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Festival del vino 2016 - D. O. Somontano
Martín Cid
Columna de Martín Cid
Martín Cid (http://www.martincid.com) es autor de las novelas “Ariza” (ed. Alcalá, 2008), “Un Siglo de Cenizas” (ed. Akrón, 2009), y “los Siete Pecados de Eminescu” (donada a la humanidad), además del ensayo “Propaganda, Mentiras y Montaje de Atracción” (ed. Akrón, 2010).

Escribe en diversos periódicos y revistas y es fundador del periódico digital Las Libertades (http://www.laslibertades.es). Dirige la revista cultural bilingüe (inglés-español) Yareah magazine (http://www.yareah.com), desde donde promueve autores y artistas de más de 50 países del mundo.

Nacido en Oviedo, actualmente reside en Madrid (España).

Twitter: @martincid
Martín Cid
Últimos textos publicados
Política y propaganda: Esperanza Aguirre, Telemadrid, Educación
¿Realmente mi mujer tiene el don de la ubicuidad?
Les voy a contar algo sobre mi vida sin interés alguno, al menos en un nivel personal. La que duerme conmigo (la mayoría de las veces, no siempre) es una chica maja entre cuyas aficiones no están la de asesinar gatos ni la de desayunar niños. Eso sí, hay algo peor en ella: es funcionaria y profesora de la E.S.O. y de Bachillerato (la verdad, ¡con qué gente se mezcla uno!).

El pasado miércoles, como muchos de sus compañeros, acudió a la manifestación del sector de la educación. Mi querida señora funcionaria, aunque no se lo parezca, no se queja porque tenga que dar dos horas más a la semana, no… le gusta dar clase e incluso, eso dice, disfruta con ello. ¿Por qué diantres se queja entonces? Parece que la prensa coincide en lo siguiente: dos horas más de clase no son para clamar al cielo. En eso todos parecemos coincidir, incluso ella lo afirma. Todos sabemos que eso de dar clase altera las neuronas y el curso habitual del riego cerebral, pero la siguiente parte de su discurso no me parece del todo incoherente: ella se queja de la masificación de alumnos y de la falta de recursos en los institutos públicos. En su instituto, situado en el madrileño barrio de Villaverde, van a meter a 35 alumnos en un espacio no más grande que mi salón (y les aseguro que ahora estoy allí y me falta espacio). El instituto en el que ella da clase estaba pensado para albergar a 300 alumnos (vale) y actualmente tiene 900. Las matemáticas no fallan: hay 3 alumnos donde sólo debería caber uno. ¿Es o no eso masificación?

Otro asunto: las becas al alumnado. Han descendido notablemente. Un alumno becado cobra unos 150 euros por dicha beca, mientras que el costo por los libros de texto asciende a 400 eurazos nada más comenzar el curso. Hablamos de padres que han perdido sus empleos, de personas con bajo poder adquisitivo… padres que ya han acudido a los jefes de estudio para comunicarles que no podrán pagar los libros de texto. ¿Qué respuesta ofrecen las instituciones para solucionar esto? Las instituciones nos dan datos y parece que estos datos nos van a dejar dormir tranquilamente, y aquí es donde empieza la peor y más aberrante parte de esta truculenta historia.

Mirando ayer la gloriosa cadena Telemadrid, y mientras contemplo imágenes de aulas bien equipadas con dos o tres alumnos bien peinaditos y dispuestos para la ocasión, contemplo atónito un dato que me plantea la siguiente pregunta: ¿tiene mi mujer un amante de dieciocho años al que le regala un Rolex de oro cada mes? Porque de no ser así no puedo explicármelo: se supone que mi mujer gana nada más y nada menos que 56.000 euros al año. ¿Dónde te lo gastas, chiquitina? Me enseña la nómina y parece que no veo esos 56.000 euros al año de los que habla Telemadrid por ningún lado: yo veo 2.000 euros al mes y ni un duro más. Además, el año pasado mi mujer sufrió una importante reducción de su sueldo por parte del Gobierno. No contentos con el asunto, la Comunidad de Madrid decidió reducir (casi a la mitad) las dos pagas extras. Teniendo en cuenta todo esto y haciendo gala de una increíble y asombrosa capacidad matemática llego a la siguiente conclusión.

2.000 x 12 = 24.000 euros al año + 2 pagas de 1.000 euros = 26.000 euros

Lo que quiere decir que o bien mi mujer anda liada con un chaval o que hay un falso dato en Telemadrid porque aquí faltan 30.000 euros que han desaparecido. O bien se los ha llevado la muy respetable presidenta de la Comunidad o en sueños alguien se transforma en la señora Hyde y me anda “chuleando” el dinero (que si bien tiene derecho a gastárselo, me podría decir que le van los jovencitos).
Bueno, señoras y señores, al final (y con su nómina en la mano) me decido por creer, aunque parezca increíble, que no es oro todo lo que reluce y que por ahí andan ofreciendo datos falsos que no quieren si no confundirnos y llevarnos a falsas conclusiones para criminalizar a determinados sectores que no protestan por dar más horas ni por la capa de ozono ni por dinero, sino por un asunto mucho más grave: la reducción del nivel educativo en la Comunidad de Madrid, la masificación, niños que no pueden comprar libros de texto… Me comenta un compañero de mi mujer (profesor, no su amante) que la Comunidad de Madrid debe al instituto la nada desdeñable cifra de 25.000 euros. Si no cobran la cifra, no podrán pagar la calefacción y el año que viene algunos de sus hijos pasarán bastante frío. Eso sí, parece que las instituciones han solucionado este problema: metemos a 35 alumnos adolescentes en una especie de armario y así se dan calorcito entre ellos.

Pero claro, yo no creo al profesor porque no puedo creerme que una institución pública deje sin calefacción a los chavales (aunque la verdad, sí que me lo creo).
¿Parece un chiste, verdad? Lo cierto es que, por desgracia, no lo es.

Ahora llega la parte más aterradora del asunto: estamos en democracia y los medios de comunicación son supuestamente libres… aunque claro, están financiados con dinero público… ¿tendrá esto algo que ver en todo el asunto? Miro una cadena y la visión es totalmente distinta a la anterior. ¿Qué tendrá que ver ser de derechas o de izquierdas o partidario de James Joyce para reclamar calidad educativa? Pues también politizamos la educación y los medios establecen un debate político a costa de la calidad educativa y, me parece a mí, ¿qué tendrá que ver la velocidad con el tocino? Como para los políticos todo tiene que ver con todo, y en torno a las distintas hipótesis por aquí y por allí planteadas y, además, teniendo en cuenta que salgo de noche todos los días con mi mujer llego a las siguientes posibles conclusiones:

1.- Mi mujer se desdobla y adquiere otra entidad física por las noches, en las que una parte de ella está conmigo y otra gastándose los 30.000 euros que sobran de las cifran que acabo de ver por televisión. A esto se le llama ubicuidad y hasta entonces sólo Dios parecía tenerla.

2.- Que las cifras de la televisión son falsas y que tienen una clara intención manipuladora y propagandística. Dependiendo del medio, la información es distinta para hacernos pensar distinto, utilizando de manera manipulada la información con un interés político y electoral.

Sinceramente, no sé con cuál quedarme, porque de pequeñito me dijeron que lo que decía la televisión era cierto y que todo es libre y que bla, bla, bla… Y si a mí me dicen que mi mujer se pule 30.000 euros con otro mientras a la vez está conmigo… y como buen demócrata. ¡Pues me lo creo! De esto a ver pitufos bailando hay un paso, lo sé. Pero así, al menos, colaboro con la política fiscal: me ahorro la entrada de cine.

viernes, 16 de septiembre de 2011.
 
La generación sin compromiso
Crónica de una muerte anunciada
Fue Unamuno el famoso autor de la también famosa frase de “tenemos los políticos que nos merecemos”. Añadía don Miguel eso de que “y toleramos”. Una vez más, ¡qué acertado estaba el escritor y rector!

A los humanos nos gusta eso de “echar balones fuera”, eso de “esconder el bulto”, eso de “estaba así cuando llegué” y eso de “la culpa es del de enfrente”… que si la crisis se ha creado desde fuera y que si los alemanes son muy malos y que si las hortalizas y que si los camiones con fruta nos los estropean desde Francia. Disculpas para todo, estimados lectores.

No, este no va a ser un texto amable ni uno de esos textos que les deje con el buen sabor de boca ni nadie le va a dar una palmadita en la espalda a otro porque, aunque no nos lo creamos, somos nosotros los que tenemos la culpa. Me refiero a la siguiente pregunta: ¿y qué esperábamos? Sí, qué esperábamos de una sociedad que se rige por el egoísmo y el “el que más tiene más vale”. Sí, nos enseñamos los unos a los otros a buscar el “más y más” y a esconder el bulto cuando las cosas no salen bien, a decir eso de “la culpa es de los políticos” o de Europa o de los Estados Unidos o del vecino de enfrente. ¿Acaso alguien obró con responsabilidad en la España esa “del pelotazo”? ¡Pues claro que no! ¡A enriquecerse toca y “quién esté libre de pecado que tire la primera piedra”? Seamos sinceros (y el primer culpable seré yo): ¿quién se resistió al enriquecimiento fácil? Es difícil y nuestro egoísmo, bien lo sabemos, lo pagarán nuestros hijos, ésos que ahora no tienen trabajo y tendrán que pagar la deuda externa y nuestros pecados. ¿Tanto amábamos a nuestros hijos que nos preocupábamos exclusivamente de nuestro propio ombligo y nuestro más mezquino presente? ¿Tanto amábamos a esos niños? ¿Tanto amábamos España?

Amamos nuestro egoísmo y ahora recogemos los frutos de esta crisis de valores, de esta iniquidad con la que ahora señalamos a los políticos y les tachamos de falta de escrúpulos y mezquindad, de enriquecerse de lo ajeno, de especular con una España a la que pocos amábamos y a la que, poco a poco, peldaño a peldaño, entre todos hemos destrozado… y la hemos destrozado con especulación y la estamos destrozando con la falta de perspectiva, con el egoísmo atroz del que todo lo quiere para el presente sin importarle nada. ¿Qué será de nuestros hijos? En boga está el tema de la educación y del ahorro y todos estamos de acuerdo en los recortes: ¿acaso alguien ha pensado que esos jovenzuelos serán las verdaderas víctimas de nuestro, otra vez, brutal egoísmo? Egoísmo en las instituciones y egoísmo en el que sólo dura cuatro años y en el que está aquí y mañana está allí y del que nada se preocupa porque, al fin y al cabo, somos humanos y la muerte nos acecha y hay que preocuparse del “pan nuestro de cada día” y de engullir y de robar y de enriquecerse porque el tiempo es leve.

Así, señores, no hay remedio.
Sean felices y que aproveche.
viernes, 9 de septiembre de 2011.
 
Informe de la ONU sobre política fiscal
Por fin algo de coherencia
Leo esto con… ¿cierta alegría, cierto asombro?. La ONU advierte de que la economía va rumbo al desastre con las políticas de austeridad ¡Vaya por Dios! ¡Alguien ha dicho algo coherente al fin! El asunto se explicaría con marionetas fácilmente:

María es funcionaria y tiene un puesto fijo en la administración. María compra el pan y la leche y cuida de su niño y le manda al colegio (privado, concertado o público, que da igual). María paga sus facturas y demás pero… ¡uy, que María cobra mucho! ¡Pues deciden recortarle el sueldo! A partir de entonces María pierde poder adquisitivo y ya no compra ese excelente pan ni esa leche de extrema calidad para su niño. Dícese: el panadero gana menos y el lechero hasta se cabrea cuando María ya no compra como antes. ¿Qué ha pasado? ¡Un recorte presupuestario!

Pero el caso no es el más alarmante ya que existe un daño colateral en este asunto de nuestra buena María: mientras a ella le han recortado el sueldo, los políticos tienen otra de sus gloriosas ideas (para eso alguno tiene dos mil asesores, manda narices): recortar la oferta píublica de empleo y que los funcionarios que ya están hagan el trabajo que deberían hacer los nuevos funcionarios. Así: más horas para María sumado a la no contratación de nuevos funcionarios y la disminución de la interinidad (otras medidas de las políticas mentes preclaras) provoca un efecto de… ¡Paro!

¡Vaya que bien que lo hemos hecho y nos damos palmaditas todos juntos! Este asunto, que me hace bastante feliz que alguien comente, nos lleva a plantearnos otra pregunta filosófica de primer orden: ¿en diantres piensan esos tipos? Si se han fijado, existe una guerra tan abierta como encubierta entre los EE.UU. y la Unión Europea: que si bajo los tipos y los subo, que si me contagio de los desastres de tu bolsa pero al final alguien por ahí me baja la calificación de súper—mega-sobresaliente a mi economía… ¿Y todo esto para qué? Desde luego que existe una maquiavélica y newtoniana razón para todo el asunto… ¿no les resulta extraño que los unos y los otros estén de acuerdo en algo? Pues resulta que la derecha (que a mí cada vez me parece menos “de derecha”) y la izquierda (que cada vez tiene menos “de izquierda”) aplauden todas estas medidas venidas de todas partes del mundo (sobre todo de Alemania y Estados Unidos) para hacernos la vida más agradable y llevadera. Asuntos como “hay que apretarse el cinturón” (porque alguien ha metido la pata, les prometo que no he sido yo) o “estaba así cuando llegué” (esa frase tiene copyright, por cierto: Homer Simpson)… disculpas y más disculpas para unos políticos que mantienen a sus dos mil asesores porque para semejantes frases hay que contar con las mentes más brillantes de toda una generación.

En fin, quizá hoy María sea funcionaria y esté más o menos contenta pero la situación de crispación social es inaceptable: los medios de comunicación apoyan a los que mandan y confían (¡¿?!) en que semejantes medidas sirven para paliar un ahogo fiscal que, francamente, ni yo ni nadie que haya conocido, ha creado.

Eso sí, me pregunto: ¿y si dejamos en el paro a esos dos mil asesores a ver qué pasa? Si la cosa no mejora, no pasa nada porque el asunto no puede ir a peor pero… ¿y si mejora con alguien que ponga un poco de coherencia en todo este asunto?

Sean buenos y no critiquen demasiado a los buenos trabajadores como María, que su crisis repercute en la de todos.

miércoles, 7 de septiembre de 2011.
 
 
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martes, 7 de diciembre de 2010.
 
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19/11/2010 Tabaquismo y muerte
15/11/2010 Dos Españas
05/11/2010 El tiempo
28/10/2010 Sobre Pérez Reverte
21/10/2010 ¿Cambio de rumbo?
15/10/2010 En busca de la felicidad
15/10/2010 En busca de la felicidad
08/10/2010 Vargas Llosa, premio Nobel
06/10/2010 De la Ideología de Género a la Estupidez
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27/09/2010 Deshojando la margarita: huelga sí, huelga no
23/09/2010 Humor, humor
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20/09/2010 La melodramática historia de Pávlov en clase de literatura española
 
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