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Etiquetas:   OPINIÓN   -   Sección:   Revista-arte

Algo de intrusismo multinacional en el diseño textil

Jesús-Pau Vázquez Vilardell
Redacción
domingo, 30 de noviembre de 2008, 23:00 h (CET)





Lumalive de Philips



Philips a través de su nueva tecnología patentada Lumalive nos presenta una camiseta de luces electroluminescentes, técnicamente bajo el nombre de ropa fotónica, que funciona como pantalla, gracias a una disposición plana de cientos de diodos LED que interactúan entre sí para formar imágenes y textos a baja resolución. Este conjunto de LEDs forman una película de 20x20cms con un circuito integrado y una batería. Todo el conjunto no supera los 100 gr. El mecanismo se oculta tras una cremallera y el abultamiento que produce sobre el tejido es mínimo.
Aunque no es un aspecto que Philips haya desarrollado con esmero cabe la posibilidad de personalizar los mensajes e imágenes gráficas proyectadas. Philips ya cuenta con los instrumentos necesarios para producirlos masivamente aunque aun no se conoce con certeza cuál será su ámbito comercial, inicialmente será la moda y la publicidad. Por este motivo Philips está presentando la camiseta luminosa en distintas ferias de todo el mundo con el fin de encontrar importantes diseñadores que osen introducir este artilugio a sus colecciones.

Al primer golpe de vista este intento de Philips de llevar la ropa fotónica a las pasarelas podría suponer una pequeña revolución en el campo del diseño textil. La capacidad de la panalla de luces para adecuarse a las formas del tejido constituyen un rasgo interesante en la aerodinamización del conjunto. No obstante, en el proceso textil que interfiere en la otra mitad del artefacto, la ropa, la actividad del diseñador de gama alta no sólo se centraría en la manipulación de tejidos, costuras y estampados, habría un nuevo elemento a tener en cuenta en la composición global de la prenda, la luz. Un elemento centelleante que pretende ser el reclamo perceptivo del conjunto relegando el tejido a un segundo plano.

La intrusión de la pantalla electroluminescente sería razón por el cual el diseñador de moda empezaría a involucrarse más con la imagen gráfica, más con el mensaje de impacto, simplemente por lo que supone el mero uso de imágenes luminosas, y menos con las sugerencias, lo sinuoso y lo oculto, el cuerpo. Esto podría provocar que la moda de gama alta tenga que adaptarse a las nuevas formas de percibir la realidad sensible de la vida social contemporánea, mediatizada por imágenes tal y como Debord describe en "la sociedad del espectáculo" Quien sabe si en breve la ropa interior de D&G no lucirá mensajes como: - muérdemelas... En este caso deberíamos hablar de las posibilidades de costumización de la pieza (in)acabada, de las ventajas y desventajas de que el consumidor participe en el diseño perceptivo de la prenda en detrimento de las tendencias totalitaristas de las grandes pasarelas, y decidir si este intrusismo por parte del usuario y la multinacional supone un entorpecimiento para el diseño acabado de gama alta.

Para encontrar una respuesta sería interesante observar hasta qué punto el diseñador de moda dejaría intervenir al consumidor en su propia creación,y la habilidad del consumidor en desarrollar piezas igualmente exclusivas, una batalla de egos. De la misma manera sería interesante observar la habilidad del diseñador textil en seguir elaborando piezas exclusivas adaptando el sistema de luces de Philips. A pesar de las pretensiones de Philips en extender su producto al campo de la moda realmente dudo que la idea de personalización de nuestro vestuario mediante el sistema de luces de Philips tenga éxito en este campo puesto que el diseñador de gama alta tradicionalmente se ha curtido entre patrones y máquinas de coser para elaborar singularidad en sus modelos. La ropa fotónica de Philips es demasiado novedosa.

Pero si Armani, Versacce o Gucci quizá no adoptarán este sistema de luces en un futuro por las características de la ropa fotónica, sí que podría existir la posibilidad de que otras grandes multinacionales de moda deportiva como Nike, Adidas o Reebook la incorporen en sus nuevas indumentarias. Empresas cuya filosofía se basa en el crecimiento de la producción de prendas en que la investigación tecnológica cumple un papel importante en el confort del usuario consumidor. Podemos mencionar las clásicas Nike Air, curiosamente prendas igual de cómodas que las últimas zapatillas deportivas del mercado. Seguramente estas empresa sí verán con buenos ojos la incorporación de la ropa fotónica de Philips puesto que les permitiría añadir espectacularidad al diseño de sus prendas deportivas. Además la tecnología Lumalive podrá dar continuidad a la filosofía "styling" de Loewy en estas multinacionales mediante la continua evolución tecnológica de las pantallas, con gráficos cada vez más elaborados y llamativos. Justo lo necesario para fomentar el valor publicitario del producto y para acaudalar la atención de las masas a través de la imagen, a falta de una "alfabetidad visual" del que se debería encargar el arte. Si Phillips sigue logrando progresos en la implantanción de la ropa fotónica una vez más el diseño será el conducto de propagación capitalista por el cual el arte se hace cada vez más inútil. Conclusión; la pantalla Lumalive es revolución, el arte ya no.

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