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Octavi Pereña |
FIRMA DE OPINIÓN |
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Momento de reflexión | |
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Octavi Pereña i Cortina nació en Lérida en el año 1934 en el seno de una família estrechamente vinculada con la política y con Esquerra Republicana de Catalunya. En el año 1961 se convierte a Cristo en la fe Reformada, también conocida como calvinista. A partir de entonces colabora en diversas publicaciones religiosas y actualmente escribe una columna semanal en el periódico 'La Mañana' de su ciudad natal. Ejerce un ministerio evangelista en el Centro Penitenciario de Ponent de Lleida. En su columna 'Momento de reflexión', que ve la luz
todos los miércoles, trata asuntos sociales desde una perspectiva teológica.
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| ÚLTIMOS 5 TEXTOS PUBLICADOS |
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| Cinismo social |
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| El cineasta Ken Loach se caracteriza por reflejar en sus películas los problemas sociales que afectan a sectores concretos de la sociedad. En su última película “It’s a Free World” (Mundo Libre), Ken Loach se empeña en denunciar las injusticias y despertar las conciencias. Se muestra solidario con los explotados. En este film, Loach presenta a una víctima del sistema que a la vez se convierte en un engranaje de la explotación en el llamado “milagro anglosajón”. |
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Angie, la heroína de la película, es un producto de la política liberal, consagrada con todas sus fuerzas a salir adelante, dando culto a los negocios y al individualismo. Está estructurada para ganarse cueste lo que cueste, un lugar en la sociedad, sin objeciones de cómo lo consigue. La película de Loach describe como para tener su parte del pastel Angie se convierte en un engranaje de una política cínica que niega los progresos sindicales y los derechos del hombre.
El comentarista de la película dice que Ken Loach “poniéndose al lado de los proletarios no juzga a Angie, juzga el sistema que despierta su egoísmo y le proporciona coartadas para hacer lo que es inadmisible”.
La denuncia que el cineasta hace en “It’s a Free World” , como todas las que se hacen por otros medios no son nada más que esto: denuncias. Si todo lo que se consigue es, como dice el crítico de la película “juzgar el sistema que despierta su egoísmo y le proporciona coartadas para hacer lo que es inadmisible”, no se ha conseguido nada. El espectador regresa a su casa satisfecho con la crítica, pero dejando que todo siga igual.
En el momento de escribir el borrador de este comentario, TV3 ha pasado “El Aviador”. La película es un esbozo biográfico del cineasta y empresario estadounidense Howard Hughes. El protagonista ha de comparecer ante una Comisión anti fraude del Senado, acusado de haber estafado al gobierno de los Estados Unidos. Según el presidente de la Comisión la estafa consistía en haber cobrado unos millones de dólares sin haber entregado los aviones encargados. En su defensa Hughes destapa que otros fabricantes de material bélico también habían cobrado sin haber entregado los pedidos. Su comparecencia ante la Comisión, dice Hughes, se debe a que el presidente de la misma quiere hacer desaparecer del mercado su compañía de aviación con el fin de que una competidora pueda hacerse con el monopolio de los vuelos intercontinentales. Es muy fácil ver la paja en ojo ajeno, pero ver la biga en el propio es harina de otro costal.
El sistema no despierta el egoísmo. Todo lo contrario, el egoísmo es el que hace que el sistema sea tal como es. El senador que presidía la Comisión del Senado que tenía que juzgar a Hughes estaba al servicio de la compañía que competía con la del acusado en los vuelos intercontinentales. El dinero se escondía detrás de la acusación presentada contra Hughes. El amor al dinero es lo que hace que los jueces sean parciales en el ejercicio de su cargo y permite que se dejen prescribir los delitos.
El cinismo social que permite que queramos hacernos un sitio a base de codazos, caiga quien caiga, no desaparecerá con películas y fotos denuncia. Este comportamiento indeseable desaparecerá si todos los ciudadanos somos conscientes de que ha de cambiar el orden de prioridades. Que las cosas materiales sean secundarias y prioritarias las espirituales. La preeminencia de las cosas espirituales, el salmista las expresa cuando escribe: “Por eso he amado tus mandamientos, más que el oro, y más que oro muy puro” (119:127). Cuando el poeta dice que ama los mandamientos de Dios de la manera como lo dice, manifiesta que cree en el Dios de Abraham y que los preceptos que ha dado a través de sus siervos escogidos le son más preciosos que el oro. El salmista pone a Dios en el primer lugar de su vida. Las bendiciones de Dios sobreabundan en quienes aman y guardan sus mandamientos.
Para el salmista, valorar más que el oro los preceptos del Señor tiene unas consecuencias para el presente: “Me aparto de caminos engañosos”. Dejarse guiar por el deseo de tener más es una conducta errónea. Es transitar por “caminos engañosos”. No se tiene que ser demasiado listo para darse cuenta que vivir dando la espalda a Dios no es nada provechoso para el hombre. Los mandamientos que el Señor ha dado no son para hacerle la puñeta, sino para su bien, porque ayudan a poner en primer lugar las cosas de Dios que son eternas y, en consecuencia corregir los errores que se cometen cuando se anda por “caminos engañosos”. Si se tuviesen en cuenta los preceptos de Dios no sería necesario hacer películas como “It’s a Free World” ni las denuncias que se hacen por medio de las exposiciones de Photo Press.
| | Miércoles 2 de julio de 2008 |
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| Mano dura |
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| La Audiencia de Sevilla ha condenado a una madre a pagar 14.000 euros de multa por una agresión que hizo su hijo en el instituto en el que estudia. El tribunal considera que la “laxitud y tolerancia” de la madre a la hora de educar al menor ha motivado el comportamiento violento del adolescente. En el juicio, la madre intentó desviar la responsabilidad del hijo hacia el centro educativo por no hacer “trabajos suficientes de vigilancia” de los alumnos. La sentencia estima que los adolescentes no necesitan una vigilancia tan rígida sino que “la brutalidad e intensidad” de la agresión evidencian “una falta de inculcación o asimilación de educación y moderación de costumbres en el agresor para la convivencia en valores”. Creo que se debe agradecer al juez que haya sentenciado que la madre, en este caso tal vez por ausencia del padre, es la primera responsable de la educación del hijo para la convivencia y que no se haya dejado arrastrar por el camino fácil de culpar a la escuela por no vigilar lo suficiente a los alumnos. |
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La Biblia nos habla extensamente de la responsabilidad irrenunciable que tienen los padres de educar a los hijos en los caminos del Señor, que es la mejor manera de instruirlos para que no sean un problema social. Esto no quiere decir que si los padres se aplican con esmero a educar a sus hijos todos serán un modelo de civismo. Este esfuerzo, pero, se notará en un descenso acusado de violencia infantil.
Deuteronomio,21:18-23 es un texto que puede ser polémico por su “crueldad”. Los tres primeros versículos dicen: “Si alguno tuviere un hijo contumaz y rebelde, que no obedece a la voz de su padre ni a la voz de su madre, y habiéndole castigado, no los obedece, entonces lo tomarán su padre y su madre, y lo sacarán ante los ancianos de su ciudad, y a la puerta del lugar donde viva, y dirán a los ancianos de la ciudad: este hijo nuestro es contumaz y rebelde, no obedece a nuestra voz, es glotón y borracho”. Es de suponer que este hijo contumaz y rebelde, glotón y borracho es uno de aquellos jóvenes que Proverbios describe como “gente sin escrúpulos” que se ponen “a espiar para derramar sangre” y que “paran trampas al hombre bueno”. Es decir, que es un peligro social. Los padres de este hijo contumaz y rebelde, glotón y borracho no traspasan a la escuela la responsabilidad de su violencia, sino que reconocen su fracaso y, ante su impotencia para enderezarlo lo llevan ante las autoridades locales, que son las que legalmente pueden castigarlo por sus fechorías.
El texto que comentamos pone de manifiesto que determinadas actitudes antisociales no se corrigen con dulzura y que es preciso de la mano dura para acabar con el comportamiento que pone en peligro la integridad y las vidas de los demás. Los defensores incondicionales de los derechos del hombre se cabrearán al leer que la sentencia que se dictó contra este joven fue la muerte. Evidentemente, la nuestra no es una sociedad teocrática como lo era la del antiguo Israel. Así y todo, la enseñanza del texto es clara: ante determinadas conductas antisociales, las autoridades constituidas con el beneplácito divino deben aplicar mano dura a quienes ponen en peligro la paz social y, revisar si es preciso, el código penal para evitar las reincidencias demasiado frecuentes, por cierto.
| | Miércoles 25 de junio de 2008 |
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| Ancianos estafados |
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| Un periódico australiano publica el resultado de una investigación que espeluzna y que confirma lo que se detecta en el día a día: a los viejos australianos lo más probable es que los estafen sus familiares más íntimos y queridos, que no los estafadores profesionales o los vendedores ambulantes. Mientras que muchos australianos envejecen viviendo felizmente gastando «la herencia de los hijos», a otros miembros más vulnerables de la sociedad los estafan los parientes que están «impacientes por heredar». |
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Según el informe, un 80 por ciento de los abusos financieros que sufren los viejos los cometen sus familiares más allegados. Esta estafa abarca un amplio abanico que va desde apropiarse de pequeñas sumas de dinero cuando se hacen gestiones bancarias, hasta el fraude declarado y el chantaje psicológico. Quienes se aprovechan de las limitaciones de los ancianos creen que tienen derecho a «disponer de los bienes familiares». Saben que tarde o temprano heredarán el dinero y las propiedades, pero quieren beneficiarse ahora sin tener que esperar mañana cuando fallezcan.
El informe que comentamos dice que de las disputas que los investigadores han observado, la más frecuente es la impaciencia que muestran para heredar sus hijos mayores con sus cónyuges o compañeros sentimentales. A este desespero se le deben añadir las disputas que se dan entre parientes para conseguir su parte del pastel.
Otro detalle de esta investigación a tener en cuenta es que muchos casos de abusos se deben a que los familiares de gente mayor piensan que sus necesidades son secundarias y que en algunos casos no gastan los ahorros que pueden hacer más confortables sus vidas y, en cambio, se los comen para satisfacer sus propios deseos.
La inflación que se ha producido en el mercado inmobiliario ha hecho que la gente mayor se haya enriquecido, al mismo tiempo, cada vez se hace más difícil que los jóvenes puedan adquirir una vivienda en propiedad. Esta situación puede hacer creer a los hijos y nietos que los bienes de los parientes de edad se pueden considerar como «bienes familiares» que ya se pueden disponer.
La pérdida progresiva de las facultades mentales que padecen los ancianos hace que este colectivo sea muy vulnerable a los abusos familiares.
El problema de desentenderse de la gene mayor y abusar de ella no es nuevo. Siempre ha existido y durará siempre. Ello no quiere decir, pero, que no se tenga que poner freno a esta tendencia, particularmente en nuestra sociedad materialista y hedonista. En el libro de Levítico encontramos esta instrucción que debería abrirnos los ojos a la realidad: “Delante de las canas te levantarás, y honrarás el rostro del anciano, y de tu Dios tendrás temor. Yo el Señor” (19:32). Este texto nos descubre la causa básica de los abusos que se cometen a los ancianos. Levantarse ante las canas y honrar el rostro del anciano implica que se teme, que se reverencia a Dios. La cruda realidad es que se destierra a Dios de nuestras vidas. No se le tiene en cuenta en nuestros caminos. El resultado lógico de este rechazo es que los ancianos se han convertido en un estorbo que debe marginarse y vejar impunemente.
Jesús nos transporta al momento en que Moisés, por inspiración divina y justo después de salir de Egipto escribe los Diez mandamientos: Porque Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre, y: el que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente. Pero vosotros decís: Basta que diga un hombre al padre o a la madre: es corbán (que quiere decir mi ofrenda a Dios) todo aquello con que pudiera ayudarte, y no le dejáis hacer más por su padre o por su madre, invalidando la palabra de Dios con vuestras tradición que habéis transmitido” (Marcos,7:10-13).
Hoy ya no se utilizan excusas religiosas para justificar no asistir a los ancianos. Hoy el nombre de Dios no brota de los labios si no es para blasfemar. Las excusas para justificar no atenderlos son de otro orden. Se ha de ir de vacaciones porque estamos muy estresados y necesitamos descansar. Nos hemos comprado un coche nuevo y hemos de afrontar el crédito. Se casa el hijo y los gastos valen un riñón……Excusas de mal pagador.
El orden de las prioridades no puede invertirse. Si los ancianos de la familia necesitan ayuda, jamás se les debe disminuir la asistencia que necesitan. En caso de que tenga que recortarse el presupuesto, la reducción deberá empezar por las cosas superfluas, aquellas que desgraciadamente se les da más importancia de la necesaria porque se cree que proporcionan prestigio social.
| | Miércoles 18 de junio de 2008 |
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| ¡En qué mundo vivimos! |
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| Estaba sentado en un banco leyendo a la sombra de un árbol en los jardines del Hospital Santa María de Lleida esperando la hora de la visita médica. Es esto pasa un amigo y nos ensartamos a hablar sobre la actualidad política y social. Los recientes acontecimientos políticos, como es natural afloran en la conversación. Comentamos el comportamiento de los protagonistas de los mismos. |
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Mi amigo afirma que la clase política ha perdido el norte y por ello su gestión es tan deficiente. Yo le digo que si un ciego guía a otro ciego ambos caerán en el pozo. Añado que la responsabilidad de los políticos es inexcusable como lo es también la de la Iglesia Católica. Ésta, dada la gran influencia que ejerce en el país tiene un gran compromiso porque no utiliza este privilegio de dar la luz que se supone tendría que aportar, se preocupa más de las cosas materiales que de las espirituales. Como ejemplo de esta deserción que creo ha hecho de sus responsabilidades educativas, le expongo a mi amigo el culebrón que representa el largo litigio mantenido entre los obispados de Barbastro y Lleida por la propiedad de unas decenas de obras de arte sacro. Para determinar quien es el propietario de estas obras artísticas se han empleado miles de horas y gastado centenares de miles de euros. La tragicomedia todavía no se ha acabado. Entretanto, la gente anda desorientada por la carencia de luz espiritual y los políticos hacen mal su trabajo porque el mensaje de las buenas noticias de la salvación por la fe en el nombre de Jesús no llega a sus oídos.
Durante la conversación le dije a mi interlocutor que la clase política refleja lo que es la ciudadanía. Cuando los medios de comunicación se hacen eco del nepotismo que se practica en las esferas políticas o de los aumentos de sueldo desmesurados, en las tertulias de café afirmamos que haríamos lo mismo, si pudiéramos hacerlo. Cuando los políticos defienden sus prácticas de dudosa calidad ética afirmando que son comportamientos habituales en democracia, ¿En que mundo vivimos?
La Biblia denuncia el pecado del pueblo y de los sacerdotes. A estos los responsabiliza del extravío del pueblo porque se niegan a ser los pastores que necesitan. A pesar de ello, Dios carga contra los políticos al decir: “Así ha dicho el Señor Dios: ¡Basta ya, oh príncipes de Israel! Dejad la violencia y la rapiña. Haced juicio y justicia, quitad vuestras imposiciones de sobre mi pueblo, dice el Señor Dios” (Ezequiel,45:9). La irresponsabilidad sacerdotal no anula la obligación que tienen los gobernantes de actuar con justicia en el ejercicio de sus cargos.
De la misma manera que los maestros en la Iglesia “recibiremos mayor condenación porque todos ofendemos muchas veces” (Santiago,3:12), la condenación también la recibirán los políticos. Por el hecho de haber alcanzado una responsabilidad más grande, con mayor severidad serán juzgados por el Juez justo. A quien recibe más se le exige más.
| | Miércoles 11 de junio de 2008 |
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| Leer nos hace más vivos |
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| El título de este escrito coincide con el eslogan que la Semana de TV3 le ha dado a la campaña dedicada a la promoción de la lectura. Me solidarizo con la inquietud de TV3 y de las instituciones que le san soporte, aportando mi punto de vista al problema de la marginación de la lectura. A pesar de que la escolarización llega a casi toda la población infantil, se da mucho analfabetismo cultural. |
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¿Cuál es el objetivo principal de la palabra impresa? Su primera función es estimular a pensar. Si no despierta y excita al intelecto para ejercer las funciones para las que Dios lo ha diseñado, ¿qué interés puede tener un escrito periodístico o un libro premiado con uno de los muchos galardones que se conceden con finalidades económicas? Un libro o un escrito que no hace pensar no es nada más que un barbitúrico que adormece la mente sometiéndola a cualquier tipo de influencia por su inactividad ya que destruye el sentido crítico que debe tener. Los libros y escritos mediocres que no dicen nada que estimule la actividad intelectual se deben evitar por perniciosos, contribuyen a su deterioro.
Diariamente salen de las imprentas toneladas de papel impreso en forma de libros, periódicos y panfletos. No nos engañemos. No todo lo que se imprime, aún cuando lleve la firma de «ilustres» escritores puestos en el pedestal de la fama por intereses de dudosa reputación, es literatura que haga pensar. Con la proliferación de la palabra impresa se difunde mucha literatura basura que contribuye a agravar la apatía mental tan extendida hoy con la universalización del entretenimiento televisivo.
Cada año, por la Fiesta del Libro, se lanzan al mercado ingentes cantidades de papel impreso que mejor hubiera sido haber conservado en su estado original la materia prima que preserva el medio ambiente de erosión y purifica la atmósfera de la polución asesina creada por el hombre. Jonathan Swift tiene una frase muy suculenta: “Ahora ensayo un experimento muy frecuente entre los autores modernos, es decir, escribir sobre nada”. Swift vivió en el siglo XVII. Si en aquella época ya se daba el modernismo aletargador cuando no era tan fácil propagar literatura que produce parálisis mental, ¿cómo no debe haberse propagado hoy esta enfermedad cuando la técnica lo permite hacer con mayor facilidad y a menor coste? Siempre ha habido un flujo constante de ideas expresadas por otras personas que paralizan nuestra actividad mental y restringen nuestra iniciativa creadora.
Cicerón, político romano y eminente orador escribió hace veintidós siglos: “Estos son tiempos malos. Los hijos dejan de obedecer a los padres y todo el mundo escribe libros”. En verdad Cicerón escribió esta cita para todos los tiempos. Dejando a un lado a los hijos que en estos momentos no importan, “todo el mundo escribe libros” que revelan la necedad de sus autores. Políticos incompetentes. Presentadores de televisión engreídos. Astros y estrellas del bla, bla, bla. Todos ellos se atreven a poner por escrito el vacío mental que guardan sus cerebros.
Joan Fuster afirmó:”El libro que lo es de verdad plantea problemas, informa de problemas, intenta exponer soluciones a problemas”. Libros de esta índoles que exponen los problemas que verdaderamente nos importan y que intentan dar soluciones honestas a los mismos, no abundan. Podríamos aplicar al caso de la literatura lo que Diógenes hacía con los hombres. Al preguntársele al filósofo griego por qué iba por la calle con un candil encendido a plena luz del sol, respondió: “Busco un hombre”. Con un potente foco encendido hemos de examinar la literatura que intenta ponerse a nuestro alcance para eliminar toda aquella que sirva para adormecer nuestra actividad mental. Don Quijote, de entre los muchos libros de caballería que circulaban en su tiempo escogió a unos pocos títulos para conservarlos en su biblioteca privada. El resto los condenó a la hoguera para ser pasto de las llamas. El famoso Hidalgo, cuerdo en su locura, sabía discernir entre la buena y la mala literatura de caballería. En términos bíblicos poseía el “don de discernimiento”. Don , regalo de Dios que necesitamos recibir para saber escoger de entre la abundante masa de papel impreso que se pone ante nuestros ojos. Saber seleccionar lo que leemos es esencial para nuestra salud mental y para nuestro comportamiento ético. Según sea el alimento que le administremos a la mente, así será nuestro proceder.
| | Miércoles 4 de junio de 2008 |
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