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Eduardo Cassano
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​Cuando era pequeño crecí al calor de una estufa mientras anunciaban por televisión que habían encontrado los cuerpos de las tres niñas de Alcàsser

Cuando leo noticias como la del asesinato de Marta Calvo, me entran ganas de matar. Y el mero hecho que, por no encontrar el cadáver pueda librarse de la prisión permanente, me dan ganas de descuartizarlo a él. No quiero ni imaginar cómo se sentirán los padres si yo que no la conocía, estoy así.

Cuando era pequeño crecí al calor de una estufa mientras anunciaban por televisión que habían encontrado los cuerpos de las tres niñas de Alcàsser. Entonces era demasiado pequeño para entender todo el circo que montaron después a su alrededor los medios de comunicación.

Por suerte, mi trabajo me impide ver los programas matinales en los que parecen competir por decir la burrada más grande. Pero voy leyendo por Twitter los titulares, y sobre todo las opiniones de la gente. Y después de lo que leí esta semana pensé, no hemos avanzado nada.

Una reflexión que sí me encantó, magnífica, que resume mucho el panorama actual fue la siguiente: “Algo va mal cuando la víctima sale en noticias a cara descubierta y el hombre que confiesa haberla matado con la cara pixelada...” (@aalba395)

Para estos temas yo no tengo medida, lo siento. Creo que una persona que declara que la chica murió mientras practicaban sexo y tomaban cocaína, que no lo pongo en duda, se merece morir de la misma forma cruel, cuando en lugar de avisar a una ambulancia no se le ocurrió mejor solución que descuartizarla; y a tirarla en diferentes contenedores. ¿Hay algo más ruin que pueda hacer un ser humano?

Y ‘El Chicle’… que se va a librar, lo veo venir, de la prisión permanente. O Iñaki Undargarin, que no ha cometido delitos de sangre pero se ha llevado el dinero a manos llenas, y ahí lo tienes, disfrutando de permiso en Navidad mientras los robagallinas siguen bien encerrados.

La justicia en este país es una auténtica mierda, y hay que decirlo en voz alta ya. Cómo envidio a Francia y sus huelgas, con un par, que serán unos gabachos pero como sociedad está mucho más avanzada que la nuestra.

Como hombre, muchas veces me siento agredido por la mirada insegura de mujeres que por el simple hecho de ser hombre, ya les parezco un presunto culpable. Hemos llegado al extremo en el que no encontramos el término medio de habitabilidad, de concordia. Y es normal, porque mientras existan hombres capaces de matar, habrá cada vez mujeres más desprotegidas ante la triste realidad, y más desconfiadas ante angelitos como yo.

Y no, lo siento… eso de que “le conoció por una aplicación de citas por Internet” como una forma de justificar el delito me parece deleznable. Mientras ‘solo’ mueran 54 mujeres al año como llevan ya, no cambiará nada; los políticos lamentan, critican y denuncian la situación, pero no ponen las suficientes medidas preventivas para que esas madres y padres pudieran haber tenido a sus hijas estas navidades en casa. Porque aunque les votáis, no se interesan por vosotr@s.

Decir que no sé si esta columna aparecerá arriba o abajo entre los demás, porque quizás me he dejado llevar demasiado por las emociones y además Guillermo está desaparecido hace días… pero siempre he agradecido a este diario el poder expresarme exactamente como pienso y que jamás me hayan corregido nada, cosa que agradezco especialmente en casos como éste.

Artículos del autor

Iba yo por la mañana mirando el móvil en el metro, leyendo las noticias preocupado a ver si se formaba gobierno o no como el resto de viajeros, y de repente pasó algo inesperado.En mitad del vagón se puso a cantar una Jeanette con 30 o 40kg más, con un acento castellano más pronunciado, pero eso sí, una credibilidad mayor que la mujer que nos encandiló con ‘Soy rebelde porque el mundo me ha hecho así’.Y digo mayor credibilidad porque era difícil creerse que una mujer como Jeanette pudiera cantar algo así como una experiencia en primera persona, pero sin embargo con esta mujer no solo te lo creías, sino que además empatizabas totalmente con ella.

Antes de escribir esta columna he visto a un vecino con el que hacía bastante tiempo que no coincidía en la portería. Nada más verle, con una sonrisa hipócrita por parte de ambos (así somos los vecinos de las grandes ciudades) le he dicho ‘has adelgazado mucho’, y por supuesto él se ha alegrado. Después le he dejado coger el ascensor junto a su niño, para subir hasta el primer piso.

Ayer por la mañana cuando me tomé el primer café me llevé un disgusto con el titular: Planeta ha cerrado El Círculo de Lectores. De repente, pasé de la actual crisis de los 40 a la inocente adolescencia en la que leía sus promociones, hacía pedidos por precios realmente económicos, y empecé a aficionarme a la lectura.

No me han dejado otra opción. Seis meses después me hacen ir a votar los mismos candidatos que ya se presentaron en las anteriores elecciones y fueron incapaces de ponerse de acuerdo primero, ni dimitir del cargo después de sus fracasos.

Déjame hablar, por favor. Ya he tenido bastante con aguantarte todo este tiempo, ahora escúchame tú.

Solo tiene 15 años, es mujer y además de raza negra; solo le falta tener un aborto para que Santiago Abascal le quite el seguro a su pistola.Estamos en unas semanas convulsas, tenemos muchos frentes abiertos: el paracaidista de la farola, a exhumación de Franco, la sentencia del juicio del ‘procés’ y que por fin Ansu Fati será el español que guiará a la selección.De política yo empiezo a estar cansado de escribir, y de fútbol se encargará otra persona.

Les daba igual lo que tuvieran delante, tenías que esquivarlas para no entrar en un conflicto… que por otra parte pienso, para los aguilillas es un nuevo mercado para ligar.Ups, disculpa… no te había visto.Perdona tú, iba despistada mirando el móvil.¿Estudias o trabajas?Y ahí es cuando ves a esa chica moderna cómo se le dilatan sus pupilas, y con el móvil en su mano hace uno de los gestos más extraños y a la par humillantes para mi género: levanta el teléfono, lo pone a la altura de tu cara y mueve el dedo pulgar de izquierda a derecha como si estuviera en un capítulo de Black Mirror, para hacerte desaparecer.

El 7 de septiembre es nuestro aniversario y no sabremos si besarnos en la cara o en los labios.Los que son de mi generación o superior, saben que es una canción mítica de Mecano.

 
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