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Jesús Salamanca
La tronera
Jesús  Salamanca
Hay temor y preocupación entre los padres y profesorado por si hay que recurrir a las clases en casa, como ya sucedió al final del curso pasado

El regreso al “cole” ya está a la vuelta de la esquina y aún tienen deberes pendientes algunas comunidades autónomas. Va a ser el comienzo más atípico que se recuerda. Toda una vida laboral dedicada a la docencia y nunca he conocido algo igual, como no lo ha conocido ningún docente de mi generación. La preocupación es máxima entre todos los sectores. El inicio de las clases puede ser de locura: piensen que estamos en plena escalada de contagios y con nuevo estado de alarma al acecho. No es de recibo que haya Administraciones vagueando y los políticos-telepredicadores anunciando otro apocalipsis de arrestos domiciliaros.

Hay padres y asociaciones de padres que han recurrido al defensor del Pueblo, o figuras semejantes de las comunidades autónomas, en demanda de garantías para llevar a sus retoños al centro docente. No se debe cargar en los equipos directivos ni en el profesorado el grueso de la responsabilidad sanitaria y de todas las medidas que eso conlleva. Veremos por donde sale la Conferencia de Presidentes sobre el inicio del curso. Lo único gracioso de la “Vuelta al Cole” es el meme sobre El Corte Inglés, en el sentido de que si no ha montado campaña este año es porque no habrá vuelta al cole; no deja de ser macabro, pero ante tanta incertidumbre tampoco viene mal una sonrisa.

Hay temor y preocupación entre los padres y profesorado por si hay que recurrir a las clases en casa, como ya sucedió al final del curso pasado. Ese temor se incrementa cuando escuchamos que la mayoría de las comunidades no tienen “Plan B” por si vienen mal dadas. Otras sí parecen tenerlo y se han volcado en plantear alternativas de forma “online”, no sin mantener la vuelta al cole de forma presencial, pero conscientes de que si hay infectados todo el grupo será puesto en cuarentena.

Algunas comunidades sí han dado a conocer su protocolo de seguridad, pero también es verdad que lo han cambiado tres veces, porque el Ministerio de Educación se ha desmarcado y echado a dormir. Ese protocolo siempre ha de tener presente objetivos como fijar espacios seguros, evitar que el alumnado se “descuelgue” de la educación por la pandemia, establecer distancias reglamentarias, sistemas de desinfección permanente, ‘grupos burbuja’, reforzar el personal docente, uso de mascarilla por encima de cierta edad…sin olvidar las medidas de refuerzo sobre los contenidos del curso anterior.

Confío en que la ministra de educación haya aprendido la lección y lidere el protocolo nacional al que está obligada, independientemente de que cada comunidad refuerce sus propias medidas porque ni todos los centros son iguales ni en todos los niveles se requieren las mismas medidas. Tengo confianza en la Consejería de mi comunidad porque ya ha demostrado que sabe ser responsable: soy consciente de que no va a dudar a la hora de organizar los espacios comunes, las entradas y salidas escalonadas, así como impedir la presencia de progenitores en el interior de las instalaciones.

Es acertado que cada centro tenga un equipo coordinador, encargado de adaptar las medidas a la realidad de las instalaciones. Tanto gimnasios como bibliotecas y otros espacios comunes deben adaptarse a las circunstancias, lo mismo que trabajar con la afinidad de las materias por parte del profesorado. Y si, en aras de la seguridad sanitaria de la comunidad educativa, hay que prescindir este curso de educación física, música, manualidades, actividades extraescolares, algunas tutorías, deporte escolar…, no pasa nada porque padres y sindicatos lo van a saber entender. A ver qué piensa la Administración educativa al respecto.

Quiero pensar que será positivo que ese equipo de coordinación desarrolle un plan digital por si hay que atender a quienes no disponen de medios digitales. Y si se implanta un plan de seguimiento, evaluación, supervisión, asesoramiento y mejora al respecto, pues miel sobre hojuelas. No está de más fomentar y potenciar herramientas ‘online’ y formar sobre variedad de dispositivos digitales, incluyendo a las familias que puedan quedar descolgadas si se suspende la presencialidad.

En los seis protocolos sanitario-educativos de comunidades autónomas que he leído, se recoge muy acertadamente cuanto hace referencia a desinfección, limpieza y ventilación. Son medidas preventivas a las que hay que dar valor en esta pandemia. Las garantías y la salud son fundamentales para todos. Con el transporte escolar también hay que adoptar medidas tendentes a la desinfección y limpieza. Las ratios en clase y el cupo en autobuses de transporte escolar son claves, como lo son las distancias y la protección. Tampoco podemos dejar de lado los comedores escolares, bien sea con la organización de turnos y con mamparas u otros sistemas. En esa línea debe ir la realización de actividades escolares y si hay que suprimirlas temporalmente, en aras de la seguridad sanitaria, pues se suprimen.

La cuestión de personal docente y de servicios se tiene que multiplicar. Turnos de mañana y/o de tarde para completar el horario por el aumento de personal. Insisto en que todos los protocolos tienen que ser claros y si pueden ser consensuados con la comunidad educativa, mejor aún, porque facilitará su aplicación y la implicación de las partes.


Esto último es clave por el crecimiento exponencial de los contagios. En caso de seguir la línea ascendente actual, lo tenemos crudo. Sería problemático tener que optar por la modalidad ‘online’ desde el principio ya que condiciona muchos otros aspectos familiares: desde cómo compaginar la atención casera del alumnado con el trabajo de los cónyuges hasta decenas de aspectos que contempla la organización diaria de la propia unidad familiar. 

Artículos del autor

Pablo Casado ha cambiado de “caballo” a mitad de carrera y eso puede costarle disgustos. Se ha tenido que tragar el sapo de las baronías y se ha cargado el impulso que suponía Cayetana. El presidente del partido ha dejado con un palmo de narices a sus votantes y seguidores. Ya se había convertido la portavoz en la nueva joya de la corona ‘pepera’. Ha demostrado en el Congreso que es capaz de envolver con su verbo y con su claro pensamiento a tirios y troyanos.


Ninguneó su presunción de inocencia y recuerdo cuando le esputó aquello de “¡Delincuente!”. Por esa misma regla de tres podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que el “señor marqués”, hoy vicepresidente del Gobierno, es también un delincuente. Sin duda, la presunción de inocencia está en la ley y ésta ya saben: “Dura lex, sed lex”. El tal Iglesias Turrión merece que la presunción de inocencia se le aplique personalmente en la misma medida en que él lo hizo; es decir, ninguna.

Ahora es el momento de que dimita el “señor marqués”. Está en su propio tic, tac, tic, tac… El populismo no perdona. Lo que antes fue humillación al contrario y odio aventado, hoy son lágrimas y va a ser sufrimiento porque esto no se acaba aquí. El portal de transparencia de la formación de extrema izquierda hacía sospechar lo que así ha sido. No había ingresos ni gastos ni…ni… Año y medio es mucho tiempo sospechando. Nadie sabe qué es de aquello del sueldo equivalente a tres SMI: lo han eliminado en cuanto han podido. ¿Esas donaciones se convertían en sobres en negro? Anda, mira, como lo que achacaban a la derecha.

Mayúscula hipocresía del plagiador presidente si mira al tendido una vez más y antepone la permanencia en Moncloa a la corrupción que ya pudre a su Gobierno. Podemos no puede ponerse por encima del bien y del mal. Es el momento de exigir limpieza democrática. “La democracia no puede soportar delincuentes a los mandos del Gobiernos”. Eran las palabras de Pablo Iglesias. Y tenía razón. ¿Se acordará? ¡Ayúdame a echarlos del Gobierno!

Como el gobierno de las provincias vascongadas no se cansa de pedir nueces y, a ser posible, exige que se las den cascadas, pues Torra –el todavía presidente catalán por obra y desgracia de la lentitud judicial—abre la boca y lo mismo le da pedir treinta que trescientas. Sirva como ejemplo la bufonada de hace unos días donde exigía al presidente Sánchez 30.000M € de esos supuestos 140.000M que iba a recibir España en los próximos años.

El golpismo ha llegado a creerse un Estado que no existe y una república que no pasa el corte de “bananera”. Cada golpista, a su manera, ha creído reencarnar lo que Cataluña no es y han hecho un daño descontrolado al mundo de la empresa, a la convivencia y al Estado de derecho. Incluso veían normal la malversación por la que se les ha juzgado y condenado, todo en nombre de “su país”.


Algunos se resisten a perder el cargo regalado para que pudiera gobernar el ególatra Sánchez. Sí, el mismo que se hace aplaudir por los suyos tras un fracaso sonado y un rescate en toda regla. La experiencia nos cuenta que no es aplaudido allí donde acude. Hasta Rubén Mújica dice en su ‘tuit’ que “Pedro Sánchez puede probar en cualquier calle o plaza de España, a ver si le aplauden como sus complacientes subordinados”.

Creo que para nadie son agradables las termitas y mucho menos si las sufre. Son capaces de dañar el suelo y la madera, incluso de generar alergia con sus heces y saliva. Créanme que, conociendo su efecto, cada vez tengo más claro que tenemos un Gobierno lleno de ministros, ministras, vicepresidentes y vicepresidentas que actúan cual termitas, por lo que son sumamente dañinos y dañinas.

 
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