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Etiquetas:   Políticamente incorrecta   -   Sección:   Opinión

¡A por los sesentayochistas!

Almudena Negro
Almudena Negro
@almudenanegro
lunes, 4 de junio de 2007, 22:05 h (CET)
Acostumbran periodistas, “inteletuales” y artistas progres españoles a chotearse del que ellos consideran bajo nivel de conocimiento de los estudiantes norteamericanos. Estudiantes, que, a diferencia de los de aquí, conocen a la perfección la historia y Constitución de su nación. Acostumbran también los progres españoles a ignorar que en Estados Unidos existe la educación pública o, si la conocen, afirman y se quedan tan campantes, que los colegios públicos estadounidenses son una especie de cárceles llenas de armas de fuego y chicos del tipo de los que aquí en España asaltan sedes, roban jamones en El Corte Inglés, agreden a candidatos de partidos rivales o perteneces a organizaciones “pacifistas” de izquierdas como Segi o Jarrai. Eso sí, siempre ocultan que la gran mayoría de universidades, incluidas las privadas más elitistas como Harvard o Georgetown (las de a cinco millones de las antiguas pesetas por curso), son de sesgo claramente progresista o prosocialista. No nos cuentan que, amparándose en la libertad de cátedra, las universidades useñas se han convertido, como aquí, en una fábrica de progres. Los posmodernos y los marxistas no adoctrinan en las universidades públicas. Están en Yale. Según un reciente estudio, un 72% del profesorado universitario norteamericano se confiesa progresista. Sólo un 15% de los docentes universitarios se declaran liberales o conservadores. Más o menos como aquí. Pero, eso sí, en USA se respeta el derecho de los padres a elegir el tipo de enseñanza que quieren para sus hijos. Así, el “Homeschooling” (enseñanza en casa) va ganando adeptos año tras año y el cheque escolar propuesto por Milton Friedman, al principio reducido al estado de Florida y a 750 alumnos de origen hispano, poco a poco, se ha ido extendiendo. Existen también empresas privadas con fines no altruistas que ofrecen modelos de gestión educativa de calidad que la administración puede contratar para sus centros. Y las escuelas concertadas, creadas, a diferencia de las españolas, no para suplir la incapacidad del Estado para ofrecer una enseñanza universal y gratuita a todos los niños, sino para fomentar la calidad de la enseñanza.

En USA bien pronto se comprendió que las familias no pueden ni deben quedarse de brazos cruzados viendo cómo los parásitos que viven a costa del contribuyente, esto es, los políticos y funcionarios gubernamentales, arruinan el futuro de los jóvenes, a los que condenan, en nombre de la izquierda y del progresismo, a convertirse en borregos acríticos.

Aquí en España, es distinto: de la mano de un gobierno desnortado que entiende la socialdemocracia como el otorgamiento de privilegios a determinadas castas o grupos afines, el mangoneo al por mayor y la intervención hasta en los ámbitos más recónditos de la vida íntima de las personas, la cosa no tiene viso alguno de mejorar. Todo lo contrario. Vamos de mal en peor: después de las desastrosas e hipersocialistas LODE y LOGSE llega este curso que viene la LOE. ¿No quieres té? Toma dos tazas: una de adoctrinamiento en el estatalismo y otra de "Alí Babá y los cuarenta maricones"; una de escuelas que no forman jóvenes para ser adultos, sino que convierten a los adultos en los eternos adolescentes y otra de Esteso y Pajares.

Los mismos criminales sesentayochistas con aires de intelectualidad, en su mayoría pedagogos y docentes apesebrados que arruinaron con sus pararruchas relativistas basadas en el igualitarismo y en la condena del esfuerzo, el mérito y la excelencia a varias generaciones de españoles, acaso para encubrir su responsabilidad, por la que no piensan jamás rendir cuentas ante sus víctimas -que se cuentan por miles-, son quienes ahora defienden la LOE y la asignatura franquista, socialista, al fin y al cabo totalitaria, de “Educación para la Ciudadanía (socialista)” o “Formación del espíritu nacional (socialista)”. Y lo que haga falta.

Uno de los ejes principales del discurso de Nicolás Sarkozy fue precisamente una rotunda y clara denuncia del crimen cometido por la izquierda contra los estudiantes. Sarkozy prometió acabar con la escuela de mayo del 68 para volver a una escuela que premie el mérito, la capacidad, el esfuerzo. Una escuela donde el maestro sea maestro y no “amigo”. Una escuela donde se aprenda a pensar. Una escuela donde no "todo vale".

Aquí, después de la tímida y vergonzante reforma que el PP propuso cuando aún estaba gobernando (LOCE), se hace cada vez más necesario que el centro-derecha español se sacuda los complejos que provocaron su renuncia a dar la batalla por las ideas y el dejar la educación en mano de una fracasada izquierda sin más objetivo ni proyecto que mantenerse en la poltrona. Va siendo hora de que el centro-derecha comience a denunciar (y no a subvencionar) a los Marchesi que anidan en el Ministerio de Adoctrinamiento (o Educación). Va siendo hora de tomarse esto de la educación muy en serio. ¡A por ellos!

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