguel Massanet
martes, 10 de abril de 2018, 07:08 h (CET)

Es posible que algunos miembros del tribunal de Sleswig-Holstein tuvieran una cierta prevención hacia España o que, como ha ocurrido con la ministra alemana de Justicia, la señora Katarina Barley, miembro del SPD( Social Democracia Alemana, equivalente al partido socialista español) haya decidido expresar su posible antipatía hacia el actual gobierno español, mediante unas declaraciones apoyando la actitud del tribunal de la Audiencia de Sleswig-Holstein, añadiendo algunas consideraciones personales que nada han contribuido a tranquilizar a los españoles con respecto a la posibilidad de que sea entregado a la Justicia española el señor Puigdemont, un prófugo de la justicia que ya hace demasiado tiempo que se le permite circular por Europa a pesar de que existe una euro-orden de detención que, al parecer, no encuentra la aceptación que sería de esperar ante las autoridades judiciales de las naciones que la han recibido.


La primera consideración que se nos ocurre es la forma tan conformista como parece que el Gobierno español ha recibido la noticia del fracaso de nuestra petición de entrega del presunto delincuente, C. Puigdemont. A muchos se nos ocurre que nuestra diplomacia, representada en la persona del ministro de Exteriores, señor Alfonso Dastis, en lugar de referirse a los comentarios de la ministra Barley con una frase más dura y apropiada a la situación creada, se ha conformado, para salir del paso, con meterse el rabo entre las piernas, formulando un comentario tan soso y anodino como es el decir que se trataban de “unas declaraciones desafortunadas”. Ya es hora de que nos sacudamos de encima el complejo de que estamos en un país tercermundista, que es lo que los comunistas bolivarianos de Podemos están intentando hacernos creer desde el malhadado día en el que se les permitió establecerse en nuestro país. Lo malo es que, esta idea de que no pintamos nada en Europa, parece que la comparten también los del PSOE o, al menos, es lo que el señor Pedro Sánchez se esfuerza en decirles a sus votantes, ignorando aposta que la nación española en cuanto a su situación económica, a su recuperación industrial, su financiación externa y la mejora de la situación de nuestro desempleo, a la par que de nuestros contratos indefinidos, va mejorando de mes en mes; siendo evidente que su recuperación va corriendo pareja a nuestra situación política que, al contrario, va empeorando cada día que pasa.


Todavía no sabemos cuál va a ser la respuesta a este órdago del tribunal alemán por parte del juez Llarena y si será cierto que piensa elevar una consulta al Tribunal de Justicia de la Unión Europea para que le aclare si las condiciones para que se conceda la entrega del presunto delincuente reclamado por la Euro-orden comprenden las que el tribunal alemán parece haber utilizado para denegarla. Es de dudosa legalidad que la entrega del delincuente reclamado requiera la opinión favorable del tribunal alemán sobre la situación del proceso y las penas que se pudieran aplicar por el tribunal sentenciador en el caso de que fuere declarado culpable. Todo hace presumir que muchos de los requisitos sobre los que parece pretender decidir el tribunal alemán, no tienen nada que ver con la necesidad de que, en el país de refugio, exista contemplado en su ordenamiento jurídico un delito de similar tipificación a aquel en virtud del cual se ha emitido la euro-orden desde el país peticionario.


Lo más chocante del caso es que, en Alemania, están prohibidos todos los partidos de tipo independentista; lo que hace pensar que, en el caso de España, están dispuestos a aceptar que lo que no desean para su país pueda tener lugar en los extranjeros aunque, como es evidente que sea así, en nuestra nación los actos que atentan contra la unidad de la nación española están debidamente penados. Una extraña e imprevista situación que, aunque los alemanes no parecen verlo así, si se extiende esta interpretación sobre las euro-órdenes es evidente que, como ya nos referimos en un comentario anterior, será lo mismo que certificar su absoluta ineficacia. En todo caso, de persistir los tribunales que deban decidir sobre los casos de extradición en esta postura de defensa de los prófugos de la justicia, en su empeño de atribuirles carácter político a cualquier infracción que tenga por objetivo acabar con el orden, la unidad o los gobiernos legalmente constituidos por medios democráticos, es evidente que los que van a salir ganando van a ser los innumerables grupos independentistas que existen en las distintas naciones europeas, que se van a valer de las facilidades que se les proporcionan por los tribunales para conseguir instalarse en las naciones que los vayan acogiendo para que, desde ellas, poder formar grupos o gobiernos en el exilio desde los cuales vayan atacando, desde la indemnidad, a las naciones sobre las que deseen ejercer coacción y presionar a sus respectivos gobiernos. Veamos si, en estos mismos casos, no se encontrarían naciones como Francia con sus problemas con Córcega y Occitania; Italia: la Padania (la Liga Norte); la propia Alemania con Baviera; el UK con Escocia e Irlanda del Norte; la reticente Bélgica que tiene el separatismo en las regiones de Valonia y Flandes. Quienes podrán a negar las posibilidades de que con el precedente de Kosovo, los procesos de desintegración de Irak, el movimiento para la independencia de Kurdistán o la proclamación de las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk, las tensiones regionales podrían intensificarse por todo el mundo si encontraran el ambiente abonado; después de que, en una nación de la importancia de España, unos cuantos fanáticos nacionalistas, en contra de la opinión de la otra mitad de los catalanes y del 90% de los españoles, consiguieran gracias a la colaboración y la influencia de la propaganda independentista y el apoyo de la justicia del resto de Europa, salirse con la suya y extender su ejemplo por todos los lugares a los que nos hemos referido, que están esperando la ocasión de encontrar un resquicio legal que les permita presentar sus propias reivindicaciones territoriales.


No debemos olvidar que, dentro del territorio nacional español, no es solamente la comunidad catalana la que tiene aspiraciones independentistas, algo que al parecer no acaban de ver aquellos partidos como es el caso de la ceguera política de los socialistas, en especial de su secretario general el señor Pedro Sánchez, que pretende utilizar a los separatistas catalanes para intentar hacerse con el poder, estando dispuesto a hacerles concesiones a los nacionalistas tales como proponer hacer de España un estado federal, sin darse cuenta de que ni Cataluña ni País Vasco, Navarra y Galicia, que comparten ideas independentistas, estarían de acuerdo con un tipo de nación que poco diferiría del Estado de las autonomías contemplado en nuestra actual Constitución. En este sentido, los partidos independentistas vascos y gallegos se han convertido en los mejores aliados del separatismo catalán y no hay duda de que, si los catalanes lograran mejoras autonómicas o incluso la independencia que vienen pidiendo, al poco tiempo los mencionados y quién sabe si Baleares y Valencia, es muy posible que quisieran seguir su ejemplo.


Ante un panorama semejante muchos españoles nos preguntamos ¿en qué están pensando nuestros gobernantes?, una pregunta que podríamos hacer también a los miembros del Parlamento de la nación; cuando se vienen andando con tantas zarandajas en unos momentos en los que se está comprobando la inutilidad y el peligro que entraña el ir cediendo sin que, en ningún momento, se produzca el puñetazo sobre la mesa y se arbitren las medidas precisas para que, tantas concesiones inútiles e injustas se acaben y, pese a lo que pudieran pensar todos los que en Europa intentan debilitarnos para imponernos sus propias reglas, se empiecen a dar cuenta del peligro que entraña estirar demasiado la cuerda y, cuando menos lo pudieran pensar, se encontraran con un país dominado por unas izquierdas que no son las, más o menos civilizadas, del resto de países importantes de la UE, sino que son los que el señor Maduro envió como avanzadilla para que nos lleven, de nuevo, al sistema soviético que es el que, sin duda alguna, están propugnando estos señores de Podemos que, por si fuera poco, van obligando a los socialistas a torcerse aún más hacia el comunismo para no perder los votos de quienes no entienden de democracia, seguridad y orden.


O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, vemos como aquellos en los que teníamos puesta nuestra confianza han fracasado rotundamente con su política de apaciguamiento ante los sectores más nacionalistas de Cataluña, sin que hayan sabido prever que su información sobre el estado de la autonomía no era creíble, que su ceguera a pesar de las advertencias de muchos que les anunciaban sus equivocaciones y sus errores de apreciación, errores que los mantenían en la inopia respecto a cómo iban avanzando en sus objetivos los nacionalistas, después de haberse hecho con el control de la enseñanza, de la prensa y de las TV catalanas que les permitieron emitir toda la propaganda que precisaban y que, al fin y a la postre, han sido los elementos decisivos para que, a pesar de la aplicación del 155, las cosas sigan y con su propaganda constante y eficaz que les ha proporcionada una amplia adhesión de adictos a la causa, convencidos de que, el Estado español, era el enemigo a batir para lo cual el establecer cabezas de puente (las célebres embajadas) en el extranjero, les proporcionaría los medios de promocionarse; a la vez que dirigían todas sus esfuerzos hacia desacreditar al gobierno español. Todo ha funcionad según lo que tenían previsto los nacionalistas, mientras el Gobierno permanecía en Babia contemplando, con una pasividad culpable, como los enemigos de España iban ganando posiciones y, para más INRI, conseguían financiación extra para subvencionar sus avances logísticos en pro de la independencia. No se puede haber hecho peor.

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