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18º ANIVERSARIO
Fundado en noviembre de 2003
Andrés Aberasturi
Andrés Aberasturi
Columna de opinión
Andrés Aberasturi nació en Madrid en 1948 y estudió Periodismo en la Escuela Oficial. Empieza a trabajar en Información de Alicante en el 68 como 'meritorio'. En 1969 entra en diario Pueblo hasta su cierre y en 1976 se incorpora a la redacción de Informativos de RNE. Sucesivamente, dirige y presenta diversos programas en RNE, Onda Cero y Radio Voz. En televisión ha dirigido y presentado programas en TVE, Antena 3, Tele 5, Canal Sur, ETB y Telemadrid. En prensa ha sido columnista en El Mundo, Colpisa y El semanal TV, entre otros. Ha sido profesor de la Mississippi University y ha escrito los libros 'Sincronía en tiempo de vals', 'Las soledades de Carancanfunfa', 'Dios y yo', 'Un blanco deslumbramiento', 'La leyenda Continúa' y 'Hola, ¿de dónde eres?'. Actualmente trabaja en RNE en los programas 'El ombligo de la luna', 'No es un día cualquiera' y 'Fiebre del sábado'.
Andrés Aberasturi
Últimos textos publicados
Bienvenidos a la incertidumbre
MADRID, 2 (OTR/PRESS)Es verdad que la política --como la vida-- nunca es del todo predecible, pero no siempre los llamados "politólogos" han estado tan de acuerdo en reconocer su ignorancia. Tanto en lo nacional como en lo global, comenzamos este nuevo año instalados en la incertidumbre, asistiendo entre expectantes y escépticos lo que nos pueda deparar el 2019.

España, hoy por hoy, parece sumergida en un callejón sin salidas con el problema catalán (de los nacionalistas catalanes, para ser más exacto) en el que, por mucho que se empeñe el Gobierno, el diálogo no existe y las soluciones posibles sólo pasarían por cesiones políticas y económicas que, naturalmente, el resto de las autonomías no van a aceptar. Y con razón. Vuelve pues el viejo problema que no supo, porque no pudo, resolver la Constitución del 87: el café que se calentaba para dos o tres (Cataluña, Euskadi y tal vez Galicia) no hubo más remedio legal que aguarlo un poco y repartirlo con una generosidad incómoda e impuesta que en lugar de solucionar el problema, lo multiplicó. ¿Y ahora qué? Nadie sabe cómo desliar la madeja porque unos se niegan a negociar y otros a utilizar la fuerza de la ley pero cediendo porciones ante la queja unas veces murmurada y otras gritada del resto de las autonomías.

Este acercamiento al nacionalismo catalán y el pacto mil veces negado y al final compartido incluso más de lo necesario, según muchos, con lo que Sánchez calificaba antes de la moción como "el populismo" de Podemos con el que jamás partiría peras, ya ven en que ha quedado. Llegar al poder con los de Iglesias, con Bildu, con los soberanistas aportando tan solo 84 diputados, ha convertido al viejo PSOE en algo irreconocible que, según opiniones autorizadas, les pasará factura en las urnas.

Y en la derecha otro tanto. Irrumpe VOX ante la sorpresa de la mayoría y se organiza una extraña conga en la que nadie quiere agarrarse del otro. VOX es la bicha ahora mismo, la bicha necesaria para alcanzar el poder, y hasta Ciudadanos, dispuesto a pactar con lo que se le ponga al alcance, establece unas líneas rojas que el PP intenta ignorar en su postura favorita: de perfil. El precio para el partido de Génova por estas alianzas, según las misma opiniones autorizadas, les pasará factura en las urnas. No es una buena compañía porque sus votantes más radicales tienen a VOX mientras Ciudadanos anda brujuleando por todos los sitios menos en Cataluña. ¿Qué le queda al elector de-toda-la-vida que no le convence ninguno pero hasta ahora elegía el mal menor del bipartidismo? Ni el PSOE ni el PP son ya referentes por sus alianzas ni sus alianzas parecen tener un recorrido lo suficientemente largo o profundo más allá de los forofos. Y para complicar más el panorama, a un lado y a otro surgen nuevas plataformas que muy posiblemente fraccionen aún más el voto.

Y luego está el lenguaje. Lo de fascistas, casta, extrema derecha, soberanistas, constitucionalistas, monárquicos, republicanos, heteropatriarcales, europeístas, todo-lo-contrario etc. va perdiendo cualquier valor por la repetición cansina que implica a su vez una banalización de la terminología. El más que incomprensible --al menos para mí-- mensaje evangélico del "que no está conmigo está contra mí" se ha hecho carne en la sociedad española y hasta ha convertido en enemigos a quienes caminaban más o menos por el mismo sendero. Pero me preocupa lo del extremismo. ¿Es realmente VOX un partido de extrema derecha? Es posible que sí o que esté muy cerca de serlo, al menos en sus postulados. Pero la pregunta que me hago es si es de extrema izquierda Podemos que, en palabras de uno de sus dirigentes, Luis Alegre, aseguraba algo para mi escandaloso: "El colmo es el argumento ese de que los padres tenemos derecho a elegir la Educación de nuestros hijos. No, para eso está pensada la Educación pública, para defender o proteger a los hijos del hermetismo de la ideología de sus padres". Claro que peor es la opinión al respecto de las CUP partidarias de que a mis hijos no los educara yo sino "la tribu". Son sólo dos ejemplos que las hemerotecas guardan de "las cosas de Podemos" que se han ido amortiguando --aunque poco-- con el tiempo. Pero es que para VOX, "el barco negrero Open Arms desembarca en Algeciras con más de 300 ilegales a bordo, convertido en un negocio impulsado por Soros y Sánchez para enriquecer a la organización 'no gubernamental' de turno y a las mafias traficantes en los países de origen" y por si esto fuera poco plantean soluciones radicales en asuntos que ya tenía superada la sociedad española. Y todo esto, claro, no resulta nada tranquilizador.

Y así entramos en un nuevo año en el que Torra, todo un presidente de la Generalidad, llama a los catalanes a "rebelarse ante la injusticia y hacer caer los muros de la opresión". En fin...

¿Hacia dónde va España? ¿Qué cesto se puede armar con estos mimbres? ¿Dónde quedó la cordura, la ideología, los principios que eran la piedra angular de los partidos? Ya sólo parece contar el poder, llegar al poder y mantenerse al precio que sea, con los apoyos de quien sea y competir ofreciendo al pueblo pan y circo aunque no haya de dónde sacar el dinero para lo que hoy, tristemente, sólo es un espectáculo muchas veces basura: nada menos que la cosa pública.

jueves, 3 de enero de 2019.
 
Despedida sin cierre
MADRID, 24 (OTR/PRESS) Cuando este país vivía en blanco y negro -y creo que hasta en los principios del color en televisión- llegaba una hora en la que todo se apagaba: era la famosa "despedida y cierre" que dejaba en el aire un ondear de banderas, himnos y perfiles de los jefes de estado. Luego llegaba la carta de ajuste, que tenía mucha audiencia, y el silencio hasta un mañana al pluriempleo.

Hoy me toca a mí despedirme de la agencia Europa Press que en los últimos años me ha dado un cobijo generoso y, sobre todo, de los periódicos y los lectores que han tenido a bien publicar mis cosas y hasta leerme. Mención especial para el grupo "El Progreso" que tuvo la disparatada idea de premiarme con su Puro Cora.

Últimamente cada viernes me sentaba frente al ordenador y la verdad es que casi nunca sabía sobre qué escribir: de esto escribirán todos, pensaba; y de esto otro... esto otro no le interesa a nadie. No cuesta escribir una columna, cuesta pensarla y saber que con los nuevos medios digitales te van a acusar de facha o de rojo según lo que digas aunque lo que digas sea sencillamente lo que piensas. Después de tantos años en este oficio sólo tengo clara una cosa: que no he podido escribir siempre de lo que hubiera querido pero que nunca he escrito lo que no quería escribir. Intentar mantener la coherencia por encima de ideologías personales, críticas y servidumbres, me parece importante en esta profesión que siempre está en el filo de un cierto dogmatismo.

Hoy escribo esta penúltima columna porque la vida me resulta ya muy complicada y nunca he tenido gestor, secretaria, representante, caché y otras lindezas hoy tan de moda. Y ahora me piden papeles para todo, burocracias que se obtienen con esa contradicción que las administraciones llaman "cita previa" como si hubiera posibilidad de lo contrario, como si una cita no tuviera, por definición que ser siempre previa. Pero esa es otra.

Dejo la cita (nada previa) consensuada de los viernes pero no cierro del todo el chiringuito porque mis jefes me han dado permiso para escribir de vez en cuando, cuando quiera, cuando me los pida el alma o el cabreo o la satisfacción o la necesidad que es, por otra parte, como se debería de escribir siempre.

Estoy seguro de que después de tantos años más de una vez habré sido injusto con alguien, que me habré equivocado muchas veces y que mi propio dedo me habrá impedido ver la luna. Pido perdón y aseguro que, en todo caso, han sido malas interpretaciones por mi parte pero nunca el deseo deliberado de utilizar la columna para fobia o filias personales.

Y eso es todo. Me voy, me voy... pero me quedo, que decía el poeta. No sé cuándo llamaré a la puerta del lector pero la visita ya no será puntual como la del cartero. Uno empieza en esto como meritorio y acaba trabajando a destajo, echando columnas como quien echa "peonás" hasta que un buen día te levantas y decides que lo de la cita previa te viene grande y que la obligación de los viernes resulta cada vez más costosa.

Nos leeremos, no sé cuándo pero esto es sólo una despedida sin cierre, una oportunidad para agradecer a todos, agencia, periódicos y lectores haberme aguantado tantos años. La verdad es que ha sido un placer.

sábado, 25 de febrero de 2017.
 
La banca
MADRID, 17 (OTR/PRESS) Vaya por delante que comprendo que la banca, así, en general, es un negocio y no una ONG; pero una vez aclarado eso déjenme que les diga que no todos los negocios son iguales. Y el de la banca, para qué nos vamos a engañar, es uno de los más impresentables o al menos lo han convertido en eso a lo largo de los años. Lo suyo es la herencia puesta al día de los antiguos usureros, es la usura legalizada y legitimada, un tinglado que nunca pierde y cuando pierde por la mala gestión de los que la dirigen con sueldos inmorales y retiros escandalosos, no pasa nada: cuando los bancos pierden los rescatamos entre todos con una lluvia de millones que buena falta harían, por ejemplo, en la hucha de las pensiones de la Seguridad Social.

Y las banqueras y los banqueros (que no los bancarios) no son inocentes, no nos engañemos; puede que sean necesarios, incluso puede que sean imprescindibles y mucho más en un mundo globalizado y controlado por un sistema capitalista que, según creemos muchos, se ha pasado de la raya. Y no son inocentes porque abusan de su poder, porque imponen unas reglas de juego que, como se ha visto, son inmorales y además ilegales; pero son tan grandes, mandan tanto, se han hecho con tantísimos "clientes" que resulta más peligroso perseguir sus desmanes que cambiar esas regulaciones que deberían hacer del negocio algo transparente y limpio, bueno para todos. Tenemos ejemplos lejos y cerca: cuando el imperio del actual presidente de los EEUU entró en quiebra se discutió qué hacer y fue preferible sostenerlo a base de millones a dejar que cayese. Aquí cerca conocemos esa historia porque es lo que pasó con las cajas y algunos bancos.

Estos días estamos asistiendo aturdidos al sinfín de inmoralidades que se han ido cometiendo con la mayor impunidad en el sector financiero y ahora parece que empiezan a ser delictivas. ¿Y saben una cosa terrible? Temo que la Justicia les apriete las tuercas porque al final seremos todos quienes paguemos sus multas gracias a nuevas cobros -ya no sé si queda alguno- por sacar nuestro dinero y hasta por ingresarlo. Los bancos nos cobran ya hasta los sellos que no usan. Cláusulas suelo, preferentes, engaño del Índice de Referencia de Préstamos Hipotecarios, fraudes en la contabilidad bancaria, cobro de dietas, bonos, indemnizaciones, jubilaciones y planes de pensiones radicalmente inmorales por los directivos, las famosas tarjetas opacas. ¿Les suena todo esto?

Si al menos tantos escándalos sirvieran para hacerles reflexionar pero va a ser que no: lo que les quiten por un lado nos lo van a cobrar por otro y debe ser el único negocio que cuando va mal en lugar de bajar los precios y dar facilidades, los sube y se encierran en su fortín. Hay tanta demanda que las ofertas las fijan ellos manejando un dinero que, encima, es el nuestro.

sábado, 18 de febrero de 2017.
 
 
Y el PP viendo pasar el tiempo
sábado, 11 de febrero de 2017.
 
La responsabilidad de la izquierda
sábado, 4 de febrero de 2017.
 
El 17 de junio toca golpe de estado
sábado, 28 de enero de 2017.
 
Vaya panorama
sábado, 21 de enero de 2017.
 
Homs en su bicicleta
sábado, 14 de enero de 2017.
 
La postrverdad de Domènech
sábado, 7 de enero de 2017.
 
Ada Colau y los uniformes
sábado, 31 de diciembre de 2016.
 
Ya está bien
sábado, 24 de diciembre de 2016.
 
Cuidado con los amigos
sábado, 17 de diciembre de 2016.
 
A Fernando Blanco, padre de Nadia
sábado, 10 de diciembre de 2016.
 
La reforma de la Constitución
sábado, 3 de diciembre de 2016.
 
A vueltas con la libertad de expresión
sábado, 26 de noviembre de 2016.
 
Las formas, no perdamos las formas
sábado, 19 de noviembre de 2016.
 
¿Continuismo? Pues claro
sábado, 5 de noviembre de 2016.
 
De la tragedia al milagro
sábado, 29 de octubre de 2016.
 
Pero es que la ley es la ley
sábado, 22 de octubre de 2016.
 
Quiero ser amiguito de Correa
sábado, 15 de octubre de 2016.
 
¿Por qué en Siria no?
sábado, 8 de octubre de 2016.
 
PSOE: El precio de una crisis
sábado, 1 de octubre de 2016.
 
Al menos dos buenas noticias
sábado, 24 de septiembre de 2016.
 
Sobresaltos
sábado, 17 de septiembre de 2016.
 
Un país cabreado
sábado, 10 de septiembre de 2016.
 
La terca de realidad
sábado, 27 de agosto de 2016.
 
Un enorme despropósito
sábado, 13 de agosto de 2016.
 
Archivo
06/08/2016 El cabreo nacional
30/07/2016 El felpudo
23/07/2016 No entiendo nada.
16/07/2016 Diálogo de aspirantes
09/07/2016 Sin comedias, por favor
02/07/2016 Mentiras y democracia
27/06/2016 ¿Nos vemos en diciembre?
25/06/2016 Dos errores
18/06/2016 ¿Alguien va a ceder?
11/06/2016 ¿Dónde están las llaves?
07/06/2016 ¿Alguien ha visto a la esperanza?
04/06/2016 Una cosa y su contraria
28/05/2016 No sólo Ausbanc huele a podrido
24/05/2016 El azucarillo de IU
21/05/2016 Sólo es un partido de fútbol
10/05/2016 ¿Por qué ya nadie habla de Grecia?
07/05/2016 Condenados
30/04/2016 Gobierno por penaltis
23/04/2016 Política potito
19/04/2016 ¿En qué tejado está la pelota?
16/04/2016 Que se vayan todos.
09/04/2016 La Justicia
05/04/2016 ¿Y después, qué?
02/04/2016 Pastillas para no recordar
22/03/2016 No entiendo nada
19/03/2016 La Europa repugnante
12/03/2016 Juego de vetos
08/03/2016 Pequeños detalles.
05/03/2016 Dar la nota
27/02/2016 Va a ser que no
23/02/2016 Alquilar la Moncloa.
20/02/2016 ¡Estos (romanos) están locos!
13/02/2016 Nueve de cada diez
09/02/2016 Un patio de colegio
06/02/2016 Prometer lo imposible.
30/01/2016 Vaya tropa
26/01/2016 El escenario vacío o una historia de vanidades
23/01/2016 Miedos y recelos
16/01/2016 ¿El espectáculo debe continuar?
12/01/2016 La pureza de las ideologías
09/01/2016 La crisis de la crisis
29/12/2015 El futuro
26/12/2015 Un árbitro sin tarjetas.
19/12/2015 En la tela de araña
15/12/2015 Un verso suelto en el Vaticano
12/12/2015 El dichoso "argumentario"
05/12/2015 Los olvidados de los olvidados
02/12/2015 Artur Mas y la dignidad
28/11/2015 La gira televisiva de los políticos
21/11/2015 Treinta y dos camareros
17/11/2015 El desmarque de Podemos
14/11/2015 Vamos a aclararnos
10/11/2015 Ruido.
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27/10/2015 Rajoy: palabras y silencios
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10/10/2015 Seriedad, señor Baños
 
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