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Etiquetas:   -   Sección:   Opinión

Magos o magas

Manuel Ibañez Ferriol
@manuelvcia
miércoles, 6 de enero de 2016, 01:06 h (CET)
En el intento laicista de cambiarlo todo, ha surgido la historia de las Magas de Enero, dentro de la Fiesta de la Infancia, celebrada en la Valencia de la II República, cuando fue capital de España, durante el periodo de la Guerra Civil, de triste e infausto recuerdo. Promovido por una entidad cultural, llamada El Micalet, a ella su sumó el nuevo ayuntamiento de Valencia, haciendo un desprecio rotundo a las costumbres y las tradiciones, que llevamos siglos celebrando en todo el mundo cristiano.

Días antes, en Madrid, también su primera autoridad, anunció que las cabalgatas de determinados barrios o distritos, iban a ser Magas. No sabemos si reinas o presidentas, pero si tenemos seguro que iban a ser mujeres, las representantes de los Magos de Oriente.

¿Qué les podemos contar a nuestros niños? ¿Son Reyes o Presidentes? ¿Son Magos o Magas? Por favor, aclárennos lo que debemos hacer, porque toda la vida, hemos conocido a los TRES REYES MAGOS, es decir MELCHOR, GASPAR Y BALTASAR, y ahora va a resultar que éstos no fueron los que visitaron y adoraron al NIÑO DIOS. Los pueblos europeos, con tradición cristiana y católica, celebran la FIESTA DE LA EPIFANIA, es decir, de la manifestación del Hijo de Dios a los Hombres. Y esto, también lo celebran la Iglesia Ortodoxa, la Luterana de raíz germánica, –de hecho la tumba de los TRES REYES MAGOS, se encuentra en la Catedral de Colonia, en el Estado de Renania del Norte-Westfalia. Colonia también se convirtió en un importante centro de peregrinación medieval, cuando el arzobispo Rainald de Dassel entregó las reliquias de los Reyes Magos a la catedral en 1164-, las Antiguas Iglesias de los Ritos Sirio-Caldeos, Sirio-Malabar, Maronita y Antioqueno.

¿Quiénes fueron los REYES MAGOS? Los Reyes Magos de Oriente (o simplemente Reyes Magos) es el nombre por el que la tradición denomina a los visitantes que, tras el nacimiento de Jesús de Nazaret, acudieron desde países extranjeros para rendirle homenaje y entregarle regalos de gran riqueza simbólica: oro, incienso y mirra. Los Evangelios solo hablan de «magos», en ninguna parte se indican sus nombres, ni que fuesen reyes, ni que fueran tres (número que posiblemente se deba a la cantidad de obsequios ofrecidos). Estas creencias fueron agregadas varios siglos después y se han mantenido en la tradición popular. Según la creencia católica, estos magos eran representantes de religiones «paganas» de pueblos vecinos, que los Evangelios ven como las primicias de las naciones que aceptarán la religión católica. En algunos países (normalmente hispanohablantes) existe la tradición de representar a los reyes trayendo los regalos que los niños les han pedido en sus cartas durante la noche anterior a la Epifanía. La palabra «mago», proviene del elamita ma-ku-ish-ti, que ―pasando por el persa ma-gu-u-sha y por el acadio ma-gu-shu―3 llegó al griego como μαγός (magós, plural: μαγοι, magoi) y de ahí al latín magi, /mágui/ (cf. magister, /maguíster/) de donde llegó al español. Eran los miembros de la casta sacerdotal medo-persa de la época aqueménide y durante todo el reinado de Darío el Medo (521-486 a. C.). Con todas éstas pruebas –y muchas más documentadas convenientemente-, los MAGOS DE ORIENTE, existieron y siguen existiendo, siendo representados convenientemente por personalidades importantes, a los que les transmiten su magia, su vida, su sabiduría y sobre todo su humildad, al postrarse ante un Niño, el Hijo de Dios.

Todo lo demás, son parches, mentiras y ganas de confundir a las mentes infantiles y desconcertar a los mayores. No podemos ignorar nuestro pasado. Rescatar aquello que no forma parte de nuestra cultura y tradición, es ir contracorriente de los sentimientos de todos y cada uno de los que formamos la sociedad.

No dejemos que nos influya, y sigamos teniendo la magia que nos legaron los magos, para que con su luz y energía espiritual, nos sigan guiando a través de la ESTRELLA que ellos vieron y siguieron, porque les pareció que detrás de aquella ESTRELLA, había algo muy grande. Limpiemos los zapatos, pongamos bebida y comida para los camellos, pajes y reyes, y durmámonos con el sueño mágico de la ilusión, que luego, seguro tendremos un premio con una gran sorpresa.
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