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Pedro de Hoyos |
FIRMA DE OPINIÓN |
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Buñuelos de viento | |
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Pedro de Hoyos nació en 1.955 en la localidad palentina de Venta de Baños. Empezó a escribir desde muy pequeño y a la hora de hacerlo cree que la ironía "es la madre de la vida", aunque asegura que alguna vez ha estado a punto de costarle la suya "ante algún lector incomprensivo y demasiado ardiente". La lengua castellana y los idiomas extranjeros son su campo de trabajo habitual, que alterna con las colaboraciones en prensa escrita y televisión desde hace más de doce años. Ha publicado un libro de cuentos y tiene en preparación otros dos. Como buen palentino, es ferviente admirador del arte románico. Afirma que le gustaría retroceder unos días a al año 1.150 "para ver cómo se levantaban obras tan maravillosas como las que hay en nuestro Camino de Santiago". Su columna "Buñuelos de viento" (antes "Con permiso) puede habitualmente en SIGLO XXI.
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| ÚLTIMOS 5 TEXTOS PUBLICADOS |
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| Garón, un oasis en el Cerrato |
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| Desde hace muchos años presumo de Palencia y de Castilla en general, siempre he pensado que uno debe sentirse orgulloso de sus raíces, respetarlas y pregonarlas. Quizá por ser del árido Cerrato siempre he sentido una especial predilección por la fresca y quebrada línea de la montaña palentina, allá donde los Picos de Europa abrazan a León, Palencia y Cantabria, rodeándolos de frescor, belleza, arte e historia. |
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Cada vez que he tenido oportunidad he paseado a mis allegados por Aguilar de Campóo, Cervera de Pisuerga o Velilla del Río Carrión. El nacimiento de los dos ríos palentinos por excelencia ha sido ha sido objeto de numerosos salidas de mis allegados. Según la oportunidad de tiempo y lugar, los numerosos pueblecitos de la carretera de los pantanos unas veces, Valderredible y diversos lugares próximos de Burgos otras, pasaban también a formar parte de las excursiones familiares. Así aunábamos la convivencia, el hermoso paisaje (siempre he dicho que si los Cardaños estuviesen en Suiza nos pelearíamos por ir a esquiar) con el románico y la Historia de la formación de Castilla. (Lo que me recuerda que Brañosera también fue durante un tiempo parte de estas salidas familiares.)
Confundir a Castilla con la meseta es un grave error que supongo deberemos cargar en el debe de la generación del noventa y ocho, a quienes sin embargo tantísimo debemos, pero sin embargo yo mismo estaba cayendo en el error contrario, huía de la estepa árida, del secarral inmenso de Tierra de Campos y de los hermosos y recónditos valles del Cerrato, esa comarca repartida entre Burgos, Valladolid y Palencia. Si me permiten la corrección, Castilla no es sólo montaña, así que quiero ahora compensar, siquiera parcialmente, tal descuido y entonar el correspondiente mea culpa.
Les estoy escribiendo en mi primer día de vacaciones, estoy en pleno campo, en pleno Cerrato, rodeado de árboles, pájaros, trinos y silencio, mucho silencio. Estoy absolutamente solo, que es muy buena manera de estar cuando se ha escogido voluntariamente. Por aquí se partió la clavícula Lance Armstrong, el campeonísmo norteamericano, al caerse de la bici en su participación en la vuelta a Castilla y León. El pueblo en cuyas proximidades me encuentro se llama Antigüedad y a cuatro kilómetros se encuentra la ermita de nuestra Señora de Garón. ¿Si les digo que el lugar es paradisíaco me creen?
Supongo que todo depende de qué entendemos cada uno por paraíso. No, Benidorm no es ningún paraíso. En este momento ni París ni Venecia. El paraíso es esta isla de soledad y silencio, sólo rota por algún camión camino de no se sabe dónde en esta abandonada planicie. Si a ustedes le apetece una paella a la orilla del mar vengan a este lugar a probar unas chuletillas de cordero lechal a la brasa. Lechal, insisto, que ahí está la diferencia. Claro, claro, aquí no hay un alma, ya les he dicho lo solitario del sitio. No hay un bar, ni un restaurante ni un camarero. Se lo tendrían que hacer ustedes solitos, algo así como Ikea en plan gourmet campestre.
Garón es una sombra alfombrada de verde. Acaba de iniciarse julio, es la una de la tarde, los campos deben arder, la ciudad ya estará inflamada y a las cuatro no habrá quien resista sobre aceras y asfalto, pero Garón es una sombra fresca y vivificante cubierta de césped verde brillante. A veinte metros de la mesa desde la que escribo suena un arroyo de cuyas aguas con frecuencia llenan botellas y garrafones lugareños y forasteros. Enormes árboles cubren este espacio, dejándolo permanentemente fresco y lozano, la brisa no cesa en su empeño de ir y venir produciéndome una sonrisa al acordarme de los aires acondicionados de bares y cafeterías. Por un breve instante en mi cabeza se suceden en una mezcolanza imposible el ajetreo urbano (“uno solo, dos con leche, tres tostadas y tres fantas de naranja y una de limón. Oído, cocina”) con el ulular de un búho o una lechuza (mi ignorancia en estos temas es sólo comparable a mi atrevimiento) que es lo único que rompe la monotonía calma y serena que me envuelve.
Garón es una sombra envuelta en las sábanas sedosas del frescor, del silencio y la serenidad y por eso es un paraíso que hay que guardar, como los mandamientos cuando España era católica y no laica, y hacer guardar, como la Constitución, que ése es el miedo que me da, que nos adaptamos a todo con facilidad.
Me dicen que los fines de semana “este lugar se pone a reventar de gente, oigausté, señor”. Que no cuenten conmigo, claro, por aquello del silencio y la soledad, pero que lo disfruten, que sepan gozar de lo que la naturaleza ha dado a esta Castilla mesetaria, olvidada de Dios y de los hombres. Y que el Ayuntamiento sea consciente de lo que tiene y lo cuide con mimo y eficacia, que la molicie y el abandono llegan en cualquier momento.
Termino y me da miedo salir, aunque han empezado a surgir algunas nubes, fuera de estas espesas sombras, lejos de estos enormes chopos (¿son realmente chopos? Mi ignorancia es…), la temperatura sin duda debe ser elevada ya. Aquí sin embargo la brisa sopla fuerte y sin cesar; mi garganta reclama un sorbo del arroyo que canturrea por aquí Algún día traeré unas chuletillas para ser hechas a la brasa en cualquiera de los lugares que están convenientemente dispuestos. Aunque con esto de los incendios no sé yo… Preguntaré antes, no se líe la de Guadalajara. Agur.
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| sábado 4 de julio de 2009 |
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| ¿Garoña antinuclear? |
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| Yo también he sido antinuclear. A mí a antinuclear no había quien me ganara. ¿Nucleares? No, gracias. Hasta lo pregoné por Munster, en Alemania, en uno de esos viajes por toda Europa que todo joven recién emancipado sueña llevar a cabo sin la ayuda de papá. Bueno, no sé si los jóvenes ahora sueñan con emanciparse o con vivir a costa de papá pero sin las normas de papá, ¡no te jode! |
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El caso es que yo era tan antinuclear como usted, o más. Con el tiempo me di cuenta de que lo que importa es la realidad. Que las cosas son como son y no como nos gustaría que fueran. La realidad es la que es, tanto para aceptarla como para combatirla y cambiarla. Así que dejé de ser rojo y progre y me hice pragmático. ¿Queremos aire acondicionado? Energía eléctrica. ¿Queremos frigo, tele, lavavajillas, lavadora, ascensores? Energía eléctrica. ¿Queremos industrias competitivas, que creen puestos de trabajo, que proporcionen riqueza? Energía eléctrica, coño. Perdonen que hable así de mal, pero por una parte es que hoy me he levantado de mal humor y por otra es que acabo de leer en un semanal a dos de mis columnistas favoritos y uno de ellos hablaba –escribía- mal y el otro parecía estar cabreado. De ellos, mis palabras y mis modos.
Que dejé de hacer el chorra cuando descubrí que más valía ser realista y práctico que presumir de “modelno y pogre”. Es síntoma de maduración, creo, que se produjo hace ya años, cuando González, don Felipe, nos bendijo con sus últimos años de trono. El caso es que me cansé de incongruencias y en un desliz sin intención pero continuado me fui convirtiendo en este facha que ustedes llevan leyendo algunos años. Perdónenme.
Perdónenme, repito, pero si necesitamos energía habrá que crearla. Si necesitamos empleos habrá que crearlos, si necesitamos progreso habrá que crearlo. Y si tenemos incongruencias habrá que desecharlas, digo yo, e ir al grano. España siempre ha sido antinuclear, tanto por razones fundadas como por la “modelnez y pogresía” que siempre han vestido mucho a ciertas capas sociales. Pero al mismo tiempo comprábamos a Francia la energía nuclear que necesitábamos y no producíamos, “comiéndonos” además del precio que imponían los gabachos los residuos proporcionales a la energía comprada. Toma energía, toma precios y toma residuos. Residuos nucleares, naturalmente. Pero eso sí, nos hacíamos los despistados, “¿Resíduos nosotros?”, o los castos, “No, nosotros somos totalmente contrarios a la energía nuclear”, o los locos, “Que nosotros no hemos sido, de eso no sabemos na de na, oigausté”.
Eso conlleva una gilipollez nacional supina, que nos la cogíamos con papel de fumar para parecer inmaculados, y un sinvivir contradictorio, comprando la energía (nuclear, naturalmente) que necesitábamos a raudales, pero vistiéndonos cada mañana de antinucleares convencidos. Eso sí, nadie hacía determinadas preguntas políticamente incorrectas: “¿Será buena tanta dependencia energética de un país extranjero? ¿y dónde metemos los residuos nucleares franceses que nos tenemos que comer?”
El caso es que tenemos que escoger entre la modernidad, sin zeta, de las industrias, de los electrodomésticos, de la competitividad, sin zeta, y la pesadez, con zeta, reiterativa del “nucleares, no, gracias”, al mismo tiempo que participamos de la supina memez, con zeta, de ser cómplices del proceso productivo y comercial de las nucleares francesas y enterramos sus “nuestros” desechos radiactivos. Y deberíamos escoger con razones profundas, auténticas y bien calibradas, asesorados por expertos, conociendo las razones en ambos sentidos de técnicos especializados en dichas cuestiones. No deberíamos escoger motivados por razones de apariencia social, no por aparecer “vestidos” con tal o tal otra imagen políticamente correcta. Desde luego, no basta ser “rojo” y presidente del gobierno para tomar una decisión.
Cuando escribo el gobierno está a punto de hacer pública su decisión sobre Garoña, los últimos teletipos hablan de que se va a conceder una prórroga de un par de años (justito para salvar las elecciones próximas) para mientras tanto levantar un parador de turismo (hubo un tiempo que se llamaban “paradores nacionales”, pero eso ya no parece políticamente adecuado). Tengo ganas de que eso ocurra para irme a pasar un fin de semana, algo en mi cuerpo me demanda que un físico nuclear me sirva una cocacola con reverencias, que un técnico en fusión nuclear me haga la habitación o que un ilustre científico me pregunte “¿Nesecita algo más el señor”?
Pero qué gilipollas podemos llegar a ser con tal de ir vestidos políticamente correctos.
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| sábado 4 de julio de 2009 |
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| Franco sigue siendo un valor de la izquierda |
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| Yo siempre he pensado que al PP le iría mejor si renunciara a Franco. Franco y Fraga son las mejores bazas electorales del PSOE. Bueno, y el dóberman, claro. Parte del problema del PP (Rajoy aparte) es que lo fundó Manuel Fraga. Y que en el PP relumbran muchos herederos de Franco. Y fíjense que he dicho “relumbran”. |
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Porque una cosa es la realidad y otra el relumbrón. No todo es trigo limpio en el PSOE pero ya se las arreglan para no sacarlos a relucir. Y si los nombran ministros aprovechan cualquier cacería para cesarlos. Pero eso, que no les dan demasiadas oportunidades de relumbrar, que enseguida les tapan la boca; la izquierda siempre ha sabido guardar los muebles, no como la derecha que exhibe sin recato sus inmundicias en los titulares de prensa un día sí y otro también.
A eso se llama saber cuidar la imagen, Zapatero es una muestra; Zapa no es más que un hueco rodeado de vacío y vestido de sonrisas y palabras de celofán pero gana elecciones, lo que tiene que aprender Rajoy, ya digo. En cambio en el PP… ya ven a algunos que les encantaría llevar a Franco bajo palio. Y de eso se aprovecha la izquierda que conoce los fantasmas populares (Glup, pretendía decir “fantasmas de la gente”, claro, no me malinterpreten) y los alimenta al grito de “¡Que viene la derechonaaaaaa!” Y el imaginario popular (o sea, de la gente) ve a Franco a caballo, escoltado por Rajoy, Aznar y Fraga y dirigiendo la batalla del Ebro. En la siguiente escena Franco preside un desfile de la Falange en la Castellana. Ah, y con los obispos haciendo el saludo fascista. Por lo menos, oiga.
Franco sigue siendo un valor de la izquierda, un almacén de votos vírgenes e incorruptos de la izquierda que el PP tiene que sacudirse de encima. Por eso que el Ayuntamiento de Madrid le haya retirado con el apoyo del PP los honores a Francisco Franco Bahamonde me parce un alivio para un partido que a pesar de la que está cayendo no gana ni al mus. Bueno, a duras penas gana. Además debería ser la apelación permanente del gabinete de prensa popular (del partido, digo, oiga) e incluso debería escribirse con letras de oro en la sede de la calle Génova. “Franco, go home” debería ser el lema del partido para las próximas elecciones.
Sin embargo ya verán ustedes como esos dos concejales populares (quiero decir del partido) que se han ausentado durante la votación van a ser la comidilla de la izquierda durante mucho tiempo. Su leit motiv, quiero decir.
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| martes 30 de junio de 2009 |
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| Maiquel Yagson |
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| Qué quieren ustedes que les diga yo, este hombre maquillado de harina o de polvo de arroz me importa bastante menos que Vicente Ferrer, el apóstol laico de la India. Personaje por personaje uno se ha dedicado a los pobres más pobres y el otro se ha dedicado a… los niños. Mientras uno salía hablando en las televisiones para recaudar dinero para los más pobres el otro salía bailando para recaudar dinero para sus perversiones. Uno ha luchado por la Humanidad, otro se ha cepillado a parte de la humanidad. Uno se dedicó a las castas más bajas de la India. El otro siempre quiso pertenecer a la casta blanca y no paró hasta conseguirlo. |
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¡Y sin embargo qué diferencia de comportamiento de la humanidad! Se han vuelto locos estos romanos. El mundo llora y colapsa avenidas y plazas con colas, amontonamientos, histerias, llantos y empujones por un cantante; las televisiones abren sus telediarios; los periódicos, sus portadas; las radios, sus entradillas; blogueros de medio mundo estarán a estas horas ensalzando la vida de alguien que simplemente cantaba bien. Quizá muy bien, pero nada más.
Qué espectáculo más atroz estamos dando, atroz de insolidaridad, atroz de insensibilidad y atroz de desvergüenza, que muestra el pozo profundo de desfachatez e indiferencia en la que nos estamos deslizando. Allá donde nos estén observando sólo pueden pensar en la inmundicia del egoísmo del millonario contra los muertos de hambre.
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| lunes 29 de junio de 2009 |
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| La viuda del inspector Puelles no se calla |
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| Hubo un tiempo en que enterrábamos a nuestros muertos a escondidas. Quiero decir que aquellos que eran asesinados por ETA recibían un enterramiento avergonzado y vergonzoso. A deshoras y por la puerta de atrás de las iglesias, vaya. Uno, que por aquel entonces se dedicaba a otras cosas, no termina de comprender por qué, qué pasaba por la mente de nuestra sociedad o al menos qué pasaba por la mente de los que entonces dirigían la sociedad. |
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Con la oposición de los nacionalistas vascos, embriagados de equilibro entre asesinos y asesinados (excepto cuando alguna víctima era del PNV), la reacción social hizo que esto fuera cambiando y los entierros, siempre tristes y dolorosos, se llevaron a término a las doce del mediodía y en la iglesia mayor. El rostro igual de lloroso y dolorido, pero la barbilla, al menos, elevada y digna, y no como solía, hundida en el pecho.
El siguiente paso fue que los familiares hablaran, la madre y la hermana de Pagaza, por ejemplo, y dieran testimonio de valentía, dignidad y resistencia moral. La sociedad empezaba a cambiar e incluso había quien, echándole testosterona a raudales, se manifestaba contra ETA. Eso sí, los asesinatos continuaban. (No puedo evitar referirme a los otros asesinatos, igual de cobardes y condenables, los del GAL). Con la reacción de madres, viudas y hermanos se empezaba el rearme moral de la sociedad ante los terroristas. Porque para combatir el terror es necesario un rearme social, claro. Una sociedad acobardada no puede luchar contra nada.
La fortaleza argumental, anímica y moral eran imprescindibles y los familiares de las víctimas, víctimas a su vez, consolidaron la espina dorsal de la respuesta social, trasmitiéndonos la necesidad de responder con la firmeza espiritual y legal a los asesinos que se presentaban moralmente superiores. ¡Asesinos moralmente superiores a sus víctimas, qué país de locos! Y en éstas llegó Paqui Hernández, la viuda del último asesinado. Y el PNV mandó callar.
No conviene que hablen las viudas no vaya a ser que sus emocionadas palabras contagien sentimientos al populacho; que se calle Paqui Hernández no vaya a ser que enerve los gestos de las masas amorfas; neguémosle la libertad de expresión no vaya a ser que prenda la rebelión y los domesticados votantes tomen ejemplo de su motín. Pero Paqui no se calla y amenaza con tocar los tegumentos procreativos de una sociedad bañada en morfina, narcotizada y encogida de hombros.
Yo siempre he tenido claro que ciertos dirigentes del PNV no eran demócratas (afirmación que posiblemente me va a proporcionar numerosas críticas y alabanzas, ahórrenselas todas, porfa). Y digo “ciertos dirigentes” por procurar ser discreto y no cargar en exceso las tintas, pero la afirmación podría hacerse extensible a quienes no se oponen a determinadas decisiones o quienes votan a quienes toman esas decisiones. Y hay numerosas juicios del PNV que poner en entredicho, como por ejemplo romper la unidad de demócratas tras la muerte de Miguel Ángel Blanco, lo que procuró el resurgir de quienes estaban empezando a capitular, o dejar que Josu “Ternera Loca” se sentara en la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento vasco. Y podríamos seguir.
Pero PP y PSOE, designados representantes mayoritarios del pueblo, admitían todos estos gestos del PNV con resignación, jamás han osado poner en entredicho democrático disparates cometidos o pronunciados por los grandes gurús del PNV, le seguían admitiendo en el club de pedigrí democrático, supongo que porque enviarlo a las cavernas sería enviar allá a una buena pare de votantes vascos y eso…, ah, no, eso no, nada de empujarlos al averno.
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| domingo 28 de junio de 2009 |
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