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Etiquetas:   Entrevista   -   Sección:   Entrevistas

'En un gesto aparentemente ordinario puede haber poesía'

Diego Otero, poeta
Redacción
sábado, 13 de octubre de 2007, 12:08 h (CET)
Diego Otero es un joven y conocido poeta peruano, autor de los poemarios Cinema Fulgor y Temporal, en los que encontramos el diálogo que viaja por distintas fuentes de expresión y que tienen a la palabra –en estado de reflexión- como medio por el que ha escrito una obra solvente. Basta leer los libros de Otero para tener una idea clara que la poesía no es cuestión de inspiración, sino también de formación. Por ello, en esta entrevista hablamos de un tema que pocas veces se toca: poesía, simplemente poesía.




Diego Otero.


Gabriel Ruiz-Ortega / Siglo XXI

Si bien es cierto que importantes casas editoras como Visor y Pre-Textos apuestan por la poesía, percibo que hay un decaimiento editorial por este género.

No he notado un decaimiento particular en la edición de libros de poesía. Se edita poesía, y creo que es lo mismo en cualquier parte del mundo, como una forma de resistencia. Casi absolutamente al margen del mercado. Creo que en el 98% de los casos las editoriales que publican poesía lo hacen porque detrás de ellas hay personas apasionadas por esta forma de la literatura. (Probablemente el 2% restante esté conformado por dementes que piensan que pueden hacer dinero en el rubro).

Aunque sabemos bien que la poesía es un gusto de minorías.

Desde hace mucho tiempo la poesía (por lo menos en occidente) es una cuestión de minorías, lo cual está obviamente ligado a lo anterior. Estoy seguro, sin embargo, que todo esto tiene que ver directamente con la forma, abiertamente conservadora, en que se ha conducido la educación formal, que nos ha hecho ver a la poesía como algo constreñido, solemne, vertical, difícil. Como si en la poesía no hubiera la misma variedad de posibilidades que en cualquier otra expresión artística; como si la poesía no pudiera ser –y no fuera, en muchos sentidos– parte de la vida cotidiana.

Un poeta importante en Latinoamérica es el chileno Nicanor Parra. Se le lee mucho y se le está editando cada vez más, ¿cuál sería uno de los puntos de esta, digamos, revalorización?

Nicanor Parra es desde hace mucho tiempo un poeta cardinal para la historia de la poesía en nuestro idioma. Esa revalorización es, en algún punto, además, un intento por colocarlo en ese estrechísimo margen del mercado que alcanza a algunos poetas suertudos o, como decimos nosotros, pacharacos (facilistas, sentimentaloides o como se les quiera calificar). Ahí están el Neruda de los 20 poemas, Benedetti y otros. Pero es natural, como decía, que la oficialidad literaria española se interese por Parra hoy pues marcó un cambio de rumbo en la poesía en castellano, es un poeta imprescindible e insustituible: introdujo notables técnicas de simulación de la oralidad; le extirpó la solemnidad a la forma de abordar los temas en la poesía en Latinoamérica; echó mano con gran destreza de tradiciones poéticas populares chilenas, desarrolló un tipo de verso en el que el sentido del humor era un ingrediente fundamental. Sospecho que en todo esto ha influido, además, el proselitismo que Roberto Bolaño hizo de sus escritores admirados. De ahí a que Ignacio Echevarría se interese por Parra hay, sospecho, solo un paso.

Enrique Lihn es otro de los poetas que están siendo tomados en cuenta últimamente.

Enrique Lihn es desde luego uno de los grandes poetas latinoamericanos de la segunda mitad del siglo XX. Recuerdo que el 91 o el 92 compré un libro llamado A partir de Manhattan. Me gustó tanto que pensé utilizar unos versos de epígrafe para mi primer libro (del que no tenía escrita ni una línea). Cinco o seis años después, en efecto, esos versos aparecieron en Cinema Fulgor.

¿Por qué crees que es difícil encontrar –actualmente- referentes importantes en poesía?

Creo que la poesía, por sus propias características de circulación y consumo, es un género de digestión lenta. De modo que los nombres canónicos aparecen mucho después que los nombres canónicos en la novela, por ejemplo.

¿Puede influir la actual poesía latinoamericana en la poesía española?

No podría responder a esa pregunta con precisión porque para hacerlo tendría que conocer con rigor la tradición contemporánea española. Con todo, sospecho que la influencia de la poesía latinoamericana sobre España se va a sentir con más fuerza en las próximas décadas, por el mismo efecto de "digestión lenta" del que hablaba antes.

Entre los poetas españoles de hoy, Leopoldo María Panero es quien despierta mayor interés.

A lo mejor ese interés radica en la actitud desafiante de Panero: una actitud que se ha reflejado tanto en su obra como en su vida. Sabemos de sobra, de otro lado, que el escándalo, la excentricidad y los estilos extremos tienen buena prensa. Si combinamos ambas cosas de repente tenemos la respuesta. O de repente no.

Y de los poetas latinoamericanos afincados en España, ¿quiénes son los que te llaman la atención?

Conozco solo a algunos pocos. Pero te puedo dar los nombres de dos poetas peruanos que son jóvenes, realmente talentosos y, desde luego, desconocidos incluso en el Perú: Martín Rodríguez-Gaona (afincado, hasta donde sé, en Madrid) y Jaime Rodríguez (afincado en Barcelona).

Hablemos de tu obra. ¿Cuáles son los lazos o diferencias que puedes encontrar entre Cinema Fulgor y Temporal? Noto que trabajas mucho en la contemplación y en la reflexión.

La principal diferencia es que cuando escribí Temporal era un poco más grande y más astuto, lo cual es bueno y es malo al mismo tiempo. Creo que el valor de ambos libros está en que hacen de sus propias demandas expresivas el eje conceptual sobre el que giran. Es decir, son libros escritos desde la edad que tenía cuando los escribí. En Cinema Fulgor, por ejemplo, que es un libro sobre la inocencia y el miedo, la estructura está sostenida en versos e imágenes frágiles, resplandecientes y candorosos. Temporal es un libro más seco, más austero, que se toma menos en serio a sí mismo, que se cuadra frente a la vida real con mayor serenidad. O eso intenta.

El teatro se deja sentir más en Temporal. ¿Cuál es el interés por el que canalizas tu propuesta?

Me gusta el teatro como posibilidad de expresión que entrelaza lo plástico y lo verbal, y por lo que puede tener de performance irrepetible, pero no es una disciplina artística a la que le dedique mucho tiempo. Al cine sí, por esa misma razón y por varias otras. Me interesa que mi poesía tenga un elemento narrativo y un elemento visual, y que opere de una manera análoga a como opera el montaje cinematográfico: con saltos de tiempo, disolvencias, cortes abruptos, etcétera.

¿Cuán importante puede ser la poesía hoy en día?

La poesía es importante en la medida en que está en el aire, en que es parte de la vida: en un gesto aparentemente ordinario puede haber poesía, o en una película, o en un partido de fútbol.

¿Y qué es la poesía para ti?

La poesía es, para mí, un efecto, la consecuencia de una serie de variables que nos conducen a un tipo muy particular de emoción o de intensidad reflexiva. Los libros de poesía intentan ser ese efecto en estado puro, digamos, o casi puro.

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