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Opinión
Etiquetas:   Cultura   Lectura  

Día del Libro y los derechos de autor

Hoy las letras mundiales, están de festividad
Manuel Ibañez Ferriol
@manuelvcia
miércoles, 23 de abril de 2014, 07:26 h (CET)
Hoy las letras mundiales, están de festividad. El Día Internacional del Libro es una conmemoración celebrada a nivel mundial con el objetivo de fomentar la lectura, la industria editorial y la protección de la propiedad intelectual por medio del derecho de autor. A nivel internacional es promulgado por la UNESCO la cual lo hizo por primera vez en 1995. Se celebra cada 23 de abril desde 1996 en varios países, siendo en 2008 más de un centenar. En varios países de lengua española, como Cuba, se celebra este día como el Día del idioma, diferente del Día Internacional de la lengua materna celebrado el 21 de febrero. El día 23 de abril fue elegido como Día Internacional del Libro, pues coincide con el fallecimiento de Miguel de Cervantes, William Shakespeare y el Inca Garcilaso de la Vega en la misma fecha en el año 1616 (aunque realmente no es así: Cervantes falleció el 22 y fue enterrado el 23, mientras que Shakespeare murió el 23 de abril del calendario juliano, que corresponde al 3 de mayo del calendario gregoriano). En esta fecha también fallecieron William Wordsworth (en 1850) y Josep Pla (en 1981). La Unión Internacional de Editores propuso esta fecha a la UNESCO, con el objetivo de fomentar la cultura y la protección de la propiedad intelectual por medio del derecho de autor. La Conferencia General de la UNESCO, la aprobó en París el 15 de noviembre de 1995, por lo que a partir de dicha fecha el 23 de abril es el "Día Internacional del Libro y del Derecho de Autor".

Pero, en la España de principios del siglo XX, se adelantó a ésta celebración, gracias a la iniciativa del escritor valenciano –afincado en la Ciudad Condal de Barcelona-, Vicente Clavel Andrés, el que propuso a la Casa Real Española, que se celebrará un día dedicado a las letras con mayúsculas. Así, el Rey Alfonso XIII firmó un Real Decreto el 6 de febrero de 1926 por el que se creaba oficialmente la Fiesta del Libro Español, que se celebraría en la fecha que entonces se creía que había nacido Cervantes, el 7 de octubre. La idea original del escritor valenciano Vicente Clavel Andrés –del que conoceremos algo más en éste artículo-, fue muy bien acogida, proponiéndola a la Cámara Oficial del Libro de Barcelona, donde se aprueba en marzo de 1925, proponiendo la citada entidad “que se celebrara en octubre de cada año, en la fecha del nacimiento de Cervantes”, coincidiendo en el primer año con la Exposición del Libro Español en Buenos Aires. Poco después, en 1930, se instaura definitivamente la fecha del 23 de abril como Día del Libro. La celebración arraigó rápidamente en toda España, en especial en las ciudades sede de Universidades, desde Barcelona, se extendió por toda Cataluña, aunque la denominación oficial se fue diluyendo poco a poco al coincidir con el día del santo Patrón, conocido como Día de San Jorge, mientras en otras zonas no universitarias de España la fiesta se mantenía con escasa importancia o incluso desaparecía aunque desde los años 80 del siglo XX ha vuelto la tradición con fuerza, sobre todo en Madrid. Con el tiempo se hizo tradicional en Cataluña el intercambio y regalo de rosas y libros entre parejas y personas queridas en esa fecha, convirtiéndose en una de las jornadas populares más celebradas. Esta tradición fue uno de los argumentos utilizados por la UNESCO para declarar el 23 de abril Día Internacional del Libro. En España se toma en cuenta esta fecha para la entrega anual de los Premios Cervantes, el mayor galardón otorgado a los autores hispanos.

Don Vicente Clavel Andrés nació en Valencia en 1888. Estudió en su ciudad natal la primera enseñanza, pero no alcanzó grado universitario. Fue toda su vida un obstinado autodidacta que leyó, en la biblioteca paterna, sus primeros clásicos; y en las estanterías de libros de su madre, las primeras novelas sentimentales. Ello dio a sus comienzos intelectuales un curioso matiz clásico romántico, cuyas huellas seguiremos a lo largo de su vida. De esta etapa formativa proceden también sus primeros fervores idealistas en la política, su voluntad de servir al pueblo, mejorando su espiritualidad. En 1902, contando sólo catorce años, Felix Azzati le nombra redactor de El Pueblo. Se incorpora, pues, al fervor revolucionario y juvenil que ponía incandescente la palabra briosa de Vicente Blasco Ibañez, de quien fue amigo, admirador y correligionario. Pero bien pronto la política dejó de ser su actividad predilecta y, abandonando el periodismo, inició la tarea vocacional de su existencia, fundando, en Valencia, en la calle Hernán Cortés, núm. 8, la Editorial Cervantes. Corre el año 1916. El nombre de la editorial nos da su proclividad a los valores fundamentales de la cultura; sus primeros títulos, publicados en lo que llamó "Serie Apassionatta", son La Princesa de Clèves, de demoiselle de Lafayette, y Adolfo, de Benjamín Constant, ambos traducidas por Clavel, que pone a la segunda un excelente prólogo. Es, pues, algo más que un Vicente Clavel. Día del libroeditor: es un intelectual que explica a sus lectores las razones de una preferencia traducida a actividad empresarial. Entre tanto, bate la guerra los campos de Europa, y una serie de textos traducidos acredita la devoción del editor por la causa de los aliados; por la causa de la Europa liberal. En 1923, Vicente Clavel, que cuenta con treinta y cinco años de edad, es elegido vicepresidente primero de la institución. Sus actividades se multiplican.

Escribir un libro requiere una enorme dedicación. Ya sea una novela, un ensayo, una obra teatral o un conjunto de poemas, el autor o autora tiene que tener en cuenta muchas cosas, si quiere que el libro sea interesante.Además de la labor creativa (contar algo novedoso, que interese y atraiga a los lectores y hacerlo de manera original), el autor tiene que tener en cuenta la estructura narrativa, el lenguaje y muchos aspectos técnicos y de investigación sobre el tema del libro. Muchas veces escribir un libro puede llevar años de trabajo.Por esto, el Día del libro es también el Día de los derechos de autor. Aunque para muchos de nosotros leer es una afición, para los autores es un trabajo y este día es un reconocimiento a ese trabajo.

Mañana día 24, en la Ciudad de Valencia, y en su Jardín de Viveros o del Real, quedará inaugurada la gran fiesta de la cultura y el libro. Y me detengo en ésta Feria, porque es la primera de una gran capital española. Se van a exponer grandes, medianas y pequeñas editoriales. Si es importante, la afluencia de autores, con obras literarias de grandes sellos editoriales, con un poder de ventas, vinculado al buen ejercicio del marketing. Pero considero más valiente, la labor de las pequeñas editoriales, que apuestan de forma eficaz y con sus pequeños problemas, de publicar a determinados autores, unas veces noveles, los más consagrados, pero que no suelen entrar en los grandes sellos. Fijémonos en las valientes apuestas, por ejemplo de los libros editados por el Ateneo Blasco-Ibáñez, que estarán presentes en la Feria, con diversas actividades, a la vez que con sus colecciones de libros.

Un día para celebrarlo, y sobre todo, pare recordar la ingente labor, de escritores, editores, impresores, libreros y todos aquellos que de una forma u otra, celebramos el Día del Libro y de los Derechos de Autor.

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