El inicio de temporada ya está a
la vuelta de la esquina a medio camino entre un agosto sudoroso y los malsanos
bolos de la FIFA. Mientras se fragua el fichaje del portentoso Gareth Bale,
Zubizarreta atina con su defensa central o esperamos con anhelo los cinco
partidos que hacen sudar a los dos grandes, la Liga española arranca
desmejorada, con algunos clubes haciendo caja a costa de la todopoderosa
Premier y con cierta resaca recordando lo que algún día fue. Eso sí, Real
Madrid y Barcelona mantienen el pedigrí y atractivo de la competición hispana hacia
el resto del mundo. Tener a los mejores jugadores del planeta en sus filas vale
de algo provocando que los focos todavía iluminen nuestros campos de fútbol.