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Rafa Esteve-Casanova
Contar por no callar
Rafa Esteve-Casanova
"​Lean este “Al tall al tall”, título que significa que hay que ponerse serios en el trabajo, lean y disfruten, lean abriendo el libro por cualquiera de sus páginas"

 

En este Agosto anómalo del COVID-19 de tanto en tanto nos llega una alegría a casa. En este caso ha sido un libro, ese “Al tall al tall” que, magníficamente editado, recoge los artículos escritos por Jesús Puig en las páginas de Opinión del diario líder en tirada en el País Valencià, Levante-EMV, durante los años tres últimos años. Y aunque una de las ventajas que tiene la lectura de este libro del colega y amigo Jesús Puig es que se abra por la página que se abra su lectura será amena e instructiva, yo lo comencé a leer por el artículo titulado “Un any més. O menys “publicado el 3 de Enero del 2017 y finalicé la lectura por el que lleva como titular “Pròposits i desitjos” publicado el último día del año 2019. Entre uno y otro 155 artículos más que, para mí, han supuesto disfrutar, de nuevo, con su lectura pues ya los había leído con anterioridad en las páginas del periódico. Aunque ahora su relectura me ha hecho meditar más y mejor sobre lo escrito por Jesús Puig, ya que, con el paso del tiempo y el caminar del efímero papel de la prensa diaria a la hoja perenne del libro sus reflexiones han ganado perspectiva.

Para muchos valencianos Jesús Puig es el alcalde que, después de las primeras elecciones democráticas, después de largos años de dictadura, encabezó la solicitud de autogobierno para el País Valencià por parte de un grupo de alcaldes surgidos de las elecciones celebradas en abril de 1979, y también el encierro de 60 alcaldes valencianos en Quart de Poblet en protesta por la impunidad con la que la extrema derecha se movía por tierras valencianas. No les haré spoiler de lo que sucedió, lean el artículo “3 d’abril” en la página 130 de “Al tall al tall”.

Jesús Puig fue profesor de Psicología e inspector de educación. Alcalde de su pueblo, y el primer alcalde que adecuó el nombre de la población a la toponimia valenciana devolviéndole el nombre original de La Font d’en Carròs. Y desde hace muchos años viene colaborando en prensa, habiendo publicado sus columnas en medios como Las Provincias, El País, València Semanal, o el Poble Valencià. Ahora publica una columna semanal bajo el epígrafe de “Al tall al tall” en las páginas de opinión de Levante-EMV. Tanto en las trincheras periodísticas como en las políticas hemos coincidido a lo largo de los años.

El libro está prologado por quien fue el primer presidente autonómico del País Valencià. Josep Lluís Albinyana ha escrito un prologo en el que nos indica que el autor del libro se explica mejor que un profeta del Antiguo o del Nuevo Testamento, Destaca que Jesús Puig es un “artífice de un estilo preciso y directo” Y que, como ocurre cuando hay que resumir lo que se quiere decir en las 500 palabras de una columna de opinión hay que ir directo al grano sin perder el tiempo en la paja. Compara este libro con los “Epigramas” de Marcial y el “Diccionari per ociosos” y “Consells, proverbis i insolències” de Joan Fuster porque tanto cualquiera de estos libros como el de Jesús Puig pueden ser abiertos por cualquier página para que el lector disfrute con su lectura.

Lean este “Al tall al tall”, título que significa que hay que ponerse serios en el trabajo, lean y disfruten, lean abriendo el libro por cualquiera de sus páginas porque, como dice el President Albinyana en su prologo, la perspectiva del autor en nuestra perspectiva. A mí, como espero que sea para el resto de lectores, su lectura me ha servido para evocar hechos ocurridos, principalmente en el ámbito político del País Valencià, que la inmediatez de la noticia y el artículo diario o semanal llevan rápidamente al olvido. El mazo de Jesús Puig golpea con sabiduría, conocimiento y un punto de ironía a esos políticos que han llegado a la política para medrar en propio beneficio, a esos a los que importa poco el bienestar de quienes les alzaron al poder, a esos que cada día intentan engañarnos. Tampoco la Justicia sale bien parada en algunos de sus escritos, y es que en estos tiempos decir justicia española es un tremendo oxímoron. Y todo aderezado con música y letra de tangos, a Puig le sale la vena de sus ancestros argentinos, y citas, donde aparecen el Marx, hoy humorístico, Karl, y el Marx más serio, Groucho. Sin olvidar a Borges.

Y termino con las mismas palabras con las que el President Albinyana finaliza su prologo, y que, con su permiso, también hago mías “Gràcies, Jesús Puig, enhorabona i benvingut aquest llibre.Que no pares i per molts anys” (Gracias, Jesús Puig, enhorabuena i bienvenido este libro. Que no pares y por muchos años”. Felicitaciones también para Josep Basset, diseñador de la portada y contraportada, y a la persona editora de este pequeño tesoro en el que si el contenido es magnífico el continente no le va a la zaga. 

Artículos del autor

El rey heredero, Felipe VI, sabia, oficialmente desde hace más de un año, que figuraba como segundo destinatario de los millones que figuraban en la cuenta de una Fundación creada expresamente para distraerlos del ojo fiscal de Hacienda, ese ente que, dicen, somos todos.

Desde que Catalunya celebró el Referéndum del 1-O las altas instancias del Estado parecen estar dedicadas full time a buscar, incluso forzando interpretaciones de la legislación, la manera de cobrarse la revancha contra todos los que hicieron posible que aquella consulta se llevara a cabo.

Desde hace algunos meses las cosas parecen no andar demasiado bien por Borbonland. El CIS lleva tiempo sin atreverse a preguntar a los españoles la opinión que tienen sobre la Monarquía mientras en las encuestas en las que preguntan por la vieja institución restaurada por el dictador Franco ésta no tiene muy buen cartel. La ciudadanía considera que ya ha callado durante bastante tiempo e incluso la Vicealcaldesa.

Durante casi cuarenta años, todos los que duró el franquismo, España fue un Reino sin Rey. Franco así lo había decidido a la hora de redactar las Leyes Fundamentales del Movimiento, una especie de Constitución, que en las Facultades de Derecho por aquellas calendas se estudiaban bajo el epígrafe de “Derecho Político”.

Se han abierto los cielos y los políticos de Madrid han visto descender a la tierra, cual un nuevo paráclito la verdad. Algunos llevamos años denunciando la actuación irregular de una parte importante de la Guardia Civil y el Cuerpo Nacional de Policía.

Estamos viviendo un tiempo en el que no es nada extraño que el miedo se haga presente en las vidas de las gentes. Miedo al contagio, miedo a la muerte, y, especialmente, miedo a lo que vendrá, miedo a un futuro de horizontes negros, sombríos e inciertos.

Seguimos dando vueltas y vueltas en esa noria del pánico de la que les hablaba hace unos días en mi último artículo. Cada día que pasa el miedo es más grande, y cuando toda esta pesadilla hecha realidad acabe nada será igual.

Mientras estábamos preocupados estudiando cómo parar la destrucción del planeta nos hemos encontrado inmersos en un problema muy grave, que nunca, hasta ahora, habíamos conocido. Una pandemia ha llamado a la puerta y nos ha encontrado, como dicen por mi pueblo, “amb els pixats al ventre”, totalmente indefensos y sin preparar. La globalización nos ha hecho un triste regalo, y la muerte, triste caballo del Apocalipsis, está trotando en nuestro alrededor.

 
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