Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Al aire libre   -   Sección:   Opinión

In crescendo

Pascual Falces
Pascual Falces
sábado, 10 de febrero de 2007, 09:50 h (CET)
La “charanga” ibérica va in crescendo, y basta para comprobarlo, sin ir más lejos, con ojear los titulares de opinión de las últimas semanas en este mismo periódico, tan orgullosamente digital como “independiente, plural y abierto”. El vocablo titular de esta columna, procedente del latín o italiano, significa aumento gradual de la intensidad del sonido. De ahí su sentido dinámico, y que alcanza su expresión más gráfica en aquello de: El enfado del público fue “in crescendo”. Llámese público, respetable, pueblo, ciudadanía, o electorado; cuestión de desarrollo.

En enero de 2006, un aficionado captó en Zamora la instantánea memorable de un fenómeno atmosférico infrecuente. Se trataba de un tornado de oscuro contenido, diferente de los que se desarrollan en otras latitudes, como la del golfo de México -y no malinterpreten los lectores de aquel país, porque no se quiere señalar a López Obrador, el autoproclamado “Presidente Legítimo”-. El tornado zamorano no alcanzaba el nivel del suelo, y resultó, por tanto, completamente inocente. Tan sólo una amenaza muy vistosa. Por aquellas fechas, el guirigay protagonizado por la clase política celtibérica ya era considerable. Pero, como dicho fenómeno atmosférico, no llegaba a ras de tierra, la gente seguía, y sigue, con lo suyo. Es decir, con un “curro” para ir tirando, con su hipoteca, y, si acaso -como acostumbra a decir una culta lectora leonesa-, “pelín” preocupado por la subida del Euribor y del recibo de la energía, sea eléctrica, de hidrocarburos, o de la modesta botella naranja del butano.

Más, pareciera como si las fuerzas del averno hubieran tomado altura desde su hondo lugar de residencia habitual, y estuvieran intentando sumarse al oscuro remolino meteorológico para darle mayor “marcha”. Pero, con todo, y por ahora, sigue sin rozar esta vieja tierra, que por tal, es posible que hasta se haya vuelto sabia. Eso sería, al menos, lo deseable. Señores políticos: Denle al ventilador para mejorar su “modus vivendi”, que este pueblo ha cambiado y sacado sus férreas corazas sobre las cuales resbalarán los peor intencionados torbellinos. ¡A otro can con ese hueso!... Aquello de García Lorca, de “aquí pasó lo de siempre, murieron cuatro romanos y cinco cartagineses”, es, tan sólo, parte de nuestro acervo cultural histórico; Dios mediante (D.M), como dice la previsión para que empiece una corrida de toros “a las cinco en punto de la tarde”.

Las espurias presiones introducidas, como la Memoria histórica, no consiguen que la convivencia se altere tan peligrosamente como si de una olla express se tratara. El presente, y, más el futuro, étnico de este país ha experimentado profundos cambios. Hasta tal punto, que, en el salvaje atentado de la T4 de Barajas, no pagaron los vidrios rotos unos despistados celtíberos que por allí pasaban, sino dos desafortunado ecuatorianos emigrados en busca de una vida mejor. Otros intentos, como el de la Opa “a la catalana”, no han dividido al paisanaje, sino que han aumentado los conocimientos bursátiles del accionista minoritario que, apalancado, espera el momento oportuno de vender lo suyo, “más caro”.

Del mismo modo, las fuerzas que hacen por empujar al tornado hacia abajo, y que provienen del país vasco, no añaden el peso que una cuadrilla de criminales descerebrados desearía por aquello de “a río revuelto”. Algo parecido, salvando distancias, se puede decir del óligo-centralismo catalán, que, a fuerza de regodearse en la singularidad de su ombligo –redondo, como todos-, y de contemplar el mundo a través de su estrecho canuto, tan sólo provocan la hilaridad de una sociedad cada día más “enterada” de en qué consiste la globalización. Aunque no dejan de ser motivo de honda preocupación para quienes se aferran a la Moncloa con pueblerinos votos.

Noticias relacionadas

¿Cuándo dejará Europa de ser un vasallo de EEUU?

El fracaso de las sanciones de EEUU a Rusia

Eso de la Cuaresma ¿va contigo?

Ahora es tiempo favorable para convertirnos y creer en el Evangelio

¿El castellano en Cataluña? ¿Quién permitió que se aboliese?

La Constitución española no necesita ser interpretada respeto a la vigencia, en todo el territorio español, de la lengua que hablan más de 500 millones de personas: el castellano.

Banalización

Si bien, en esta lucha maníquea entre movimientos que se oponen a la igualdad y sólo buscan la discordia entre los diferentes géneros, un papel clave lo juega el auge del feminismo radical. A grandes rasgos, el feminismo no es una única ideología, sino que se divide en variantes como el liberal, el socialista, el étnico y el radical. Mientras el primero defendía los derechos de las mujeres, el segundo destacaba la opresión de las mujeres de clase trabajadora y el tercero el de las mujeres pertenecientes al mundo postcolonial. Actualmente, el feminismo radical se arroga el monopolio sobre el discurso feminista, convirtiéndose en un pensamiento excluyente y etiquetando como “machista” a todas aquellas corrientes que no comparten la totalidad de sus puntos de vista. El feminismo radical culpabiliza al hombre por el mero hecho de serlo, lo feminiza en su forma de ser y lo funde bajo el signo del patriarcado. En última instancia, el fin de esta versión ultramontana del feminismo es presentar la supremacía de la mujer sobre el hombre como una supuesta y falsa igualdad. No hay que engañarse. El feminismo radical no sirve a la mujer, ni tampoco al hombre. Ha desechado como motivo de su lucha otras causas en las que también está en juego la igualdad frente a la coacción: la violencia en los matrimonios homosexuales (tanto de hombres como de mujeres), la identidad transexual, el maltrato de los niños en el seno familiar, el maltrato del hombre en el hogar, el maltrato de los discapacitados y de las personas mayores por parte de su propia familia. El feminismo radical entiende que esta violencia no existe, que es mínima y que no puede ser comparada con la sufrida por la mujer. En definitiva, el feminismo radical es la gran traición -tanto como el patriarcado- hacia el propio ser humano.

El riesgo feminista

Hace unos días el arribafirmante escribió sobre los peligros del neomachismo
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris