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Nieves Fernández
Cesta de Dulcinea
Nieves Fernández
Con gritos de poesía o gritos en la calle o sin ellos, deberíamos ser feministas (igualdad significa, no otra cosa)

Decían días atrás muy orgullosos los responsables del telediario que en ese menú, que les hace tener más audiencia televisiva, siempre incluían una noticia específica sobre mujeres, me pregunto si el resto de noticias se referían a los hombres, o es que en el resto de noticias no pretendían resaltar historias ni de unos ni de otras, simplemente las más llamativas, sin tener en cuenta el género de sus protagonistas.


Es cierto que no hace falta hurgar mucho entre los titulares de prensa para constatar que si la mujer aparece en los mismos, y hablo de noticias de las últimas horas en periódicos digitales, tanto locales como nacionales, es porque es agredida, amenazada, inducida a prostituirse por el novio, o por intento de asfixia por su pareja, o liberada en último extremo como víctima de explotación sexual, algún logro deportivo, etc.; pero junto a estas noticias están las que denuncian por estadísticas que en general la mujer tiene un techo de cristal que no la deja desarrollar todo su potencial profesional y personal. Las mismas universitarias demuestran que tienen mejores notas en las universidades incluso desde la selectividad y sin embargo no llegan a ser catedráticas por motivos de su maternidad, sólo un 20 % lo son. Otros problemas basados en la desigualdad como la baja inserción laboral , más paro, más contrato de tiempo parcial para ellas, menos emprendedoras, menos investigadoras, en cambio más profesoras pero siempre con ese techo de cristal que les impide subir en el escalafón de la educación y la sociedad.


Junto a todo ello, la situación de la mujer en el mundo es nefasta, si hay guerras, peor para ellas, si hay miseria, peor para ellas, si hay violencia, peor para ellas... Por eso se despiertan cada año en marzo, aunque este año hay que decir que están despiertas mucho antes con esa huelga feminista convocada que necesitan entender como una nueva forma de luchar, no es válido ya un Día de la Mujer al año y a seguir sin ocuparnos de ello el resto de los días del calendario, necesitamos un siglo para ello. Hay que gritar como se grita en poesía el Grito de Mujer latinoamericano ya desde hace varios años con miles de mujeres gritando justicia. Hay que decirle al mundo que la mujer ya no acepta el patriarcado, la jerarquía religiosa, el machismo, la violencia, el acoso sexual, la desigualdad…


Con gritos de poesía o gritos en la calle o sin ellos, deberíamos ser feministas (igualdad significa, no otra cosa), todos y todas deberíamos tener en cuenta a las féminas para seguir viviendo sin dejarlas en segundos términos por su condición de género, en el ámbito profesional y personal. No debe existir la guerra entre sexos, estamos en el mundo para vivir y convivir, no para matarnos los unos a las otras.

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