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Jorge Hernández Mollar
Artículo de opinión
Jorge Hernández Mollar
Esperemos que este gobierno, como el coronavirus, sea una enfermedad pasajera

Esperemos que como está ocurriendo en China, la auténtica y verdadera enfermedad que es el comunismo, no se nos haga crónica


Esperemos que este gobierno, como el coronavirus, sea una enfermedad pasajera aunque aún desconocemos el número de cadáveres y heridos políticos que dejará a su paso, pero sobretodo que como está ocurriendo en China, la auténtica y verdadera enfermedad que es el comunismo no se nos haga crónica.


Si de algo podíamos presumir los españoles, es que recuperamos pacíficamente algunas de las libertades que una trágica etapa de nuestra historia nos arrebató después de una guerra fratricida. Afortunadamente la democracia orgánica se transformó constitucionalmente en una democracia representativa y el poder absoluto revertió por una parte hacia la soberanía nacional del pueblo de la que emanan los poderes del Estado y por otra hacia una Monarquía parlamentaria.


Durante más de cuarenta años, la libertad de expresión nos ha permitido manifestar libremente nuestras opiniones a través de los medios de comunicación, en foros políticos, culturales o sociales, en tertulias o incluso en simples reuniones de ocio entre conocidos y amigos.

La libertad religiosa también ha permitido que cada ciudadano practique su religión privada o públicamente con total respeto por parte de las instituciones del Estado y asimismo que los padres puedan elegir para sus hijos la educación que entienden que más les puede convenir mientras permanezcan bajo su tutela o protección.


LO cierto es que éstas y otras libertades de las que hemos disfrutado durante esto años de democracia están siendo amenazadas por un gobierno que por su composición y primeros pasos ha decidido ir en dirección contraria al sacrificio y esfuerzo que ha hecho el pueblo español para estructurar un Estado moderno y homologable al conjunto de las democracias europeas y occidentales de nuestro entorno.


Resulta paradójico y sorprendente la capacidad que han demostrado tener Sánchez e Iglesias para apoderarse sin pudor alguno de sus respectivos partidos políticos, mentir descaradamente a sus militantes y simpatizantes y repartirse el gobierno, troceándolo para premiar y contentar a sus ávidos socios, colaboradores y familiares: ministerios, vicepresidencias, secretarias de Estado y direcciones generales innecesarias y sin contenido, que contradicen aquel espíritu de austeridad y contra la casta del que alardeaban los hoy compañeros comunistas de Sánchez.


Pero siendo esto preocupante por el cuantioso gasto público que supone y el incremento de impuestos para afrontarlo -muy acorde por otra parte con la nueva deriva comunista -, lo que verdaderamente alarma es el desprecio manifiesto que sienten hacia los españoles que no participamos de su nostálgico republicanismo guerracivilista, de su ideología igualitaria y sexista y de su ateísmo dogmático y doctrinario.


Primero es la eutanasia, luego el franquismo; la transversalidad del género; coartar el derecho de los padres a educar a sus hijos libremente; acallar la voz de los medios de comunicación molestos y discrepantes y por supuesto impedir con cuantos medios sean necesarios la educación religiosa de los menores y jóvenes, en especial la católica. Estos son los principios programáticos del gobierno, anunciados y ya en marcha algunos de ellos.


Si a esta larga noche de oscuridad hay que sumar la incertidumbre que despierta el diálogo envenenado e inútil que Sánchez mantiene con independentistas, nacionalistas y batasunos catalanes y vascos para apuntalar todo su entramado de poder y el desconcierto que está provocando en el contexto internacional el giro de nuestra política exterior en relación con algunos países iberoamericanos como Venezuela, Cuba o Méjico, es evidente que esta enfermedad socialcomunista que padecemos tiene ya los tics autoritarios y dictatoriales que caracterizan a los regímenes comunistas con los que simpatiza nuestro recién estrenado gobierno.


“Cuando llegamos al final de la noche nos encontramos con un nuevo amanecer”. Esta clarividente frase de George Bernanos es un canto a la esperanza para quienes se nos está haciendo excesivamente larga la espesa noche en la que España está sumida en estos últimos tiempos y que es de absoluta oscuridad desde que ha iniciado su andadura el gobierno de Sánchez. Esperemos que no se retrase demasiado ese nuevo amanecer…

Artículos del autor

Afortunadamente es el gobierno quien se ridiculiza y no el Estado que aun sigue conservando la prestancia y la dignidad en SM El Rey que es quien encarna su representación.


Como en el juego de ajedrez, lo que persiguen Pedro Sánchez y su socio Pablo Iglesias no es más que mover sus peones, alfiles o reinas de tal manera que se haga inevitable el jaque mate al Estado que se articuló en la Constitución de 1978.

Siendo esto reseñable, lo es aún más el riesgo que corremos de ver limitadas nuestras libertades como las de expresión, la ideológica, la religiosa o de culto como rezan y reconoce en nuestra Constitución de 1978.Es patente la cristianofobia desatada desde la etapa de Rodríguez Zapatero, especialmente proclive al igual que su ahijado Sánchez, a remover con pertinaz agresividad legislativa todos los temas que afectan a la moral y a la conciencia de los católicos como son el aborto, la eutanasia o las cuestiones relacionadas con la ideología de género.

Simplemente la transcripción que he hecho en Facebook de los párrafos de un artículo sobre la utilización hoy de menores en parlamentos y cumbres como si fueran mayores, al estilo de la sobreactuación de Greta Thunberg en la COP25, ha originado una reacción inmediata de la red censurándola como “Información falsa” por considerar “objetivamente inexactas” las afirmaciones que se contenían en dicho artículo.Es de extrema gravedad que por un lado se confunda la información y la opinión en cuanto esconde una peligrosa línea inquisitorial de limitar la libertad de expresión y pensamiento y por otra parte se va diluyendo subrepticiamente con esa censura, el aprecio y el gusto por la libertad dejando paso a un nuevo fundamentalismo que no respeta la “la libertad del otro” para opinar sobre temas discutidos o discutibles como ocurre con el cambio climático, el aborto, la eutanasia o la ideología de género.Si a esto se le añade la perversión del lenguaje que se nos trata de imponer como es la insistente y a veces ridícula diferenciación de géneros masculino y femenino; llamar “interrupción del embarazo” al aborto; pre-embrión al embrión o incluso desterrar las palabras de padre o madre por progenitores estamos ante lo que se podría calificarse ya de un intento de la nueva progresía, de estatificar la libertad a la medida de una falaz dictadura cultural de pensamiento único.La persecución inquisitorial está llegando ya al extremo de proponer penalizar la inadaptación a esta nueva cultura o incluso animar a la delación ante la opinión o pública o a las autoridades para represaliar tamañas desviaciones de la auténtica cultura.

“Sería deseable que en estos delicados momentos por los que atraviesa la unidad de España y el futuro de las Instituciones, pudiera atemperar con su inteligencia y buen hacer, el funcionamiento regular de las Instituciones…”Señor:Disculpad mi atrevimiento pero las graves y preocupantes circunstancias políticas por las que atraviesa España en estos momentos me impulsan a dirigirme públicamente a V.M. en demanda de una especial atención que los españoles necesitamos de su persona y de su alta responsabilidad como Jefe del Estado.Señor, soy un ciudadano que durante una larga etapa de mi vida he servido a España desde instituciones como el Senado, el Congreso y el Parlamento Europeo para terminar mi actividad pública representando al gobierno de nuestra nación en una provincia especialmente dinámica y desarrollada como es la de Málaga, donde hoy tengo el privilegio de disfrutarla y residir.Pertenezco a la generación de la transición que después de atravesar un largo período de dictadura política, recuperó la democracia para nuestro país, superando con mucha inteligencia y patriotismo los viejos fantasmas de una trágica guerra civil y ganándose con ello la admiración y el respeto de todas las naciones del mundo.La Constitución de 1978, modelo de concordia y convivencia para todos los españoles durante más de cuarenta años, está siendo gravemente violentada por quienes, como son los nacionalistas separatistas de Cataluña, se declaran abierta y subversivamente enemigos de España y desprecian sin recato alguno la monarquía constitucional que V.M tan digna y eficazmente representa, y todo ello mediante una desmesurada pretensión que alarmantemente se está extendiendo a otras comunidades de EspañaSeñor, la Constitución en sus artículos 56 y 62 le confieren las funciones de “arbitrar y moderar el funcionamiento regular de las instituciones” y “proponer el candidato a Presidente del Gobierno…”.

Un estudio publicado en Earth and Planetary Sciencience Letters advierte que el “cambio climático” está provocando una sobrecarga lateral sobre el eje de rotación de la tierra, lo que determina que el eje es cada vez menos estable.

No suelo expresar mis opiniones en “caliente” sobre hechos o cuestiones que tienen una importante repercusión publica, como ha sido el reciente debate electoral que han mantenido en la televisión los cinco contrincantes de los partidos políticos más relevantes para las próximas elecciones del 10N.

Ayudamos a modernizar España con nuestro esfuerzo profesional y político y los que tuvimos el privilegio de hacerlo además desde las instituciones nacionales o internacionales disfrutamos del prestigio de una Nación que supo “transitar” pacifica y ordenadamente desde una dictadura a una democracia, enterrando viejos odios y enfrentamientos que Vd , lamentablemente, con su tenaz y tozuda irresponsabilidad ha resucitado a costa de la exhumación berlanguiana de los restos de Franco y de la humillación innecesaria de sus familiares, despertando así en el pueblo español sentimientos encontrados que estaban tan enterrados como los del propio dictador.La paz y la convivencia que con tanto esfuerzo y generosidad conseguimos las generaciones de la transición española están muy bien reflejadas en las palabras escritas con letras de oro en el diario de sesiones del Congreso de los Diputados, durante el debate de la Ley de Amnistía el 14 de Octubre de 1977 y que pronunció el diputado comunista Marcelino Camacho, un represaliado y encarcelado del régimen franquista, que vivió y murió con la dignidad de un hombre consecuente con sus trayectoria e ideas: “Nosotros considerábamos que la pieza capital de esta política de reconciliación nacional tenía que ser la amnistía.

 
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