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Etiquetas:   La vida que yo veo   -   Sección:  

No era necesario de esta forma, Fangoria

Estefanía Jiménez
Estefanía Jiménez Solís
domingo, 31 de octubre de 2010, 08:33 h (CET)
Hay artistas intocables en este país. Todo lo que hacen es bueno, rompedor, se superan disco tras disco... Es el precio del negocio de las promociones. Y mira que admiro a Alaska, pero su nuevo disco no era necesario. O más bien, no era necesaria la parafernalia con la que viene envuelto.

“El paso trascendental del vodevil a la astracanada, antología de canciones de ayer y de hoy”. Leyendo el nombre del nuevo trabajo de Fangoria, pensamos en un disco de recopilación de grandes éxitos. Hete aquí que no, que para ellos es “como si fuera la exposición antológica de un pintor, y a una exposición de esas características jamás se te ocurriría llamarla grandes éxitos porque es más bien la muestra de toda una trayectoria”. Tenía entendido que cuando los cantantes o grupos celebran que llevan 20 años o más en la profesión suelen lanzar al mercado un trabajo recopilatorio, con algunas versiones de sus mayores éxitos y alguna colaboración. Pero no. Fangoria (en lo que se han convertido Alaska y Nacho Canut tras formar Kaka de Luxe, Alaska y los Pegamoides y Alaska y Dinarama) es tan distinto, tan original, que en su aniversario ofrecen tres Cds y un DVD, además de un póster.

En el CD denominado “Vodevil”, encontramos todos los singles de Fangoria. En “Sainete”, rarezas y grabaciones para la televisión y el cine. Y los éxitos de Dinarama y Pegamoides regrabados en “Astracanada”. El problema es que Fangoria no se atreve a decir que les apetecía sacar un disco así. Que quieren modernizar sus viejos éxitos, que quieren reivindicar que son una formación con una amplia trayectoria y siguen siendo actuales, que quieren proporcionar a sus seguidores un DVD documental con declaraciones y pistas sobre su futuro...

En la presentación del disco, remarcaron que ahora pueden permitirse hacer una “lección de historia” y que siempre se han negado a “tocar canciones antiguas ni a hablar del pasado, porque desde 1990 tienen un grupo nuevo que se llama Fangoria y necesitaban apuntalarlo”. ¿Lección de historia o vivir de las rentas? Y sobre todo, ¿era necesario actuar en el programa de Ana Rosa de Telecinco con dos bailarinas vistiendo y comportándose a lo mamachicho (aunque intenten insistir en la idea teatral del proyecto)?

Los seguidores están divididos. Obviamente, Alaska, en cualquiera de las formaciones de su carrera, tiene canciones que son verdaderos himnos. Pero otros critican su evolución a peor.

De “El paso trascendental del vodevil a la astracanada” se pueden extraer varias lecciones. Destrozar la mítica “Rascayú” de esa forma, con la colaboración de Paco Clavel, no puede repetirse. O “Vivir así es morir de amor” con Camilo Sesto. De todas formas, el ritmo discotequero con efectos galácticos está bien si hablamos de rarezas. Pero aplicado a “Bailando”, “Un hombre de verdad” o “A quién le importa” resta su fuerza original. Todas las canciones parecen la misma. Casi parece que quieran “estropear” las viejas melodías para reivindicar las actuales de Fangoria.

¿Otra lección aprendida? El significado de astracanada. Según el diccionario de la Real Academia Española: farsa teatral disparatada y chabacana. Así ha quedado la antología. Chabacana en su presentación y disparatada en sus pretensiones. Hubiese sido mejor vender la realidad: una caja de lujo para fans y una gran oportunidad de recordar éxitos de los 80 en nuestra radio actual.

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