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Carmen Muñoz
Carmen Muñoz
Si queremos ser pioneros en algo positivos adecuemos la sociedad a los adelantos científicos
Toda esta incongruencia política que sufrimos hoy día a qué se debe ¿a la ignorancia o a la intransigencia?

Esas actitudes junto con la malsana envidia y por supuesto la corrupción que deriva los fondos públicos a bolsillos privados, el desmesurado aumento de políticos y adláteres, conlleva la lentitud de llevar a cabo avances sociales significativos en todos los sentidos.

Recientemente ha salido un artículo de opinión, cuyo autor, persona docta e instruida en el mundo de la ciencia e investigación, da pautas de cómo debería adecuarse la sociedad para abordar los adelantos científicos, que evidentemente circulan por una vía mucho más rápida que lo hace la política. Hace referencia a una mujer que pasado los 60 años ha concebido un hijo por fecundación in vitro. Al margen de lo que cada uno pueda pensar de la bondad o no del hecho, de todos los adjetivos calificativos para esa madre, la cuestión es que es posible, que se puede llevar a feliz término un embarazo a esas edades.

No es el primero, en España ya ha habido dos antes, pero no se trata solamente de ese hecho, hay y habrá más de esta índole y de otras muchas que saldrán a la luz y no se les hará ni pizca de caso, porque lo que prima en esta sociedad de mediocres son los chismes políticos, de los famosos de pacotilla, enriquecerse lo antes posible, mirar para otra lado y una nueva ración de gambas. De este modo los representantes políticos pueden seguir haciendo de las suyas sin tener problemas ni de gobernabilidad ni de conciencia.

La iglesia que tan denostada y ninguneada está en la actualidad tachándola de arcaica y retrógrada, demuestra lo contrario, ya que Los papas San Juan Pablo II, Benedicto XVI y sobre todo Francisco, han puesto el dedo en la llaga exhortando a la sociedad con sus representantes políticos a la cabeza, a solucionar los problemas que debido a los avances científicos se suscitan.

¿Por qué nuestra idiosincrasia es tan pírrica en conceder verosimilitud a las personas que verdaderamente valen la pena, poner en valor sus ideas, siempre para mejorar lo existente, hacerse eco de ellas e implantar leyes acordes con el desarrollo de la ciencia, avanzando a la par de las investigaciones? ¿Por qué llegando a una edad determinada se les arrincona sin tener en cuenta los grandes beneficios que pueden aportar? ¿Por qué desaprovechamos los grandes valores que tenemos?

No hemos aprendido nada de las cabezas que cayeron en la guerra civil, de los que tuvieron que huir a EEUU, Alemania, Francia o a otros países y que desgraciadamente siguen marchándose por no tener futuro en su propio país. ¿Cuántos Severos Ochoa, se siguen y seguirán perdiéndose por mor de la desidia española o el no querer hacer?

No es difícil darse cuenta de que el mundo está en crisis (al menos eso dicen) y nosotros en medio de toda esta globalización no somos menos, pero sería mucho de agradecer que los políticos se pusieran las pilas, pensaran en el bien común con visión de futuro, dejaran de malgastar los bienes de todos, invirtieran más en educación e investigación sin olvidar que las ciencias adelantan (como dice la canción) una barbaridad, y si queremos ser pioneros en algo positivos adecuemos la sociedad a los adelantos científicos.

Artículos del autor

El fallecimiento de Paloma Gómez Borrero, periodista insigne y mujer rompedora, reconocida en vida, pero sobre todo una vez que ha cruzado el umbral a lo infinito, me ha hecho reflexionar sobre algo, que hago desde ha mucho tiempo pero, que cuando sucede de manera sorprendente, se me agudiza.
El periodista Enric Gonzalez sostiene que “esas palabras inofensivas acaban desplazando a otras más útiles”.
Considerando que una democracia es la forma más representativa de gobierno, lo que tenemos en España no goza precisamente de una vida saludable, pues debido a la idiosincrasia española cuyo pecado capital es la envidia, nos lleva al revanchismo, de forma casi genética, de manera cotidiana.
Desde que los seres racionales estamos en el mundo, somos como somos, es decir, que no somos ahora diferentes a los de hace un par de siglos, por ejemplo.
¿Por qué somos tan adictos de juzgar cualquier hecho simplemente por lo que nos dicen o leemos a través de los medios de comunicación sin ahondar en las simas de lo acontecido?
Que tendrán las pensiones que todos quieren, no solo meter mano en el saco, sino no dejarlas tranquilas, aunque no, para todo lo bueno que deberían hacer.
La velocidad que impera en la vida moderna, los adelantos de todo tipo, informáticos, sanitarios, de investigación, etc., han dado un giro tan vertiginoso que si no cambias al mismo ritmo te quedas poco menos que en la era antediluviana.
Comunicar es hacer saber o transmitir algo a otra persona, un estado de ánimo, un sentimiento, una enfermedad etc. mediante su influencia o intervención.
 
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