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Etiquetas:   El Ciclo del Agua   Submarinismo   Surf   Paracaidismo   Esquí   Rafting   Kayak  

PERSIGUIENDO LA VIDA – El Ciclo del Agua en 6 Experiencias

Seguimos al tesoro líquido en su extraordinario peregrinaje
Roberto Carrera Hernández
@r0bert0carrera
miércoles, 24 de junio de 2015, 19:55 h (CET)
cicloagua1.jpg


"Olvidamos que el ciclo del agua y el ciclo de la vida son uno mismo

 Jacques-Yves Cousteau


No hay ninguna forma de vida que conozcamos que no dependa del agua para existir. La unión entre dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno es el matrimonio más fértil de la historia, y de él dependemos todos sus hijos para mantenernos vivos. Entender su peregrinación es un rito obligado para todos los humanos, y si además podemos acercarnos mediante el deporte, la experiencia es irrechazable.

Interactuar con el medio y aprender jugando viene de muy atrás, pero hemos llegado a desarrollar el concepto hasta un nivel impresionante. Podemos divertirnos de manera más intensa con lo que nos rodea, y la idea de perseguir al agua en su ciclo hidrológico es sencilla a poco que organicemos tiempo y economía. Hay mil opciones cuando el entorno se transforma en un parque de atracciones, para toda agenda y bolsillo, pero ahí van algunas elegidas para completar el círculo de la vida.

NOTA DEL AUTOR: Buscando en internet el nombre de cada experiencia encontrarás fácilmente decenas de opciones de empresas diferentes. Todas las que se citan en este artículo no exigen ningún conocimiento previo. El negocio de las sensaciones está en una época dorada y llega a todos los públicos.


EVAPORACIÓN – Ascendiendo desde el mar al cielo

Submarinismo

El 96% de todo el agua que existe en la Tierra se encuentra en los océanos, y es lo que le da a nuestro planeta ese color azul predominante. Por ello, también es desde aquí donde comienza el ciclo la mayor cantidad de agua, así que nada mejor que empezar experimentando en sus profundidades.

Los BAUTISMOS DE BUCEO son una actividad para admirar la evolución del ser humano. La idea básica es descubrir la sensación de respirar bajo el agua. Algo parecido a la primera vez que coges un avión, apenas entiendes superficialmente la teoría pero te fascina que sea posible.

Una vez enfundando con el neopreno y las botellas de aire comprimido, lo primero que te sorprende es el peso considerable que cae sobre tus espaldas. Claramente, no es la equipación ideal para hacer el camino de Santiago. Si aún por encima tus huesos son más protagonistas que los músculos, debes de aumentar gramos con varios lastres para evitar convertirte en una boya humana. No ves la hora de entrar en el agua y frenar la gravedad.

Toda actividad nueva exige una explicación previa sobre el modo de actuar, en tierra y en agua, lecciones que son el paso previo a darle a tu cerebro una nueva habilidad totalmente diferente. Es cierto que apenas desciendes unos metros, y no ves precisamente los arrecifes de coral del Pacífico, pero transformarte en pez es mágico, cada roca y bicho que te cruzas parece mil veces más bonito, más especial. A partir de aquí existen cursos avanzados para lograr los certificados necesarios para inmersiones más profundas (peligroso y poco profesional el realizar descensos grandes sin experiencia previa), en un deporte que genera adicción y nos acerca a la única parte del mundo donde todavía no residen esos molestos humanos. No se garantiza la presencia de Snorkels.

Nos divertimos en el fondo y nos divertimos, y mucho, en la superficie. Una CLASE DE SURF es casi obligatoria para todo aquel que le pillen las olas cerca. Detrás de tanto éxito comercial ha de encontrarse alguna respuesta de placer deportivo, ¿verdad? La magia que comparten todas estas actividades radica en su capacidad de transformarnos en niños otra vez. La sensación de aprender algo nuevo, de tener continuamente que caer y levantarse, y de aceptarlo como parte de la diversión es algo que no deberíamos perder nunca.

Es importante ser precavido con el día que se escoge por razones de clima y, más en concreto, viento. En webs como Windguru.cz podrás comprobar el nivel de olas diario, algo que nos va a permitir disfrutar más desde el primer contacto con el agua. Tras unas lecciones básicas sobre seguridad y material, invertirás el tiempo en tratar de ponerte en pie y no embestir a ningún compañero. La capacidad infinita del mar para generar diversión te asegura la primera tarde de risas de otras muchas que vendrán a poco que disfrutes en el agua.

El mar nunca dejará de impresionarnos por su grandeza, la vida que acoge, las posibilidades que ofrece y, cómo no, por todo el agua salada que acumula. Por influencia de la energía solar, el agua se evapora y asciende hasta condensarse en la atmósfera formando las nubes. No solo los océanos colaboran, ya que hasta un 10% de esta agua proviene de la transpiración de plantas y animales (el sudor de toda la vida). De nubes y sudor va pues el siguiente paso del ciclo.


PRECIPITACIÓN – Del cielo a la tierra en unos minutos

Paracaidismo en tándem

La lluvia en mal momento resulta desagradable, indeseable y frustrante. Pero cuando te permites abrazar el presente, la lluvia es seducción y paz, un regalo que te acaricia bajo un perfume natural único.

Para ser gota de agua y vivir el mágico ascenso/descenso todo lo que necesitas es apuntarte a una caída libre en cualquier SALTO TÁNDEM EN PARACAÍDAS. Es con diferencia la que más cantidad de adrenalina segrega de todo el ciclo, y la que más dudas genera de antemano. Pulsando este enlace podrás leer nuestra experiencia personal en el salto. También es la más cara de toda la serie, pero la inversión se amortiza una vez has salido de la avioneta.

En estado líquido es una de las formas más comunes que tiene el agua para volver a la tierra, pero no la única. También regresa en forma de gas como niebla o en estado sólido, con el doloroso granizo y la bucólica nieve. Como resistir una granizada es algo que puede dejarnos sin el resto del ciclo, el siguiente paso nos lleva a las montañas en una de las actividades invernales más habituales de siempre.

Una CLASE PARTICULAR DE ESQUÍ es la manera más económica de iniciarse en el noble arte del deslizamiento. Incluyen a precio razonable todo el equipo que necesitas (salvo crema solar y gafas de sol, ambos imprescindibles),y a poco que pilles un par de prendas impermeables en cualquier tienda de deportes tendrás todo lo necesario para iniciarte en el esquí con estilo. Debes localizar la estación más cercana y evitar en la medida de lo posible los días de más afluencia. En el siguiente vídeo podrás ver al autor en una pendiente de pista verde para principiantes. No es habitual en el primer contacto un estilo tan depurado, posición uniforme, equilibrio maestro y velocidades de vértigo, pero sirve para hacerse una idea.



El modus operandi para novatos es sencillo. Primero unas explicaciones básicas y luego de cabeza a la pista, donde el desnivel de la pendiente es inversamente proporcional al respeto del usuario. Para dos horas, lo habitual es aprender a dominar el equilibrio, girar con cierta habilidad y lograr ser más rápido que los niños que van en la cinta automática. Aquellos que sepan patinar tienen el control casi asegurado (la sensación es similar), pero incluso los más torpes pasarán un rato muy divertido. Además, todos los expertos saben que lo realmente meritorio es aprender a levantarse.


ESCORRENTÍA – Volviendo al origen

Rafting

Como es lógico, la mayor parte del agua sale de los océanos y vuelve a caer en ellos directamente. Pero aquella que toca tierra y no permanece congelada comienza un apasionante descenso desde las montañas hasta el mar, formando cuencas o ríos que arrastran minerales a su paso, enriqueciendo los suelos y dando forma al relieve del lugar. Los ríos son las venas de nuestra civilización. Los olores de su caudal y la vegetación que lo rodean son únicos. Si nos abstenemos de riachuelos urbanos o entornos contaminados por el hombre, encontramos lugares paradisiacos.

Conviene, no obstante, hacer un importante inciso en esta parte del ciclo. A pesar de su relación tan estrecha con la humanidad, los ríos apenas son portadores de una cantidad ínfima del agua dulce que tenemos en el depósito de este planeta. La gran mayoría se encuentra almacenada en los casquetes y glaciares que derretimos (casi un 70%) y en aguas subterráneas (el 30% restante). Si con la nieve tienes frío suficiente, y un viaje a los polos te pilla a desmano, las segundas resultan mucho más accesibles. Existen auténticas obras de arte bajo nuestro suelo. Cuevas como las de Valporquero (León, ver foto) son construcciones de fantasía que el agua nos regala tras cientos de miles de años de trabajo. Como si Tolkien, Tim Burton y Van Gogh diseñaran juntos una sala de fiestas. Existen un buen número de ellas a lo largo de la Península, la mayoría injustamente ignoradas por el turismo, y además de maravillarte en sus entrañas puedes realizar fascinantes actividades de espeleología. Y como en el resto de experiencias de este artículo, sin necesidad de ningún conocimiento previo.

Pero salgamos de las cuevas para volver a los ríos, porque no hay mejor carretera en este planeta si queremos regresar hacia el océano. En esta ocasión, vamos a elegir dos experiencias de ritmos diferentes.

El RAFTING es otra de las modalidades terminadas en ‘-ing’ que se han puesto de moda en España. Se trata de una balsa para cuatro o más personas, donde la diversión se centra en superar los rápidos del río manteniéndose dentro de la embarcación. Cada río es un mundo, pero de primeras te dejará sorprendido la velocidad del agua y las pendientes que se forman en las partes más rápidas. A pesar de ir sentado sobre los lados, y con un único pie sujeto, la seguridad y confort son muy altas y no es sencillo caerse al agua. La combinación frenesí/calma permite momentos emocionantes con partes de pura contemplación, donde podrás sentir la corriente en tu cuerpo tirándote al agua o donde pueden realizarse saltos de varios metros aprovechando las estructuras naturales que se forman en la orilla.

¡Ya estamos casi de vuelta! Para terminar el ciclo nos damos un descanso para reflexionar y disfrutar con una RUTA EN KAYAK. Un paseo de placer por el río para disfrutar con la naturaleza y mostrar al mundo el brazo que nos hemos trabajado los dos días que conseguimos ir al gimnasio. De nuevo, cada escenario es único, pero siempre con el espectáculo común que solo los ríos saben llevar a cabo. El kayak no es más que una canoa achatada, muy estable, por lo que mojarte depende más de tus ganas que de la embarcación. Silencio humano y sonidos naturales, reflejos del agua y olores del bosque, un precioso broche de tranquilidad muy asequible para cerrar un ciclo que todavía oculta infinitas sorpresas.


RESPONSABILIDAD – Respetando nuestra existencia

Sequía

Nos hemos sumergido, salido a la superficie, volamos al cielo y bajamos a las montañas, nos deslizamos por la nieve (según la RAE, ‘ESO’ es deslizarse) y finalmente navegamos buscando de nuevo el punto de origen. Un homenaje al líquido que nos forma y del que dependemos todos aquellos que presumimos de estar vivos. ¿Se te ocurre otra agenda? Seguro que sí. Las posibilidades son inabarcables, desde la más creativa a la más comercial, con un nexo común de fascinación por el agua. La idea de perseguir al ciclo más mágico es apreciar a quien nos da la vida y aprovechar las ganas infinitas de jugar que todavía tiene el ser humano. Y jugando será la forma más fácil de comprender la necesidad de cuidar con cariño nuestro tesoro más brillante.

Porque la diversión no está reñida con la conciencia, la estimula. El cambio climático se une a un comportamiento social y empresarial muy tolerante con el derroche del agua. Es cierto que resulta complicado ver lo que sucede cuando el grifo responde siempre a tus necesidades. Pero los procesos de desertización continúan desplazando poblaciones y poniendo en serios problemas a otras muchas, cada vez más cerca de nuestras casas. Nunca hemos sido especialmente buenos en modificar costumbres con rapidez, y nos gusta que los problemas nos toquen los pies antes de actuar. Pero si queremos que el ciclo del agua, el de la vida, no se rompa en pedazos, vamos a tener que encender las luces por encima del cuello y comenzar a analizar la realidad con responsabilidad y compromiso. Gesto a gesto, gota a gota, todo cuenta. Porque sin agua no hay nada, y esperar a que se acabe para entenderlo sería un suicidio inaceptable. Queremos seguir jugando, y queremos que sigan jugando después de nosotros. Toca remangarse y cuidar nuestro parque temático. Toca mojarnos.

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