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Etiquetas:   The Washington Post Writers Group   -   Sección:   Opinión

La llama eterna

Marie Cocco
Marie Cocco
martes, 1 de septiembre de 2009, 05:32 h (CET)
Diez veranos atrás, por razones que ahora no recuerdo, pedí a la oficina de Ted Kennedy que me facilitara una relación de legislaciones fundamentales que hubiera auspiciado en lo que ya por entonces era una larga y distinguida carrera.

El fax de 32 folios que recibí como respuesta es tan notable por lo que le falta como lo es por la plenitud del relato que recoge.

No había ni rastro del tono de auto-bombo pomposo al que nos tienen acostumbrados los políticos - los Senadores estadounidenses en particular. Cada uno de los "puntos destacados" estaba rematado a máquina, sin ningún grafismo de adorno, en una sola frase, y corta. Representaban la mayor esperanza que América podía ofrecer en aquellos turbulentos años que comenzaron en 1963, cuando fue asesinado el hermano de Ted, Jack, y la esperanza parecía morir con él.

Ted se convirtió en la llama eterna.

En 1963, su primer año en el Senado, uno de los primeros proyectos que presentó fue el "Programa de Cobertura Hospitalaria para la Tercera Edad en la Seguridad Social"- es decir, Medicare. No existía ninguna legislación que estableciera programas de becas universitarias ni que financiara los sistemas de transporte metropolitano público. Otros proyectos de ley proporcionaron formación profesional a los parados, y crearon la Fundación Nacional de las Artes.

Eso fue sólo el primer año.

Durante las décadas que siguieron, la pasión de Kennedy por ayudar al estadounidense medio - su impulso progresista guiado por una mano legislativa hábil y a menudo bipartidista - daría forma a aquello en lo que se convirtió esta nación.

Si usted ha asistido a un curso universitario homologado o tenido un hijo con la oportunidad de ir a la universidad gracias a que estas matrículas abaratadas se han convertido en la oportunidad de ingreso de millones, debe agradecérselo a Ted Kennedy. Es el caso de los comedores escolares, las guarderías para familias de militares, los derechos civiles y los derechos electorales de los afroamericanos entre otras minorías, y la Asociación Nacional para el Desarrollo Infantil.

Si usted tiene una pensión pagada por su jefe, está protegida por la ley que redactó Kennedy. Si usted tiene un niño física o mentalmente discapacitado, él o ella tiene derecho a una educación pública debido a los esfuerzos de Kennedy. Fue duro con las drogas, promoviendo constantemente nuevos métodos de aplicación de la ley destinados a desmantelar el tráfico de estupefacientes y al mismo tiempo propugnar un mejor tratamiento para la adicción.

Fue fundamental en la redacción de la ley que prohíbe la discriminación por edad, y fue autor de la Ley de Estadounidenses con Discapacidades. El precedente de la histórica ley que prohíbe la discriminación de los discapacitados es una medida promovida Kennedy en 1972: "Prohibición de la discriminación de las personas con discapacidades en los programas federales". La Ley de Estadounidenses con Discapacidades tardaría casi dos décadas en ser promulgada íntegramente - en 1990.

Esta es una parte del legado de Kennedy que a menudo escapa a la percepción. Era, en todos los sentidos, un hombre de su tiempo. Pero iba muy a menudo por delante de su tiempo.

Fue un ecologista, protegiendo los océanos y demás cursos de agua antes de que el movimiento ecologista surgiera como fuerza política. Se encargó de que una legislación "incluyera los gastos de medicamentos con receta dentro del programa Medicare" en 1965. La prestación de recetas de Medicare no se promulgó hasta 2003.

Cuando finalmente tomó forma en un Congreso de mayoría Republicana que cargó la legislación de extras destinados a las aseguradoras y de disposiciones de protección de los beneficios de la industria farmacéutica, Kennedy votó a favor inicialmente, diciendo que la cobertura de los medicamentos era un compromiso atrasado con los ancianos. Pero llegó a oponerse a la ley, que dijo había sido "secuestrada" por los grupos de intereses especiales. "Hemos visto regalos antes, pero pocos son comparables a lo que hemos aprobado", declaraba el Senador durante una entrevista pocos meses después de su aprobación.

Durante décadas - al menos hasta que llegaron los Clinton - Kennedy fue el objetivo preferente de las iras de los Republicanos. El Partido Republicano dejaba caer su nombre en los correos de recaudación de fondos y mostraba su imagen en anuncios de ataque contra el que parecía ser el único candidato Demócrata. En la víspera de la Convención Nacional Demócrata de 2004, que Kennedy manipuló para que se celebrara en su amado Boston y es considerada homenaje a su carrera, la estrecha participación del Senador ofreció de nuevo la oportunidad fácil a los Republicanos que intentaban desacreditar a John Kerry como candidato ultraizquierdista.

"Me congratulo de la distinción y la llevo con orgullo", dijo Kennedy a un puñado de periodistas reunidos en su oficina del Senado. "Porque significa que he estado a la vanguardia de las cuestiones que marcan la diferencia para las familias."

Elogiar a Kennedy como león "progresista" es sólo la mitad de la historia. Fue un protector feroz de cualquier estadounidense carente de las oportunidades de las que la familia Kennedy disfrutó tan reputadamente.

Él se ha ido hoy, pero su sueño no morirá jamás. Vive porque el trabajo de Kennedy inspiró a millones de estadounidenses, y a millones aún por venir.

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