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Rafael Pérez Ortolá
Disyuntivas
Rafael Pérez Ortolá
La falta de dignidad discursiva refleja la perversión mental que enrarece los ambientes

Al leer las reseñas obtenemos unos buenos ejemplos de cómo las personas nos acercamos a las obras o actuaciones ajenas. Como es natural, el espectro encontrado es amplísimo. Su diversidad nos ayudará a la comprensión de nuestras propias maneras de aproximarnos al observatorio de la vida. Comienzo con la adaptación ENUNCIATIVA, limitada a la enumeración de los aconteceres sucesivos, ni siquiera con descripciones nítidas. En cada momento notamos la aparición de eventos, determinadas ideas, aquellos comportamientos que nos rodearon, un accidente, unas actuaciones concretas. Sin más, una visión escuera, expuesta a graves errores por su simplicidad.


Los recovecos aumentan en el siguiente grupo de reseñistas, son modeladores de actitudes penetrantes e incisivas con respecto a las características del objeto de su observación.Al leer sus reseñas podemos catalogarlos como INTERPRETATIVOS. Su actuación intervencionista es superior al de los simples mirones. Su categoría puede oscilar de interesante a evanescente según sus orgullosas pretensiones; lo cual viene reflejado de forma fidedigna en el respeto que dediquen a los autores y obras calibrados; son capaces de realzarlos o anularlos, de hacernos ver o engañarnos. Los excesos improcedentes los sulen elevar a cimas indeseables, desde ese encubrimiento su interpretación ocullta los contenidos genuinos.


Los mejores encajan en grupos sensacionales, si bien las exigencias de calidad recortan el panel de sus integrantes; aquí se hace patente la escasa significación de las afluencias cuando de la calidad de sus integrantes se trata. Las reseñas de estos aventajados son auténticas OBRAS de ARTE; añaden esa aportación a las maneras de comentar las realidades surgidas. Su reseña es creativa para mostrarnos las maravillas detectadas. Sacan a relucir su magia en expresiones espléndidas. Su generosidad engrandece las observaciones de la vida y nos facilita a los demás las apreciaciones de gran calado, que pueden ser las de detectar los inconvenientes a tiempo para evitarlos o descubrirnos maravillas.


En el repaso del periodo de tiempo vivido, cualquiera ha podido recoger experiencias de diverso calado, evoluciones de la Naturaleza, infancia, madurez, senectud, influencias de familiares desaparecidos o actuales, conflictos lejanos, agitaciones del entorno, junto a los oasis de cierta placidez; agrupando caudales repletos de vivencias. Al cabo, con una descripción de los hechos, que unos referirán como un simple FLUJO circunstancial, mientras habrá quienes apunten a sus etiquetados personales , por sumación de sus ACTOS voluntarios. Ambos fluyen, aunque la rutina o la participación activa distinguen los matices de sus vidas.. Queda por dilucidar la importancia de esa diferencia de cara a la vida comunitaria.


A diario contemplamos, si no la confusión, al menos la perplejidad ante las evoluciones de los acontecimientos, entre las actitudes enrevesadas de los individuos y sus agrupaciones. Las definiciones suelen quedar deficientes a la vista del dinamismo de las mentalidades. Las instantáneas se superponen en un exceso continuado. Metidos en esos ritmos frenéticos, de pronto, descubrimos la DISCORDANCIA vital, que nos pasaba desapercibida. Por un lado, sólo vislumbramos cambios, y al fin descubrimos la continuidad de lo esencial. El olvido de dicha discordancia se hace sentir en las experiencias personales y repercute de manera especial en las relaciones colectivas e institucionales.


A la fuerza nos vemos abocados a tener este panorama muy presente. Incide de lleno en el modelado de nuestras experiencias diarias. En el análisis personal permanecen agrupadas las sensaciones particulares. Por si fueran pocas, en la vida pública ocasiona DESBARAJUSTES incesantes que nos aturden. Los hechos son deformados según quienes los comenten, enrevesando las ideologías con mentiras o lo que haga falta. Las ideas propaladas dicen poco, debido a la escasa franqueza imperante. Hemos descendido allí donde la discordancia pierde su casto nombre deliberativo, los espacios permanecen ocupados por los escandalosos procederes del momento.. No traducen la realidad, sólo emiten resoplidos.


La escasa atención prestada a la consistencia de los argumentos acaba en actitudes oportunistas ramplonas, con la necedad intrínseca a sus mentalidades perezosas. Son proclives a la utilización del timo de sus apariencias de cara a los demás. Desde estos mimbres insustanciales, no sorprenden sus actuaciones. Parafraseando la escena de un auto sacramental de Calderón de la Barca, el duelo entre catalanes acérrimos, el enfrentamiento acabó en tablas, sin vencedores ni vencidos. Los independentistas se marcharon recogiendo por error la capa de los integradores, los españolistas se cubrían con la capa independentistas. En esto de las IDENTIDADES qiueda mucho por dilucidar, la coherencia, los intereses ocultos, etc.


Hasta en los ámbitos de la ciencia, a los protagonistas les gusta introducir certezas en los medios de difusión, aunque en ese paripé descubramos que no existían tales certezas Les gusta pasar por encima de la complejidad inexplicable; lo cual no debiera llegar a confundirnos. Las imágenes del cerebro, las sustancias químicas medidas allí, no constituyen una demostración de la conducta humana. El genio de Hawking, con sus creencias y aportaciones, nos deja sin precisar el alcance de la nada, el orígen de la vida, el sentido del tiempo, hacia donde se expande el Universo o de donde procedía. El potencial de las LIMITACIONES irradia por los distintos campos del conocimiento, en contra de las rotundidades expresivas.


Aparecen datos, vamos a llamarlos impresiones, atosigantes por la diversidad de sus procedencias, brotando en oleadas peculiares incesantes. Resulta lamentable la contemplación de amplias mayorías detenidas en ese escalón inicial, limitadas a la captación de estímulos; su simplismo sólo considera esa realidad. Sin ningún escrúpulo, dejan de lado la serie de PROCESOS restantes para la asimilación de cuanto acontece; entre ellos, las intuiciones, investigaciones, paradigmas momentáneos, demostraciones, refutaciones, incógnitas; en suma, esas labores nunca terminadas. Detenidas en los retales, renuncian a los acercamientos para la comprensión de la complejidad.


En resumen, la DIGNIDAD semántica es de difícil alcance, porque eso de la precisión de las palabras es un enigma viviente. Cualquier grupo social con aspiraciones de progreso orientado al bienestar equilibrado, dependerá de esa dignidad por parte de sus miembros. Estará basada a su vez en cuatro pilares fundamentales sin los cuales se resquebraja con prontitud. La humildad de aceptar las deficiencias propias. Es exigente con el grado de sinceridad requerido, asi como con el esfuerzo necesario para la adaptación a los retos sucesivos. Y por último, la coherencia con el estado de los conocimientos adquiridos. Dichas virtudes son casi un resumen de las carencias desplegadas con descaro en los entornos sociales del momento, con las repercusiones lógicas e indeseables.

Artículos del autor

​Por el río de los tiempos, las aguas bajan revueltas. Algunas de las aguas se evaporan sin rumbo conocido, al albur de circunstancias enigmáticas.
​Sus opresiones nos interpelan, como les respondamos es otro asunto. Sin darnos cuenta, o bien apercibidos de sus opresiones, con frecuencia tomamos parte en su implantación, asumimos su necesidad o refunfuñamos; no cabe duda, soportamos ATADURAS de diverso pelaje.
​Nos acechan por todas partes. Ahora son muy activas a través de los artilugios digitales, pero su peso agobiante compite con las situadas en los ambientes próximos.
Lo tenemos claro por experiencia, el ánimo es un ente inquieto por naturaleza, que nunca regresa a las posiciones idénticas a las anteriores. Sus manifestaciones expelen los impulsos, que revolotean un cierto tiempo y se expanden hasta difuminarse.
​El punto de partida quizá sea deprimente, en una visión amplia, la JUSTICIA no parece asunto de este mundo, pero desde luego, en lo concerniente a cada individuo, sus circunstancias, sus apetencias, frustraciones, el trato recibido, contribuyen al desequilibrio plagado de singularidades.
​El aislamiento total del individuo no existe, supondría otra naturaleza. Los rasgos coincidentes permiten la AGRUPACIÓN de los individuos según sus características.
​Siempre nos acompañó esta actitud, la abundancia de palabrejas, incluso grandilocuentes; al tiempo de permanecer impasibles ante determinadas situaciones.
​Acuciados y exasperados en medio de la vorágine ambiental; en el itinerario vital echamos de menos un tratado exaustivo sobre los enfoques adecuados para el desarrollo de la existencia. En esas andanzas compiten dos TENDENCIAS.
 
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