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Etiquetas:   Investigación   -   Sección:  

Alimentos transgénicos (II)

Anna Bermeo
Redacción
sábado, 18 de abril de 2009, 06:33 h (CET)
La contaminación genética y los daños colaterales en campos aledaños a los OGM, han debilitado biológicamente a regiones enteras. Vientos, lluvias, pájaros, abejas e insectos, han acarreado polen de OGM hacia campos aledaños y plantas silvestres.

Los cambios climáticos propiciados por el calentamiento de la atmósfera, transformarán a las regiones ubicadas en zonas anteriormente más frías, en graneros ideales. El manejo masivo de transgénicos en estas zonas puede cambiar la composición natural de los elementos silvestres. El mayor riesgo se presenta en las zonas tropicales, caracterizadas por su amplia biodiversidad en flora y fauna. Brasil prohibió cualquier manejo de semillas trangénicas en Moto Grosso.

Otros daños en la salud provienen de la ingesta de carne o leche, proveniente de animales alimentados con semillas transgénicas u hormonas se está comprobando su incidencia negativa en la propagación del cáncer. Estudios iniciales reportan un incremento del 180% de la incidencia del cáncer de pecho en mujeres pre- menopausias y de tumor maligno de próstata en hombres por ingerir leche y carne, tratados con estas hormonas

Dentro del ámbito socioeconómico y cultural, la repercusión de los transgénicos es más compleja y afecta severamente a los que menos tienen. En los países del Tercer Mundo y/o en Vías de Desarrollo; dicha tecnología puede destruir la seguridad alimentaria, al depender el campesino pobre de la compra de material genético importado, además de reducir la biodiversidad, destruye los microorganismos en el suelo y provoca resistencia a antibióticos en el ser humano y la fauna. Al poner en peligro la biodiversidad del trópico. También incrementaría la pobreza, debido a que los suelos destruidos requieren más aplicaciones químicas.

No existe en el mundo una política común en cuanto a este tipo de alimentos. Cada nación o bloque tiene posturas distintas al respecto, lo que se refleja en sus normativas. Lo evidente es que encontramos en los supermercados estos alimentos y los estamos consumiendo sin tener información, ni conocimiento de los verdaderos efectos que producen sobre la salud del ser humano y el medio ambiente que pueden ser irreversibles.

Este hecho obliga como parte de responsabilidad de el estado tomar una posición de excesivo cuidado; hay que legislar no solo lo conocido, sino también sobre los potenciales riesgos. El principio precautorio ante la falta de conocimientos secundarios, sino también la de potenciales riesgos a largo plazo, se tienen que contemplar antes de dar un voto aprobatorio a cualquier manejo transgénico. Siguiendo los postulados epistemológicos de Popper, más vale pecar de demasiada prudencia que de irresponsable ligereza, dado que la supervivencia de la raza humana y del planeta mismo está en juego.

Un ejemplo de ello es Nueva Zelanda que ha prohibido el uso y la importación de transgénicos, mientras que el gobierno estimula a las universidades y la iniciativa privada para promover investigaciones relacionadas con una agricultura sustentable.

PERÚ no tiene una LEGISLACIÓN que explícitamente prohíba o condicione la comercialización y consumo de alimentos transgénicos. (Proyecto de Ley 12033- Ley de Promoción de la Biotecnología Moderna-Ley General de promoción de la Biotecnología Moderna) Tampoco tenemos un cuerpo jurídico sistematizado, ni disposiciones sectoriales en materia agrícola, de salud, pesca, medio ambiente, etc. En el Congreso de la República no se tramita normativas sobre éste tema, no tenemos una creación de comités asesores o de los derechos comerciales de quienes creen nuevas variedades vegetales. Es importante que el Ministerio de Medio Ambiente y el Ministerio de Salud, exija el etiquetado de alimentos donde se informe si corresponde a un organismo que ha sido manipulado mediante biotecnología; mientras esto no ocurra; el Estado nos tiene desprotegidos .

Ecuador tampoco cuenta con normas legales establecidas; sin embargo en el 2001 recibieron ayuda alimentaria de Estados Unidos, y al realizar muestras descubrieron que se trataba de transgénicos donde niños de 6 meses a dos años y las madres lactantes recibieron soja . Situación problemática ya que Centroamérica recibe cada año más ayuda alimentaria; donde se ha introducido cantidad de semillas transgénicas, sobre todo maíz, proveniente de EE.UU.

Argentina creó un marco legal a principios de los ´90. Hoy se cultivan unas 13 millones de hectáreas de soja, de las cuales el 95 por ciento son transgénicas. Argentina se ha convertido en monoproductor de ese cultivo, en un proceso en el que el campo dejó de tener agricultores para tener dueños de industria de producción de alimentos. Sus embarques hacia Europa (U$S 1.500 millones anuales) está formado por harina de soja para alimentación del ganado, pero luego de la devaluación se incrementaron fuertemente los envíos de alimentos con mayor valor agregado, muchos de ellos provenientes de granos modificados.

La Unión de Consumidores de Japón en un 80 % no quiere comida manipulada genéticamente, por más que el gobierno garantice su seguridad. Autoridades europeas y norteamericanas ante las evidencias se vieron obligadas a actuar con mayor velocidad en el caso de los transgénicos, a fin de proteger a su población y garantizar la seguridad alimentaria. El principio precautorio debería regir en todas las discusiones biotecnológicas, ante lo novedoso de las mismas y los pocos conocimientos con que cuentan los científicos acerca de los efectos secundarios o a largo plazo

Existe un acuerdo Internacional que rige la transparencia, manejo y uso de organismos genéticamente modificados el llamado “Protocolo de Cartagena” se adoptó en el 2000 y entró en vigor en 2003 como complemento al Convenio sobre Diversidad Biológica de Naciones Unidas. La Red por una América Latina Libre de Transgénicos aglutina a organizaciones campesinas, indígenas, de la sociedad civil, investigadores y académicos dedicados a estudiar los impactos de los transgénicos en la región y a la protección de la biodiversidad.(http://www.turcon.org)

La Red por una América Latina Libre de Transgénicos advirtió que la creación de un régimen vinculante de responsabilidad por daños ocasionados por organismos vivos modificados es “esencial” para las comunidades de la región, donde se encuentra alrededor del 30 por ciento de la biodiversidad agrícola del mundo. Ese régimen permitiría que los daños provocados por los transgénicos a la salud y el medio ambiente sean reparados adecuadamente por sus responsables, y debería buscar también que esos daños no ocurran.

La aprobación del Protocolo de Bioseguridad legitima aún más la posición comunitaria, ya que reconoce explícitamente el principio de precaución y permite que en la evaluación de riesgos se consideren también los no científicos. A pesar de eso, la entrada en vigor del Protocolo está pendiente de la ratificación de al menos 50 países y, hoy más que nunca, es una incógnita la ratificación por parte de Estados Unidos.

Respaldamos un modelo de agricultura sustentable basado en los conocimientos tradicionales de las comunidades campesinas, bajo control de las mismas comunidades y orientado a la protección de la soberanía alimentaria de nuestros pueblos. Por lo que adjuntamos un guía de alimentos transgénicos
( Greenpeace- 2004) para que usted elija si quiere consumirlos o no? Si necesita mayor información escribanos al Círculo Internacional de Periodistas del Siglo XXI http://periodismointernacional.ning.com

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Anna Bermeo Turchi es Doctora en Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible. Lima, Perú.

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