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Etiquetas:   Poesía   Libros   -   Sección:   Libros

Epitafio para Nueva York

Una perfecta muestra de unión de las tradiciones poéticas árabe y occidental
Ana Alejandre
viernes, 10 de octubre de 2014, 07:17 h (CET)
Este poemario del sempiterno candidato al Nobel, Alí Ahmad Said Esber, sirio de nacimiento (Qasabin, Siria, 1930), aunque nacionalizado libanés, y máximo exponente de la poesía árabe contemporánea y cuyo pseudónimo "Adonis" lo comenzó a utilizar a los diecisiete años, por su título ya avanza cuál es su motivo de inspiración que no es otro que una crítica lúcida contra lo que se llama el sistema de vida americano que está representado de la forma más genuina en una ciudad como Nueva York, la meca del sueño americano para todo aquel que ve a los EE.UU. como la tierra de promisión y oportunidades sin fin y estandarte de la cultura occidental actual.

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Este poemario, escrito en 1971, para muchos se convirtió en una especie de certero augurio poético de lo sucedido el 11 de septiembre de 2001 cuando las Torres Gemelas fueron abatidas por el más terrible acto terrorista de la historia americana. En este poemario se encuentran otros dos poemas: Garganta de piel roja y Paseo por Harlem, fechados en 1996 y 1997, respectivamente, que también tienen en común ese mismo tema sobre el sueño americano poco después convertido en una pesadilla.

Esta obra, mirada amplia, sosegada, pero siempre certera en su ángulo de observación fue escrito entre Nueva York y Bikfaya (Líbano) y aunque parezca un dato irrelevante, sin embargo, tiene una gran importancia porque la duplicidad de culturas que representan ambos mundos, aquél en el que fue escrito el poemario y que representa al mundo árabe, y el que es la inspiración y motivo de esta obra como es la ciudad de Nueva York y, de forma ampliada, todo los Estados Unidos se aúnan en una perfecta simbiosis que da como resultado este excelente poemario.

Nueva York emblema del mundo occidental, escenario de esta obra, ve desfilar la mirada del poeta, transitando de uno a otro, como si estuviera suspendido en el aire sobre ambos mundos, ambas culturas a las que mira desde la amplia perspectiva que se ofrece a su mirada y que se advierte en versos como éste: (“Que las ratas en Beirut y en otras partes / se pasean burlonas por la sede de la Casa Blanca”).

Adonis es uno de los autores de la llamada Escuela del Verso Libre, tendencia poética que surgió en 1947, y cuya característica principal es el abandono, o ruptura, con el ritmo que exige la gasida clásica, según afirma Pedro Martínez Montávez, arabista español, en el Prólogo a su traducción de las Canciones de Mihyar el de Damasco, obra que significa la piedra angular sobre la que se funda la poesía árabe moderna, pues, según dicho traductor, los poetas de la Escuela del Verso Libre, buscan darle al verso y, por tanto, al poema completo, una musicalidad diferente que tiene muy poco que ver con la musicalidad tradicional de la lírica árabe. Sin embargo, Adonis, a pesar de su ser un poeta árabe, no deja de ser por ello un poeta con vocación universal que bebe de las fuentes tanto líricas y espirituales árabes como de la cultura occidental y de su literatura.

Es por esto, que en Epitafio para Nueva York, este inmenso poeta se plantea la necesidad de una profunda renovación de la cultura árabe, por lo que adopta una dirección, tanto en su pensamiento como en su poesía, orientada hacia el futuro, vaticinando que al final de este período de oscuridad se iniciará una nueva época. Además de su visión pesimista de Nueva York y los EE.UU., en este poemario también es profundamente crítico con el mundo árabe, en un mensaje profético que intenta explicar el presente desde el futuro. Es decir, establece dos tiempos distintos: un tiempo absoluto y otro relativo. Es por ello que en esa especie de profecía poética determina que, en el tiempo absoluto o suprahistórico, la destrucción de Nueva York anunciaría un nuevo inicio para Oriente con profundos cambios que iniciarían nuevos tiempos.Y en cuenta a la dimensión temporal relativa, establece una profunda diferencia entre los tiempos de Nixon y los de Whitman y Lincoln -no hay que olvidar que fue escrita en 1971, cuando Nixon era el Presidente norteamericano--.

En este poemario existen resonancias evidentes con el famoso poema de García Lorca, Poeta en Nueva York, no sólo en cuanto al escenario físico que sirve de telón de fondo como es la ciudad neoyorquina, y sobre zonas concretas y homenajes expresos como el que dedica a Walt Whitman, pero, sobre todo, se advierte en esa unión del lirismo que realiza, desde la actualización del lenguaje poético árabe habitual en él, y el uso de imágenes de corte surrealista, sin olvidar a otros poemas que son una ácida crítica casi visual al sistema de vida americano:"NUEVA YORK, / cultura con cuatro patas. Cada distrito es un crimen y un camino hacia el crimen. / Cada día es un sepulturero negro / que lleva una hogaza negra, un plato negro / Y en ellos traza la historia de la casa Blanca".

Este poemario, además de bello, aunque sin olvidar la dureza y crítica feroz que muestra, tiene un poder evocación y sugerencia innegable, porque sabe entresacar de las siempre engañosas apariencias todas los claroscuros, las miserias, mentiras y espejismos de la gran ciudad como es Nueva York, espejo ante el mundo de ese gran, poderoso e inmenso país como son los Estados Unidos. Pero también representa esta obra una visión doble y contrapuesta de dos mundos distintos, dos formas de vida, dos visiones tan diferentes como son Occidente y Oriente, dimensiones culturales paralelas que parecen no tener por ahora un punto de encuentro que sirva de punto de equilibrio y unión entre estas dos formas tan distintas de pensamiento y de cultura .
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