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Octavi Pereña
Momento de reflexión
Octavi Pereña
Los seres humanos serán más justos si se inspiran en la Ley de Dios que es el modelo perfecto de Ley
Vida Universal, autor del escrito La Iglesia ya encontró al culpable, se refiere a que la Biblia contiene pasajes no demasiado conocidos que muy probablemente se han intentado ocultar por su gran violencia, y por la facilidad con la que se recomienda matar…”. El redactor del escrito dice: “De lo que no hay duda es que seguir tales disposiciones religiosas pondría en peligro el futuro de la propia Institución (Iglesia). Esto que no es ajeno a los dirigentes eclesiásticos, ha dado lugar a que se busque una explicación coherente y convincente a pesar de la dificultad de la empresa, y el resultado fue el siguiente: “Tales disposiciones ya han dejado de tener valor puesto que Dios ha cambiado”. De hecho, el presidente de la Iglesia luterana de Alemania, el obispo Wolfgang Huber dijo al respecto: “La Biblia es la historia del progresivo distanciamiento del Dios belicoso del Antiguo Testamento, hasta llegar al Sermón de la Montaña donde se vuelve otra vez bondadoso y no violento”.

El obispo Wolfgang Huber se equivoca cuando dice que la Biblia nos muestra un Dios mudable. Si fuese así, el Dios de la Biblia sería un dios más entre los muchos dioses que el hombre se ha inventado. El Yahveh del Antiguo Testamento es el Jesús del Nuevo. Yahveh/Jesús personifica la justicia divina.

Dios el Creador del hombre ha dictado unas leyes por las que el hombre debe regirse si es que desea mantener una buena relación con Él. Encontrándose la primera pareja en el paraíso, por instigación satánica comió el fruto del árbol prohibido, con el resultado de que se escondieron de la presencia de Dios con el cual conversaban directamente y, posterior expulsión de Edén. Como se ve el ser humano no quiere estar sujeto a la Ley divina. Esta desobediencia tiene un precio muy elevado, tal como se ve en nuestros días con el incremento de la criminalidad, la violencia doméstica, los conflictos sociales y las guerras que lo destruyen todo.

El problema de la insensatez de Dios que apunta Vida Universal y muchos otros, no es nada más que la manifestación de la insensatez de los hombres que prefieren vivir de espaldas a Dios. Los hombres no quieren someterse a Dios y a su Ley que ha legislado, no para hacernos la puñeta, sino para nuestro bien.

Dios es justo y su ley es justa. Dios como Juez supremo que es, tiene que dictar sentencia. Esto es lo que le desagrada al hombre. Nos produce placer romper la Ley de Dios y nos disgusta que el Juez que nos juzga dicte sentencia condenatoria. Nuestra oposición, pero, no puede impedir que con el martillo en la mano golpee la mesa y pronuncie la sentencia: CULPABLE.

Vida Universal dice: “El Antiguo Testamento no duda en recomendar matar adúlteros, homosexuales, adivinadores, a quienes trabajan en sábado e incluso a aquellos hijos que desobedecen a sus padres”. Vida Universal se deja muchas cosas en el tintero en su afán de defender lo que él considera la crueldad de Dios.

Debe irse a la fundación de Israel como nación. Dios le dice a Abraham que su descendencia será esclava durante 400 años en Egipto. Un hecho que no debe pasarse por alto: “Y en la cuarta generación volverán acá (la tierra de Canaán), porque aún no ha llegado a su colmo la maldad del amorreo hasta aquí” (Génesis 15:16). El apóstol Pedro escribe algo que aporta luz al por qué la moratoria de poder entrar los israelitas en la Tierra Prometida: “El Señor no retarda su promesa” (su venida gloriosa para juzgar a los hombres), según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que nadie perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” (2 Pedro 3:9). El exterminio de los pueblos que estaban asentados en Canaán fue el resultado de la ejecución de la sentencia de Dios que los declaraba culpables. La iniquidad de los amorreos había llegado al punto de no retorno. Ya no podían desprenderse de la iniquidad alcanzada.

La relación de Israel con Dios que los había liberado de la esclavitud egipcia fue de vasallaje. El Decálogo, los Diez Mandamientos, van precedidos de esta introducción: “Y habló Dios todas estas palabras diciendo: yo soy el Señor tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipcio, de casa de servidumbre” (Éxodo 20: 1,2). Israel no cumplió el pacto al que se había comprometido. El resto de amorreos que no fueron expulsados de la Tierra fueron un azote para los israelitas. Dios usa instrumentos humanos para castigar a quienes quebrantan su Ley.

¿Quién puede decir que el terror que impone el Estado Islámico y los movimientos islamista extremistas, no son los instrumentos que Dios prepara para castigar a Occidente que, habiendo sido bendecido por Dios, en vez de serle agradecido por las bendiciones recibidas, le da la espalda y busca dioses que no pueden salvar. Lo que nos está sucediendo, ¿no debe ser motivo de reflexión?

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