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Etiquetas:   Artículo / Arquitectura   -   Sección:   Revista-arte

Iconos desapercibidos

Jaime Monjo / Magazine Siglo XXI
Redacción
jueves, 31 de mayo de 2007, 22:00 h (CET)
La ciudad de Madrid alberga un sinfín de arquitecturas que nos son cotidianas pero de las que desconocemos su historia y su importancia. Pasamos cerca de ellas con el autobús, por debajo de sus estructuras, frente a sus fachadas y la mayoría de las veces no nos paramos a disfrutar de todo lo que gratuitamente nos ofrecen. Han pasado a ser un elemento más del mobiliario urbano. La capital ha sido durante muchos años el espacio donde los grandes arquitectos ponían a prueba su valía. En ella podemos encontrar los mejores edificios de la arquitectura racionalista española en todos sus ámbitos. Dos maravillosos ejemplos en el aspecto residencial nos los brindan Francisco Javier Sáenz de Oíza (Torres Blancas y Javier Carvajal Ferrer (Torre de Valencia. Ambos proyectos fueron ampliamente discutidos en su momento, y lo siguen siendo ahora cuando ya han pasado más de 30 años de sus respectivas construcciones. Estos dos iconos de nuestra arquitectura representan la iniciativa e innovación que jalonaron ésta ciudad durante las décadas de los 60, 70 y 80.

Torres Blancas
Si entramos a Madrid por el noreste desde la carretera de Barcelona, nada más pasar por delante de esa gran mole llamada Hotel Puerta América, nos encontramos con un edificio



Torres Blancas

que se levanta grácil, orgánico, con formas curvas en su contorno y color grisáceo debido al paso del tiempo y al material con el que se construyó. El nombre de “Torres Blancas” en la actualidad parece que tiene poco sentido, pero en sus inicios se había proyectado más de una torre, y además se quería desarrollar con hormigón blanco. De ahí el plural y el adjetivo.

Fue la empresa Huarte la que después de probar al fenomenal arquitecto Francisco Javier Sáenz de Oíza (1918-2000) en distintas obras fuera de la capital, le solicitó que se encargará de un gran proyecto de viviendas de alto standing, con el que querían promocionar ese nuevo material constructivo. Juan Huarte llamó a Oíza en 1961 para empezar juntos esta nueva empresa, pero no fue hasta 1968 cuando la obra quedó terminada. Muchos cambios (incluida la concepción de la vivienda que tenía el arquitecto) son los que se llevaron a cabo en el concepto inicial hasta que Madrid descubrió al resto del mundo esta torre con reminiscencias Corbuserianas y un indudable talento arquitectónico.

Carpinterías, fenestraciones, balcones, estructura,… todo ello conjugado en torno a los núcleos de comunicación que funcionan como el xilema de los árboles. Así es como se presenta el edificio: como un gran árbol con raíces (accesos y servicios), tronco (distribución e instalaciones) y copa (club social y zonas de ocio común), que alcanza los 71 metros de altura.

Es absolutamente recomendable el hacer uso de nuestro tiempo para pasear bajo las faldas de este monumento a la altura construida, y descubrir cada uno de los detalles que expone esta estructura de hormigón armado que flanquea la entrada de Madrid.

Torre de Valencia
Cuando tu mirada se encuentra frente a frente con la textura de este edificio y se percata de la soberbia manera que tiene de alzarse sobre ese zócalo que



Torre de Valencia

parece querer extenderse hasta la misma puerta del Retiro, somos capaces de entender que, a veces, las personas normales criticamos a causa de una incomprensión absoluta.

Situada en una de las zonas más privilegiadas de Madrid, en la esquina que conforman las calles Menéndez Pelayo y O'Donnell, el edificio de Javier Carvajal Ferrer (1926-) sonríe al Parque del Retiro y a la Puerta de Alcalá, con sus terrazas de ventanas remetidas y un expresionismo racionalista del que Carvajal ha hecho gala en toda su carrera. Arquitecto denostado por razones políticas, es uno de los mayores exponentes de la tercera generación madrileña de posguerra.

A pesar de sus 94 metros de altura repartidos en 34 plantas, el edificio encaja perfectamente en el lugar, donde cerca encontramos la soberbia Torre del Retiro de Gutiérrez-Soto. Con sus vistas orientadas al pulmón de Madrid, esta construcción carece de dudas arquitectónicas se presenta rotunda con una clara intencionalidad formal, monumental, optimista y por último con una definición constructiva y un acabado sólo aptos para la mano de un artesano.

Su ejecución duró tan solo 3 años (1970-73) y en todo momento el proyecto fue objeto de intrigas y falsedades. Es una de esas obras que hacen grandes a sus arquitectos, fue construida a pesar de todo; aquí Carvajal parece sacado del libro de Ayn Rand (El Manantial) en el que Howard Roark tiene que enfrentarse a lo opinión común, agitada previamente por los medios, sin una razón arquitectónica real.

Cara a Cara
Ambos edificios pertenecen a la misma época, y aún siendo concebidos por distintos arquitectos presentan infinidad de similitudes. Partiendo del hecho de que los dos bloques de viviendas se desarrollan en vertical, asumimos su cualidad racionalista como dato preciso de conexión entre ambos. En el caso de la obra de Oíza, se trata de un racionalismo orgánico más cercano a la última etapa de Frank Lloyd Wright y la Torre de Valencia se corresponde con la rama expresionista que en esa época desarrollaban los nombres significativos de la arquitectura española (Bohígas, Corrales, Coderch,…).

Además en su construcción se realizó haciendo uso de las últimas tecnologías constructivas y también se equiparon con instalaciones de aire acondicionado, las cuales eran pioneras en España. Otra coincidencia la hallamos en dotar al conjunto de diversas tipologías de vivienda lo cual favorecía la posterior venta de las piezas por separado.

En definitiva, hemos de saber que al pasar cerca de estos edificios estamos ante un trozo significativo de la historia de la arquitectura madrileña y si nos paramos a observarlos encontraremos que, nos guste o no, será imposible que no nos provoque algún tipo de sentimiento. Todavía hoy los dos ocupan un lugar preeminente en la trama urbana de nuestra ciudad tanto por su situación como, lo que es más importante, lo que representan.

En palabras de sus creadores…
Oíza: “… El momento más interesante fue la organización vertical de la torre. Yo pensaba en un esquema de árbol, y así lo dibujé… Fueron viviendas en el espacio…”

Carvajal: “… Defendí la torre, y la torre permanece. Es hermosos luchar, cuando a nadie se hace daño con nuestras luchas; cuando se lucha por defender lo que se entiende que debe hacerse…”

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