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Etiquetas:   España   Sociedad  

Por qué no hay que subir los impuestos a los más ricos

La cifra de empresarios que existen en nuestro país denota que España no es un país con ganas de emprender y, que por tanto, dependemos bastante de ese 34%
Juan José Sánchez Soto
@sanchez_jj
miércoles, 20 de noviembre de 2013, 08:33 h (CET)
Probablemente haya quien pueda estirarse de los pelos conforme avance en la lectura de mi artículo de hoy, incluso se podría replantear continuar con esta relación columnista-lector tras el tema que hoy pongo encima de la mesa: mi oposición a la subida de impuestos a los más ricos. Es un tema que siempre ha estado en debate continuo el subir los impuestos a los más ricos para bajárselos a los más pobres, pero solo con la lectura de los datos se podrá entender por qué planteo lo que planteo y más sin tener ninguna sospecha sobre mí no elevado patrimonio.

El dato principal que hay que tener en cuenta es el de la cifra de empresarios: en España tan solo el 34% de la población (si es que llega) es empresaria. Lo que significa que este porcentaje permite al resto sobrevivir con un sueldo, es decir, con un puesto de trabajo pues no debemos olvidar que tan solo son los empresarios (ya sean grandes, medianos o pequeños) quienes crean empleo. Con este dato apuntado pasamos a la siguiente hipótesis: si ustedes que hoy leen este artículo fuese uno de los empresarios más importantes de este país, su empresa fuera una de las más grandes y por tanto estuviera en el Ibex 35, ¿no se iría de España si le suben los impuestos sabiendo que en el país vecino se ahorraría esos impuestos y por tanto sus beneficios serían mayores? Obviamente no hay mucho margen de respuesta a esta hipótesis sabiendo que el objetivo de un empresario, de una empresa, es el de crear cuanto más beneficios mejor. Si omitimos esto y nos ponemos en el papel del gobernante decidiendo contentar a esas voces que piden con espíritu de Robin Hood subir los impuestos a los más ricos para así desahogar a la clase media y baja, provocaríamos que, indirectamente, esas grandes empresas que a día de hoy están dando trabajo al 70% de la población cerraran sus tiendas en España y se fueran a otros países, creando un aumento considerable del desempleo del país.

Por otro lado, esta cifra tan pobre de empresarios que existen en nuestro país denota que España no es un país con ganas de emprender en cuanto a sociedad se refiere, y que por tanto dependemos bastante de ese 34%. Además, si el día de mañana esta perspectiva cambiara y hubiera un día en que muchos nos levantáramos con “el pie emprendedor” no nos animaría mucho crear una empresa si la realidad fuese que además de un trámite burocrático complicado, existen unos tributos muy elevados para este sector.

Si aún el lector no se ha indignado y continua leyendo he de proponer otra medida más que seguro que no le asustará tanto, y es la de la lucha contra el fraude fiscal. A día de hoy (y ahora lo siento por quienes les había gustado mi primera parte del artículo) más de 30 empresas de las 35 que cotizan en el Ibex tienen gran parte de su patrimonio en paraísos fiscales, por lo que no resulta igual de rentable al Estado ni se respeta esa relación empresario-estado que debería existir. Los gobernantes sí que deberían endurecer las penas a quienes actúen de esta manera llevándose el dinero fuera del país donde crea sus beneficios y no amnistiándoles cómo se produce a día de hoy. Solo así permitiremos tres cosas: que los empresarios se multipliquen en nuestro país al ver que existen mayores facilidades, que los empresarios existentes no tengan intención alguna de llevarse el dinero a paraísos fiscales y por último y lo más importante de todo, que se cree más empleo.

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