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Lectores
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A. Bertrán, Madrid
Los que acudían a Barcelona a la manifestación por la unidad patria se encontraron en la estación a P. Iglesias que la abandonaba y le acusaron de traidor a España. Este quiso quitar importancia al encontronazo e incluso pasar por tolerante, liberal, “apoyando” esa libertad de expresión.

¿Acaso somos tontos? Aquí no se trata de una opinión política distinta, sino de un delito de “lesa patria”: su repetido amiguismo, cada vez más descarado, con esos indeseables mentirosos, corruptos y violentos que conspiran contra la mayoría de los catalanes y españoles en general. Con esa conducta artera Iglesias se ha hecho indigno de presidirnos, como, cifras cantan, ponen cada día más claro las encuestas. No conseguirá dividir España, pero sí destrozar un Podemos que no consigue librarse de quien, en un tiempo récord, ha eliminado, de un modo u otro, a todos sus demás fundadores.

Artículos del autor

¿Cómo y porqué hemos llegado a semejante deterioro y despilfarro?
La proliferación de películas de temática religiosa es un indicador del interés que despierta el asunto. Y ello, paradójicamente, a pesar de que la fe es a menudo un tema tabú. Estos días ha llegado a las salas de cine una película que desafía ese muro de silencio.
A lo largo de la vida de los pueblos no son muchos los acontecimientos capaces de hacer explosionar los sentimientos de solidaridad y patriotismo de toda una nación.
Nada más inquietante que esas profecías con vocación de autocumplidas como las que hizo el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, el día posterior al 1-O.
A ver si te aclaras, Piqué. No hace mucho te oí decir en una entrevista que en el hipotético caso de que Cataluña se independizara, eso no sería motivo para que no pudieras jugar en la selección española de futbol.
Un hombre fue corneado a muerte durante la fiesta del Toro Revolao en Valfermoso de Tajuña, y aunque no fue reportado, el toro también sufrió y murió, como es el caso en todas las corridas de toros y festivales semejantes.
Soy una catalana que por los avatares de la vida, vive en otra comunidad.
A quien quiera conocer por los hechos la libertad de decidir que hay hoy –y desde hace muchos años- en Cataluña, le ofrezco una prueba muy sencilla, pero que requiere mucho valor.
 
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