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Jorge Hernández Mollar
Artículo de opinión
Jorge Hernández Mollar
“Es evidente que el espíritu de consenso que inspiró la transición democrática está definitivamente enterrado”

Me prometí arrinconar por un tiempo la política y elegir un abanico de reflexiones más abierto a temas de sociedad como son la educación, la sanidad, la religión, la emigración, la cultura o los apasionantes horizontes que hoy nos ofrecen las nuevas tecnologías que han roto barreras idiomáticas, económicas o geopolíticas y que han hecho del mundo en el que vivimos una gran aldea global.

Pero la convulsión o terremoto nacional que han producido las últimas elecciones municipales, autonómicas y europeas y el disparatado caos negociador que ha sobrevenido después entre los partidos para cuadrar “numéricamente” las mayorías necesarias con el objeto de configurar los gobiernos locales, me llevan casi obligatoriamente a hacer unas reflexiones desde la privilegiada atalaya de quien, como es mi caso, fui protagonista también de escenarios similares pero sin alcanzar el nivel de perplejidad, sorpresa y en muchos casos decepción que han provocado los resultados finales de algunos acuerdos alcanzados.

Es evidente que el espíritu de consenso que inspiró la transición democrática está definitivamente enterrado. Ni son las mismas generaciones ni la sociedad responde a los mismos parámetros. Las generaciones que han nacido desde los dramas y tragedias de guerras mundiales, nacionales o regionales acontecidas en el siglo pasado, estaban supeditadas a la superación de las graves consecuencias que tan brutales enfrentamientos provocaron.

Se hizo urgente la recuperación de la natalidad y el equilibrio demográfico de unas sociedades gravemente diezmadas; se hizo urgente también la reconstrucción de poblaciones, ciudades e incluso Estados destruidos por la mano del hombre, y la necesidad de garantizar un largo período de paz y desarrollo basado en el entendimiento, la cooperación y el arbitraje de instituciones nacionales o supranacionales, asentadas en principios democráticos y de respeto de los derechos humanos y libertades.

Superadas estas graves dificultades las generaciones de españoles que han nacido a partir de la década de los sesenta han conocido la época de paz y prosperidad más larga de la historia de Europa que les ha proporcionado el esfuerzo y la firme voluntad de entendimiento de sus antecesores. La Constitución del 78 y la pertenencia a la Unión Europea, han sido los pilares fundamentales que han servido para afrontar una nueva era dominada por la solidaridad, la cooperación y la superación de fronteras que tantos conflictos y destrucciones materiales y humanas originaron.

La nítida separación entre los dos bloques ideológicos comunismo/socialismo y capitalismo/liberalismo marcaron el binomio en el que tradicionalmente se instauraron los partidos políticos durante la transición y que quedaron bien representados en un Partido Socialista que evolucionó inteligentemente hacia una socialdemocracia europea y un Partido Popular que hizo bascular la derecha más conservadora hacia una posición más centrista y democristiana. Partidos que además tenían fiel reflejo en los dos grupos mayoritarios que gobernaban o dirigían las instituciones europeas,

Pero precisamente fué el socialista Rodríguez Zapatero, nacido en Agosto de 1960, quien después de acceder a la presidencia del Gobierno al socaire del 11M y la guerra de Irak, inició todo un proceso de desmantelamiento del espíritu de consenso que inspiró la Constitución, reivindicando la legitimidad de la II República y la memoria histórica de la izquierda, atacando con agresividad los valores humanistas y cristianos sobre los que se asentaba buena parte de la sociedad española con medidas como la implantación de un aborto más ampliado, el matrimonio de los homosexuales o la extensión de la ideología de género al ámbito de la educación y el lenguaje, además de elevar el independentismo catalán a un alto grado de confusión constitucional con sus elucubraciones pseudointelectuales sobre los conceptos de nación y nacionalidad y que tanto han contribuido a la actual situación de posible quiebra de la unidad territorial y política de España.

Sánchez es heredero fiel de ese espíritu y desde que inició su alocada y obsesiva carrera hacia la Moncloa ha terminado por desequilibrar todos los espacios electorales en los que se movía el votante y ciudadano español. Sus alianzas con la izquierda ultramontana de Podemos y los independentistas catalanes y vascos, han descolocado a un centroderecha desnortado por la debilidad política de Rajoy y que termina fracturándose y refugiándose su parte más conservadora en un partido como Vox y alimentando al mismo tiempo la base electoral de un desconcertante Ciudadanos.

Todo este batiburrillo de partidos y líderes han recogido los millones de votos que de una forma u otra han ido desperdigándose por el suelo patrio en estas últimas elecciones municipales, autonómicas y europeas. Esta primera fase de acuerdos para alcanzar gobiernos municipales ha sido delirante, como una especie del famoso juego infantil de la silla que iba moviéndose entre los participantes hasta que el ganador se quedaba sobre la única que restaba. Si infantil era aquel juego, más pueril y penoso ha sido el espectáculo que los partidos han dado hasta el último minuto en la composición de algunos Ayuntamientos.

Es sintomático que solo en ocho municipios de los 63 más grandes de España se han podido constituir las alcaldías con mayoría absoluta, entre los que destacan Vigo o Marbella, en las 55 restantes se han “sufrido” los pactos que han supuesto recuperar Madrid o Zaragoza para el centro derecha o la continuidad de las izquierdas radicales en Barcelona o Valencia por citar algunas capitales de las más relevantes. En Andalucía las dos grandes ciudades, Sevilla y Málaga, han continuado después de los acuerdos, con sus alcaldes socialista y popular respectivamente .

Así se ha ido fraguando un mapa municipal que influirá indudablemente en la próxima ronda que nos espera para abordar el gobierno de las comunidades autónomas y el de España. La consecuencia es que Sánchez queda muy debilitado después de perder el partido socialista o no conquistar más poder territorial y después de ver también cómo sus aliados podemitas se han desmoronado y que sólo le restan los enemigos de España, independentistas y batasunos, como compañeros de un viaje muy arriesgado y peligroso.

¿Será Sánchez capaz de pensar alguna vez en España,? continuará…

Artículos del autor

Ver a Rafa Nadal competir en la final de un prestigioso torneo como es el Rolland Garros y disfrutar con la inteligencia, el dominio de sí mismo y la fuerza física que le adornan, es uno de los espectáculos más estimulantes, divertido y admirable que se pueden disfrutar no solo en el mundo del deporte sino en cualquier competición donde brillan las insuperables cualidades y virtudes de un ser humano que, como él, las practica asiduamente.

Mientras el diputado Rufián se fundía en un apasionado abrazo con el presidiario/misionero Junqueras que, desorientado, subía y bajaba los escalones del Congreso, buscando la mirada compasiva y las manos liberadoras de Sánchez, sus señorías se acercaban inexperta y atropelladamente a la emblemática urna para depositar la papeleta y designar así a la social-federalista Batelet como nueva presidenta del Congreso de los Diputados.

A escasos días ya de depositar nuestros votos para la triple elección que debe configurar la nueva composición de municipios, parlamentos autonómicos y parlamento europeo y a menos de un mes de los anteriores comicios que se han celebrado para elegir a diputados y senadores, no se puede decir que vislumbremos un horizonte de estabilidad y normalidad en la gobernanza de los intereses que son gestionados desde las distintas administraciones e instituciones del Estado.

El escenario fue totalmente diferente. Las imágenes del precombate mostraban un plató más ordenado y no se apreció el lamentable espectáculo del personal de limpieza abrillantando la lona ni se oyeron los gritos de los regidores o el ir y venir de quienes daban los últimos retoques de los preparativos previos al debate.

Ayer mismo en la Universidad Autónoma de Barcelona la candidata por el partido popular Cayetana Alvarez de Toledo fue acosada, con inusitada violencia, por un grupo de nacionalistas e independentistas en un acto organizado por “S’ha acabat”., con el objetivo de impedir su acceso al recinto: la democracia entra por la puerta principal sentenció acertadamente Cayetana.Al margen del clima de tensión que normalmente acompañan a las campañas electorales resulta especialmente alarmante que en el seno de nuestras universidades se produzcan estos actos de intolerancia y violencia antidemocrática, en la medida que constituyen un ataque directo a la libertad de expresión y de pensamiento de ciudadanos, asociaciones o grupos políticos que desempeñan sus actividades en un Estado de derecho y que desean exponer e intercambiar ideas o debatir propuestas en un clima de normalidad democrática.Resulta también paradójico y escandalosa, la hipocresía de quien como Pablo Iglesias, líder de Podemos y de la formación que ha abanderado sonados escraches a personajes públicos, como el que le practicaron a la Vicepresidenta Soraya Sainz de Santamaría o los que Rita Maestre y sus correligionarias podemitas realizaron contra la capilla de la Universidad Complutense de Madrid, diga ahora que se siente compungido por lo acontecido en Barcelona.

A estas alturas de mi vida ya no frecuento el incienso ni la loa de personajes públicos dedicados a la política, sean o no cercanos a mi entorno personal. Tengo sin embargo que reconocer con toda objetividad, que me ha sorprendido gratamente el tono de serenidad y seguridad que hoy ha transmitido el Presidente de la Junta de Andalucía Juan Manuel Moreno a los numerosos asistentes del desayuno informativo del que ha sido protagonista. 

He de confesar que aun reconociendo el déficit democrático que hoy existe en los órganos colegiados de los partidos políticos, siempre he desconfiado de quienes se proclaman independientes o provienen de sectores teóricamente neutrales o incluso apolíticos.La sociedad actual necesita hombres y mujeres “políticamente” comprometidos con los nuevos retos que plantean los grandes avances tecnológicos en relación con el empleo, la salud o la seguridad; la sostenibilidad del estado del bienestar; el uso ordenado y racional de nuestros recursos hídricos y energéticos; el respeto medioambiental; la pobreza, la violencia o el acceso en libertad a la educación y a la cultura, además de nuestros compromisos internacionales en un mundo global e interconectado.

Su estructura interna y funcionamiento deberán ser democráticos.” El Art.6 de la Constitución explicita así el papel que tienen que desempeñar los partidos políticos en la vida política española y cuál debe ser también el carácter democrático de sus estructuras y funcionamiento de cara a la participación de sus militantes en los debates y decisiones que conciernen al proyecto político y a las personas que lo defienden y representan en las diversas instituciones del Estado.

 
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