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Jorge Hernández Mollar
Artículo de opinión
Jorge Hernández Mollar
“Nadal y Medvedev dejaron en la pista el testimonio del deseo, el sueño y la visión de los grandes héroes.”

Si de algo se puede y se debe calificar el torneo del US OPEN 2019 del pasado domingo entre Rafa Nadal y el ruso Daniil Medvedev es el de “lucha de titanes”. El moscovita de mirada ausente, gélida e impertérrita y de figura casi quijotesca se enfrentó al cíclope Nadal fraguado en agotadoras batallas épicas que tanta gloria y honores ha venido conquistando para honra y orgullo de su patria mallorquina e hispana.

Una gesta como la vivida durante casi cinco horas de agotadora batalla entre Nadal y Medvedev han demostrado al mundo que la fuerza física, la inteligencia, la resistencia mental, el espíritu de superación y el equilibrio emocional nunca podrán ser superados por máquinas, ordenadores o robots creados por la mano del hombre.

Los antiguos griegos y romanos divinizaban las epopeyas, gestas y combates que libraban sus héroes literarios y cirquenses. El ser humano, bíblicamente creado a imagen y semejanza de Dios, disfruta también de esas esencia divina cuando es capaz de exteriorizar las virtudes y valores que le adornan como en este caso lo han hecho estos dos gigantes del deporte.

Gracias a estos dos superdotados, la mayoría de espectadores que “disfrutamos” de esa apasionante, hermosa y ejemplar lid tenística hasta altas horas de la madrugada ( la tensión que se respiraba era inmovilizante), pudimos olvidarnos de los negros nubarrones que se ciernen hoy sobre la humanidad.

Decía el famoso boxeador Muhammad Ali que “los campeones están hechos de algo que tienen en su interior, un deseo, un sueño, una visión”, Nadal y Medvedev dejaron en la pista el testimonio del deseo, el sueño y la visión de los grandes héroes que, como ellos, ya han pasado a la historia del deporte mundial.

Artículos del autor

Aún resuena aquella insistente cantinela de Julio Anguita, coordinador de Izquierda Unida y uno de los políticos comunistas más relevantes y apreciados durante la transición, que consiguió aunar alrededor de su programa político a más de dos millones de ciudadanos en la legislatura de los años 1993 a 1996, lo que le supuso obtener una importante representación en el Congreso de 21 diputados.

Me prometí arrinconar por un tiempo la política y elegir un abanico de reflexiones más abierto a temas de sociedad como son la educación, la sanidad, la religión, la emigración, la cultura o los apasionantes horizontes que hoy nos ofrecen las nuevas tecnologías que han roto barreras idiomáticas, económicas o geopolíticas y que han hecho del mundo en el que vivimos una gran aldea global.

Ver a Rafa Nadal competir en la final de un prestigioso torneo como es el Rolland Garros y disfrutar con la inteligencia, el dominio de sí mismo y la fuerza física que le adornan, es uno de los espectáculos más estimulantes, divertido y admirable que se pueden disfrutar no solo en el mundo del deporte sino en cualquier competición donde brillan las insuperables cualidades y virtudes de un ser humano que, como él, las practica asiduamente.

Mientras el diputado Rufián se fundía en un apasionado abrazo con el presidiario/misionero Junqueras que, desorientado, subía y bajaba los escalones del Congreso, buscando la mirada compasiva y las manos liberadoras de Sánchez, sus señorías se acercaban inexperta y atropelladamente a la emblemática urna para depositar la papeleta y designar así a la social-federalista Batelet como nueva presidenta del Congreso de los Diputados.

A escasos días ya de depositar nuestros votos para la triple elección que debe configurar la nueva composición de municipios, parlamentos autonómicos y parlamento europeo y a menos de un mes de los anteriores comicios que se han celebrado para elegir a diputados y senadores, no se puede decir que vislumbremos un horizonte de estabilidad y normalidad en la gobernanza de los intereses que son gestionados desde las distintas administraciones e instituciones del Estado.

El escenario fue totalmente diferente. Las imágenes del precombate mostraban un plató más ordenado y no se apreció el lamentable espectáculo del personal de limpieza abrillantando la lona ni se oyeron los gritos de los regidores o el ir y venir de quienes daban los últimos retoques de los preparativos previos al debate.

Ayer mismo en la Universidad Autónoma de Barcelona la candidata por el partido popular Cayetana Alvarez de Toledo fue acosada, con inusitada violencia, por un grupo de nacionalistas e independentistas en un acto organizado por “S’ha acabat”., con el objetivo de impedir su acceso al recinto: la democracia entra por la puerta principal sentenció acertadamente Cayetana.Al margen del clima de tensión que normalmente acompañan a las campañas electorales resulta especialmente alarmante que en el seno de nuestras universidades se produzcan estos actos de intolerancia y violencia antidemocrática, en la medida que constituyen un ataque directo a la libertad de expresión y de pensamiento de ciudadanos, asociaciones o grupos políticos que desempeñan sus actividades en un Estado de derecho y que desean exponer e intercambiar ideas o debatir propuestas en un clima de normalidad democrática.Resulta también paradójico y escandalosa, la hipocresía de quien como Pablo Iglesias, líder de Podemos y de la formación que ha abanderado sonados escraches a personajes públicos, como el que le practicaron a la Vicepresidenta Soraya Sainz de Santamaría o los que Rita Maestre y sus correligionarias podemitas realizaron contra la capilla de la Universidad Complutense de Madrid, diga ahora que se siente compungido por lo acontecido en Barcelona.

 
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