Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

José Carlos García Fajardo
El envés
José Carlos García Fajardo
También los pequeños pueden aprender que las emociones van y vienen, que no tienen que ser gobernados por ellas y que pueden caer en la cuenta de que como vienen se irán si las dejamos ir sin obsesionarnos
¿Qué lleva a un hijo a agredir a sus padres? ¿En qué momento el móvil empezó a ocupar un lugar central en la vida de los jóvenes? ¿Desde cuándo los más pequeños viven con prisas y estrés? ¿Por qué tenemos la sensación de que los niños se encuentran desorientados? ¿Qué se nos perdió en el camino?, se pregunta Luis López. La respuesta está en que hemos dejado de mirar el interior. Sabemos que la atención es la capacidad de estar completamente presente, consciente de lo que está pasando, tanto dentro como fuera de nosotros mismos.

Nos ayuda a auto regularnos, tomar decisiones sin dejárselas al piloto automático en forma de respuestas condicionadas, y a no saltar o abrumarnos sin más por lo que está pasando a nuestro alrededor.

Si está demostrada la eficacia de detenernos y tomar consciencia de nuestra respiración o de lo que vemos o sentimos, lo que algunos llaman meditar algunos minutos al día, imaginemos las consecuencias que tendría enseñar desde muy niños a tomar consciencia de lo que sea durante dos o tres minutos. Ya fue un avance el enviarlos “al rincón de pensar” en lugar de otro tipo de “castigos”

Lo que denominamos atención plena o tomar conciencia por unos momentos de lo que estamos viviendo se está convirtiendo en el camino a seguir como el mejor antídoto para el estrés ante una prueba, trastornos de atención, problemas de ansiedad en la infancia y sobre todo transforma la autoestima.

Un niño acostumbrado a este juego de paradas y de prestar atención completa a algo, son capaces de auto-calmarse cuando están molestos, y les ayuda a tomar mejores decisiones.

Antes de que podamos comenzar a enseñar este regalo a la siguiente generación, primero debemos establecer nuestra propia práctica: la manera más fácil de hacer esto es tener una práctica de meditación formal.

Prestar atención a las experiencias a través de nuestros sentidos y pensamientos. No examinarnos ni juzgarnos ni etiquetar sentimientos y situaciones como “malo” o “bueno” sino aceptar lo que está sucediendo. Esta práctica hecha hábito calma nuestra mente y corazón.

No hay que esperar para usar la reflexión como una “cura” para rabietas o intentar que un niño muy activo se siente en silencio “a pensar”. Ni que se formen una reacción del estilo “A ver qué he hecho mal hoy”. Porque hay personas capaces de encontrar una mota en la indumentaria o en la forma de apoyarse o de hablar de su hijo, siempre. Reserve su observación para otro momento.

Enseñar a nuestros pequeños a entender que las emociones van y vienen. Ellos aprenderán que no tienen que ser gobernados por sus pensamientos o emociones sino caer en la cuenta de que como vienen se irán si las dejamos ir sin obsesionarnos o luchar contra ellas, ni culpabilizarse.

Somos animales de costumbres, y un minuto de atención sin juicio, puede practicarse una vez o varias al día. Los profesores pueden utilizar la atención para ayudar a los niños a calmarse después del recreo y los padres pueden utilizar la atención como una forma de terminar el día con sus hijos. Se trata de unos minutos de silencio centrado en la respiración, de calmarse y descubrir que son capaces de hacerlo.

Se puede comenzar con una historia, anécdota o cuento cuando se utiliza la atención para hacer frente a una situación difícil, y que compartan sus historias.

En clase o en casa se les puede pedir, en algún momento, que se sienten con la espalda derecha y los ojos cerrados.

Decirles: “Voy a hacer un sonido. Escuchar con atención hasta que ya no se pueda oír el sonido más y levantar la mano cuando regrese y se pueda oír más. Se puede usar una pequeña campana, cuenco o percusión suave.

Pedir a los niños a apoyar la mano sobre su estómago y sentir su respiración, cómo su abdomen se mueve hacia arriba y hacia abajo.

Toda la práctica repetida unas cuantas veces, no toma más de 2-3 minutos.

Hay otras cosas que puede hacer para criar a los niños conscientes, en casa o cuando van de viaje: Identificar el mayor número de sonidos en su entorno.

Que describa algún sentimiento en ese momento; este es un ejercicio que enseña a los niños que las emociones van y vienen, al igual que los cambios de clima. También aprenden a reconocer que no pertenecen a la tormenta, pero que están viendo la tormenta.

La práctica consciente de comer. Que ellos tomen un bocado de algo, y describirlo: textura, sabor, temperatura.

Jugar al “Veo, veo”. Puede modificar esto para incluir “Oigo con mi oído” o “huelo con mi nariz...” Pero que sea divertido y sencillo. Hay muchas oportunidades para ser consciente - y es una maravillosa manera de conectar con sus hijos mientras se les enseña una habilidad valiosa de la vida.

Artículos del autor

Apenas 0,5 mg de gas cloro o gas sarín podría matar a una persona, un proyectil de artillería puede llevar hasta 3 kg de este último.
En una magistral lección, Por un pacto educativo, la profesora emérita de filosofía, Victoria Camps, afirmó que de todos los derechos que un Estado social debe garantizar, el derecho a la educación ha sido el más damnificado por las rivalidades de los distintos grupos políticos.
En un premonitorio trabajo de Ingeniería sin fronteras, de hace años se abordaba este tema que hoy es actualidad y no sólo una amenaza.
En Grecia y los Balcanes, la pésima política migratoria europea se cobra un enorme coste humano: miles de hombres, mujeres, niños y niñas están atrapados en zonas inseguras de las que no pueden huir.
No queremos compartir la pobreza, la miseria, la enfermedad, la riqueza ni la injusticia en cualquiera de sus formas.
Todo lo bueno y positivo que se ha logrado en la historia es porque alguien lo soñó primero, lo compartió con un amigo o con un familiar, decidieron conocer la realidad y las necesidades de otras personas, aprendieron de las experiencias de otros grupos y movimientos sociales...
A todos nos suena Delenda es Monarchia (Acabemos con la monarquía), por el titulo de un artículo de Ortega y Gasset, publicado en noviembre de 1930.
Uno de cada tres niños en España está en riesgo de pobreza o exclusión social. La infancia de nuestro país es el grupo que más está sufriendo las consecuencias de la crisis económica y de los recortes en las ayudas sociales.
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris