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El mundo climático está revuelto, las adolescentes gritan a los dirigentes del mundo lo que deben hacer

Qué tendrá que ver la política con los tsunamis, a no ser que un maremoto se tome en sentido figurado de la palabra, o sea un tsunami que lo inunde todo, totalmente artificial, porque el otro se basa en causas que para más inri son naturales, pero destructivas, devastadoras, catastróficas; es cuando un tsunami se inicia con un terremoto en el mar y crea el caos. La palabra tsunami de origen japonés será una ola gigantesca, y como si tuviera vida se come la tierra, se crece diez o doce metros en las playas y acantilados, o más, y se convierte en una ola empujada por otra vertical y la lía parda.

El agua tras la devastación necesita una estabilidad, una posición natural y horizontal. Y como el efecto mariposa, por poco que se muevan esas aguas, afectarán a otras costas, a otras playas y países. Otras veces será una erupción volcánica, un movimiento marino, un deslizamiento, incluso un meteorito. Es lo que pasó en Indonesia el año pasado o en Japón en 2011.

Ahora queremos relacionar a los tsunamis con la democracia, cuando lo uno no debería ir nunca con lo otro, pero se hace añadiendo el adjetivo democrático, con vocablos como desobediencia y no violencia, aunque sean violentos, los pertenecientes a esos tsunamis como los que los temen y quieren evitarlos.

El mundo climático está revuelto, las adolescentes gritan a los dirigentes del mundo lo que deben hacer, ellos que son los expertos, los formados, los que siempre tienen sentido común… Y así aparecen tsunamis ecologistas, de emergencia climática, acampadas urbanas ecológicas, exigentes con empresas contaminantes, pidiendo justicia climática con mucha razón en movimientos internacionales.

Se diría que quedar con tres o cuatro mil personas en un aeropuerto o en una plaza capital es tan fácil como quedar con amigos en el bar de la esquina. Todo sea por el ecosistema, si hay razón, aunque a veces llama la atención que, esas mismas personas que defienden hasta llorar al planeta, lo ensucian sin conciencia y pasan de reciclar plásticos en sus quedadas con bolsas de alcohol, aunque se reúnan después en acciones de sensibilización pacífica. Sería mejor defender al planeta con pequeños gestos, y eso que sabemos que los hay, que otros jóvenes lo hacen, gestos silenciosos sin ensuciar lugares de botellón, de concierto, de fiesta o cervezada.

Lo que sí hemos de saber es que para levantar un tsunami, democrático o no, hay que estar con la tecnología, en un mundo global donde los tsunamis pueden ser generales, por el efecto mariposa, hay muchas mariposas internacionales que gustan batir sus alas, aplaudiendo el jaleo. Nada como irse virtualmente a un país del Caribe y crear una web donde organizar una aplicación para que los tsunamis comiencen a mover masas.

Luego están los tsunamis personales que llevamos dentro, los familiares, los emocionales, los sociales… Para ellos habría que analizar si somos lo suficientemente activistas. Pero qué tendrán que ver los tsunamis con eso.

Artículos del autor

Qué tendrá que ver la política con los tsunamis, a no ser que un maremoto se tome en sentido figurado de la palabra, o sea un tsunami que lo inunde todo, totalmente artificial, porque el otro se basa en causas que para más inri son naturales, pero destructivas, devastadoras, catastróficas; es cuando un tsunami se inicia con un terremoto en el mar y crea el caos.

Una película, un guion cinematográfico o cualquier expresión artística y humana puede poner en cuestión nuestro pasado y a los personajes más destacados de un momento histórico.

Unos días para que se cumpla el primer centenario del nacimiento de nuestro escritor afamado del último siglo, nacería en un 24 de septiembre de 2019, y todo son homenajes para celebrar su prosa y sus narraciones especiales manchegas, con un género policial particular que le hizo famoso, incluso en las pantallas.

Es cierto que en verano hay tiempo para afrontar lecturas de libros de peso y subir escaleras empinadas que no sabemos a dónde nos llevan al contarnos una historia desconocida, una buena historia.

En la primera parte de su libro, Teresa se siente aprendiz de poeta, es en donde se define con poco equipaje. No es así el de los versos dedicados a su retrato de infancia, es más extenso y es donde la ternura de amor de pan y azúcar se mezclan con los juegos infantiles. El amor a su madre se combina con el correr de los años: (…)/ Veré en el espejo tu primigenia imagen/ que será de nuevo dorado albor/ en esas horas de mí hoy sin ti;/ extraño viaje / (…)

Te fuiste con tu bagaje interior arcano/ un libro inédito bajo el brazo… Los versos pertenecen al libro Ligera de equipaje. Su autora, Teresa Lozano viene a Ciudad Real, desde Tomelloso, donde el libro ha tenido gran éxito de lectura y público y viaja hasta la capital con su libro inédito. Viene del lugar de la Mancha donde la poesía hace historia en autores como Félix Grande, Eladio Cabañero o Natividad Cepeda, y donde hay otros autores que vienen empujando, como Teresa.

Me permito recordar algunos versos de Félix Grande relacionados con los viajes: Oh madre alucinada, o madre medio loca, princesilla / del martirio, emperatriz del pánico, sacerdotisa / de la calamidad, hormiguita cargada con la piedra / del miedo universal del mundo.

¿Quién dijo que la revolución de ideas la hiciera Don Quijote en La Mancha con sus ganas de organizar tiempos, vida y linaje? ¿Quién osó modificar la vida del escudero Sancho sino las mujeres que en su casa habitaban, (Teresa y Sanchica), y que ponían sus condiciones a distancia, mientras la pareja se aventuraba? ¿Quién era Don Quijote sin su sin par Dulcinea?

No todos los servicios a prestar o trabajos se pueden considerar iguales, lógicamente. No es lo mismo dedicarse a repartir ocio que a satisfacer necesidades vitales. No es lo mismo tener una panadería que un estanco. Ambos son comercios, ambos probablemente con un mismo horario. El pan tradicionalmente tan necesario, tan sano y nutritivo él, al margen de las consabidas intolerancias; el tabaco tan necesario y tan prohibitivo él, como adicción permitida por las instituciones y con red de ventas en todas las poblaciones, aunque al mismo tiempo con publicidad persuasiva y de doble moral, pues te avisa en la cajetilla de que su uso es criminal.

 
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