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Luis Agüero Wagner
Luis Agüero Wagner
El escándalo generado en Paraguay con la visita de un pastor nigeriano derivaron en una airada reacción de profesionales de la salud y parlamentarios
Tiempo atrás ciertos exponentes del mundillo político latinoamericano pusieron en boga la palabra “africanización” como sinónimo de degradación de algunos países del subcontinente, signados por la pobreza y desigualdad inherente a su sociedad.

Quienes hemos tenido la satisfacción de visitar algunos estados africanos, y constatar el grado de progreso y civilidad alcanzado en ellos, podemos asegurar que tal adjetivación es absolutamente injusta.

En los últimos días, se suscitó en Paraguay un escándalo derivado de la presencia del pastor nigeriano T.B. Joshua, curandero nigeriano que ya agitó varias controversias en su país natal y en su continente. Sus programas de TV han sido calificados por las autoridades de Nigeria como una peligrosa estafa, e incluso han sido prohibidos en Camerún.

Al menos dos de sus convocatorias que encuentran terreno fértil en masas ignorantes, han terminado en tragedia. En Spintex Road, suburbio de capital de Ghana (Accra), una de las concentraciones promovidas por su secta derivaron en la muerte de cuatro de sus fieles debido a la falta de espacio para un evento organizado de manera totalmente irresponsable.

El farsante había prometido solucionar con su agua bendita “la pobreza de Ghana”.

En su propio país, en un incidente similar, una de estas concentraciones habían concluido con más de un centenar de muertos, al derrumbarse el templo de su culto en Lagos (Nigeria), edificio al que fueron agregados dos plantas sin los cimientos necesarios.

Una de las víctimas de aquel colapso era nada más y nada menos que un importante referente de la oposición Zimbabwense, Greenwich Ndanga, e incluso se sospechó que se trató de una conspiración para asesinarlo.

Aunque sus seguidores lo promocionan como supuesto profeta, vaticinó que en el año 2012 acabarían las operaciones del grupo terrorista Boko Haram. La profecía resultó en fiasco, pues la organización sigue aterrorizando al país hasta el día de hoy.

Varios otros antecedentes señalaban al supuesto profeta como un reputado embaucador, pero a pesar de todas estas evidencias, autoridades como el congresista Bernardo Villalba, decidieron financiar la visita del farsante y no satisfechos con ello, entregarle condecoraciones dignas de héroes nacionales. El hecho generó airadas críticas de notables de la sociedad paraguaya, entre ellos el conocido médico Aníbal Filártiga, quien calificó como “reverenda vergüenza” la distinción otorgada al controvertido seudo religioso nigeriano.

El médico expresó su indignación para con los concejales que lo declarararon “visitante ilustre” de la ciudad de Asunción, y también con los parlamentarios que le otorgaron la distinción “Orden al mérito Comuneros” propuesta por el diputado Bernardo Villalba.

El diputado Oscar Tuma fue más allá y planteó anular la condecoración otorgada al embaucador, considerando que no reúne los requisitos para recibir dicha distinción.

Tuma recordó que la condecoración está reservada a personas que hayan prestado servicio relevante al Paraguay, o a extranjeros con suficientes merecimientos, y Joshua no reunía suficientes méritos.

La gota que colmó el vaso fue la constatación que un niño había sido traído desde un hospital del interior del país, con la esperanza de ser sanado por el falso profeta. Lejos de lograr la curación, la situación del menor se agravó y debió ser derivado a un hospital de urgencias en grave estado.

Notables de la sociedad criticaron la forma irresponsable en que las autoridades respaldan la visita de funestos personajes que solo buscan engañar al pueblo, ya suficientemente atormentado por la pobreza e ignorancia y sacrificado por un verdadero genocidio cultural.

Recuerdo que el periódico francés Le Figaro calificó alguna vez a su selección nacional de fútbol como “el mejor equipo africano de Europa”, en alusión al predominio de africanos entre sus integrantes.

La presencia de T. B. Joshua nos hace concluir que Paraguay es hoy el país más africanizado de Sudamérica, merced a la presencia del embaucador T.B.Joshua y sus honorables anfitriones. Con las disculpas de un continente donde ya fue repudiado el estafador de marras.

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