Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil
Etiquetas:   Artículo opinión   -   Sección:   Opinión

La ubicación del alma

Ángel Ruiz Cediel
Ángel Ruiz Cediel
@angelruizcediel
lunes, 4 de enero de 2010, 06:50 h (CET)
De entre todas las disciplinas de la Ciencia que verdaderamente me apasionan hasta más allá de lo razonable, es sin duda la Física Cuántica la que ocupa la tribuna de honor. Curiosamente está siendo a través del estudio de lo infinitamente pequeño, las partículas más elementales, como estamos obteniendo las respuestas a las grandes disquisiciones de la Historia, a los porqués de la existencia.

Fue en 1927 cuando el alemán Werner Heisenberg (Wurzburgo, 1901 – Munich 1976) pronunció su genial Principio de Incertidumbre, abriendo de par en par un infinito orbe de posibilidades de la Mecánica Cuántica, que es decir de nuestra comprensión del orden que vivimos. Es a través de este Principio de Incertidumbre como podemos saber que lo que observamos no puede ser real, porque el mero echo de hacerlo significa que se fuerza a las partículas a ocupar un espacio-tiempo determinado por cuanto son interferidas por el observador (para ser vistas, al menos un fotón han de chocar con ellas). Antes de eso, cuando no son observadas, una partícula puede estar, y está de hecho, en muchas partes a la vez, y ubicar su espacio o su velocidad no pasa de ser una mera especulación imposible de ser determinada.

Desde 1927 asta nuestros días es mucho lo que se ha avanzado en el conocimiento Mecánica Cuántica, realizándose experimentos que no sólo confirman el Principio de Incertidumbre de Heisenberg, sino que sabemos a ciencia cierta que una partícula puede estar, y está, simultáneamente en muchos espacios a la vez, incluso hasta el extremo de comportarse como corpúsculo y como onda al mismo tiempo o de pasar a la vez por distintos puntos. La Física Cuántica, pues, aparentemente contradice las Leyes que rigen lo grande, cual si a escalas infinitésimas el orden y las Leyes fueran otras, no siendo capaces nuestros sabios, por ahora, de encontrar una Ley de Unificación que las armonice: lo que es imposible en la Física de lo grande, es perfectamente viable en la Física Cuántica.

La Física Cuántica no es sólo maravillosa, sino también desconcertante. Las partículas más elementales de la naturaleza parecen estar unidas por cordones energéticos que no alcanzamos a comprender del todo, pero que son de una fuerza extraordinaria. Así se demostró en un experimento en el que a dos partículas les hicieron vibrar en una onda de coherencia, idéntica, de tal modo que aunque las partículas estuvieran distantes, mientras esa vibración de coherencia se mantuviera cualquier acción que se ejerciera sobre una de las partículas se replicaba sobre la otra al instante. Éste y otros experimentos son lo que a llevado a los científicos a coincidir en cierta forma con lo que muchos místicos y religiones milenarias promulgaban con conceptos legos: que todos los elementos de la Creación están unidos indeleblemente, siendo al mismo tiempo cada elemento el universo y el universo siendo cada elemento, que podemos cambiar la realidad por el pensamiento, la fe o la oración –todo es mental, que proclama el Kybalión- y que compartimos mucho más de lo que creemos con nuestros semejantes, tal vez estando ligados a nivel de partículas. Todos, en fin, somos parte de lo mismo como una inmensa criatura que tuviera incontables miembros: nuestros prójimos y nosotros somos el mismo ser con distintas caras, toda la creación es el mismo ser.

Por otra parte, a los Físicos les faltan seis dimensiones para comprender el Universo o la Creación, suponiendo ellos que en algún momento del Big Bang hubo una perturbación que confinó seis de esas dimensiones en un espacio menor de 10-33 cm. Uniendo ambas particularidades, y sabiendo que todo es vibración y coherencia, resulta viable colegir que tal vez las emociones sean una dimensión o, al menos, una fuerza capaz de alterar o influir en la realidad física.

No discurre igual el tiempo cuando sufrimos que cuando gozamos, ni se percibe igual la realidad con un estado de ánimo que con su opuesto, además que ese mismo principio de Vibración Coherente serviría para explicar la íntima relación a nivel sensitivo que con frecuencia se verifica entre personas muy estrechamente vinculadas. Si somos energía, y toda la materia no es sino una manifestación de la energía, necesariamente nuestros actos, pensamientos y deseos son emisiones de energía que pueden producir coherencias o incoherencias con las partículas que nos conforman y las de nuestros prójimos, estableciendo fuertes vínculos entre ellas.

Sin embargo, nuestros deseos, pensamientos y actos no siempre están focalizados a un fin, sino que a menudo son como una suerte de nube dispersa, además que por ser individuos limitados nuestra emisión de energía también lo es; la oración, en este ámbito, no sería sino focalizar esa nube de energía transformándola en una suerte de rayo laser que incide sobre una intención concreta y perfectamente definida, logrando mayor eficacia que, por ejemplo, con una visualización positiva; pero si esto es eficaz, es del todo coherente asumir que la suma de muchas oraciones sería el equivalente de la suma de muchas energías, multiplicando la acción de ese rayo laser de intenciones en la modificación de las partículas que conforman la realidad circundante, simplemente por producir una vibración coherente entre esas partículas y las nuestras. Que la visualización y la oración funcionan, aunque no sepamos comprenderlo mediante ecuaciones, es algo que está fuera de toda duda y es algo que todas las culturas saben desde hace milenios y que la Ciencia ha comprobado sobradamente.

De ser así como realmente funciona la realidad, serían nuestros propios actos y pensamientos los que producen lo bueno o lo malo de cuanto vivimos; pero esta misma Ciencia nos está enseñando, pasito a paso, que no son las medidas de los gobiernos o las decisiones de las potencias las que solucionarán los problemas que nos hacen sufrir, sino la suma de las actitudes personales de cada individuo –cada acto genera su efecto- . También la Física Cuántica nos enuncia la necesidad de universos paralelos, algunos de los cuales comparten nuestro espacio tiempo en diferentes vibraciones, imperceptibles para nuestros sentidos.

En alguno de ellos, con total seguridad, en algún momento de nuestro devenir comprendimos el poder de la mente y del acto, su potencial creador, y aprendimos a modificar nuestra realidad con pensamientos y emociones positivos, seguramente aunando muchas voluntades cuando fuere necesario –la unión hace la fuerza-. Un universo en el que nunca llegó a producirse la I Guerra Mundial, ni la II ni ninguna otra, y donde nosotros, o nuestros alter egos, viven en paz y armónicamente. Los neurólogos, hoy, se afanan en ubicar el emplazamiento del alma o de la consciencia, y, quizás, con ellas suceda como con las partículas elementales, que están en el cerebro y en todas partes al mismo tiempo, acaso perteneciendo a un alma común de toda la especie, y ésta a la de la misma Creación, que es decir a Dios.

Noticias relacionadas

Qué explicaría la visita de Xi Jinping a Panamá

Panamá no constituye ejemplo de gran o mediana potencia

¿A quién voto en las próximas elecciones andaluzas?

Los socialistas han gobernado en Andalucía desde 1982 sin interrupción y no hemos salido del vagón de cola

Macron y Mohammed 6 en tren de alta velocidad

Mientras otros países del Magreb se resisten a la modernidad, Marruecos se suma a la carrera espacial y viaja en trenes de alta velocidad

¿Hacia un Brexit traumático?

La irrupción de fuerzas centrífugas consiguió la victoria inesperada

Interior del Ministro de Interior

​Desayuno de Europa Press con el ministro de Interior Grande-Marlaska en el hotel Hesperia de Madrid. Llegué con adelanto y atendí el WhatsApp: “¡Vaya espectáculo!.
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris