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¿Y RADIO NOU qué?

Si lo de la televisión ha sido un atentado al valencianismo político, cultural y económico, lo de la radio es muchísimo más grave
ZEN
lunes, 2 de diciembre de 2013, 08:57 h (CET)
A las 12:19 horas de un 29 de noviembre de 2013, con los gritos de fondo de algunos de los trabajadores de Canal Nou denunciando que “açò es un cop d’estat” (“esto es un golpe de estado”, para os que no dominan la lengua de Ausias March) la televisión valenciana se fundía a negro. O sea, que se apagaba la voz y la imagen del único medio de comunicación que hablaba en valenciano, que retransmitía los eventos deportivos valencianos en nuestra lengua, que acercaba las fiestas tradicionales de los valencianos a los valencianos. En definitiva, que vertebraba nuestra comunidad en la que tantas veces hemos vivido de espaldas los unos con los otros.

Antes he dicho que la televisión era el único medio, pero no es cierto. La gran olvidada de este atraco a los valencianos, de este robo a la cultura, ha sido la radio pública de los valencianos. Una radio que, pese a estar tan contaminada por las directrices de propaganda política como su hermana la televisión, tal vez no sufría del desprestigio que desde la pequeña pantalla se ganó a pulso elecciones tras elecciones.

¿De verdad nos quieren hacer creer que no era posible mantener Radio Nou?¿de verdad que se creen que somos tan manipulables que nos vamos a creer que el coste de mantener una radio pública valenciana, en valenciano, supondría el cierre de los hospitales privatizados o de las subvenciones que recibían los colegios privados? Porque los hospitales públicos están pendientes de un hilo para “privatizar su gestión” que es el eufemismo con el que se prepara la antesala de la pérdida de su carácter público y de calidad. Y los colegios públicos ya saben los pobres por la que están pasando, tras la incautación por la Generalitat de los ahorros que habían conseguido tras una aplicación a los pocos ingresos que recibían de un tratamiento de economía de guerra.

Una radio pública es esencial para un pueblo, para una nación o para como quieran llamarse el conjunto de ciudadanos que tiene unos intereses comunes, intereses culturales, económicos y políticos. Es esencial para la organización de sus proyectos y la coordinación de los mensajes. Para, desde la pluralidad, sentirse una comunidad. O más bien una hermandad entre gente que tiene entre sí más cosas que les unen que qué les separan.

Si lo de la televisión ha sido un atentado al valencianismo político, cultural y económico, lo de la radio es muchísimo más grave. Porque por cuatro euros y con una plantilla acotada para las necesidades del territorio al menos tendríamos una radio pública en valenciano y que tratara de los problemas y alegrías de los valencianos. Esto sí que es un golpe. Un durísimo golpe de estado.

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