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Isaac Bigio
Análisis internacional
Isaac Bigio
Guaidó afirma que él es el “presidente interino” porque Maduro fue electo con fraude, pero ese mismo argumento él dio en 2013 cuando toda la comunidad internacional aceptó la primera victoria electoral de Maduro

El diputado Juan Guaidó, a quien EEUU y otras naciones, reconocen como el “presidente interino” de Venezuela, ha declarado que él está dispuesto a aceptar o solicitar el ingreso a su país de tropas norteamericanas, brasileñas o colombianas. Sostiene que esta posibilidad puede darse para garantizar la “ayuda humanitaria”.

Una invasión de tal naturaleza llevaría a una fuerte resistencia y a una guerra mucho más sangrienta que la más cruel que han tenido las repúblicas sudamericanas: la de la Triple Alianza entre Brasil, Argentina y Uruguay de 1864-70 que mató al 80%-90% de todos los paraguayos e hizo que la república guaraní fuese desembrada y nunca más recuperase el importante sitial que tenía en el continente.


Dicha guerra de hace un siglo y medio se dio sin aviones, helicópteros, misiles, tanques, carros de combate o armas de destrucción masivas, y sin la participación directa de tropas de la mayor mega-potencia del mundo. Hoy una nueva Triple Alianza de Trump, Bolsonaro y Duque tendría a su disposición a las 2 poblaciones y ejércitos mayores de Sudamérica y también al de todo el hemisferio.

Una guerra contra Venezuela hecha por dicha alianza no traería “ayuda humanitaria” a Venezuela sino cientos de miles de muertos y millones de desplazados. En vez de traer “democracia” conllevaría a la apropiación de los recursos naturales venezolanos en manos de otras naciones, e incluso a la posible pérdida de territorios o hasta la división de Venezuela.

En todo lo que va de este milenio ningún otro “presidente” de las Américas había llegado a sugerir tal cosa.

De otro lado, Guaidó es un presidente sui géneris. Todos los presidentes de las Américas han sido electos directamente por sus respectivas poblaciones, usualmente con más del 50% de los votos en una o dos rondas. Hay tres excepciones: Cuba (donde el partido único y la asamblea popular lo escoge), EEUU (donde Trump perdió por casi 3 millones de votos ante su rival, pero el colegio electoral le dio el triunfo) y Perú (donde la presidencia ha ido a parar al vice de la plancha ganadora tras la renuncia del mandatario).

Guaidó no ha salido de ninguna elección presidencial ni se ha presentado jamás a ninguna de éstas. Él llegó a la presidencia de la Asamblea Nacional debido a que la coalición opositora (Unidad) acordó que cada año este puesto (de naturaleza poco importante) fuese adjudicado a uno de sus partidos miembros. Como en el cuarto año de ésta le correspondía dicho cargo al cuarto partido en importancia de dicha alianza (que es Voluntad Popular), fue el jefe de dicha organización (Leopoldo López) quien nombró dedo a Guaidó.

Así, sin pasar por ninguna elección a nivel nacional, en el congreso o en su propio partido, Guaidó fue ungido presidente de la Asamblea Nacional y luego juró ante sí mismo en una plaza pública que aceptaba ser el nuevo presidente interino de Venezuela.

Mientras que en la mayor parte de las repúblicas americanas cuando un presidente muere, renuncia o es sacado del cargo, su sucesor inmediato es el vicepresidente quien termina el mandato constitucional, en Venezuela existe la figura del “presidente interino”, el cual tiene como misión convocar elecciones presidenciales en un mes. Cuando Chávez murió su vicepresidente Maduro le substituyó en el puesto y convocó a presidenciales en 30 días.

Guaidó afirma que él es el “presidente interino” porque Maduro fue electo con fraude, pero ese mismo argumento él dio en 2013 cuando toda la comunidad internacional aceptó la primera victoria electoral de Maduro. El planteo de Guaidó es cuestionado por Maduro aduciendo que él ganó las presidenciales de Mayo 2018 con el 68% de los votos emitidos y el 31% del padrón electoral, una de las cifras más altas del mundo. Ahora, supongamos que Guaidó tiene razón y esas elecciones fueron fraudulentas, es igual de cuestionable que él asuma tal cargo y, en caso de hacerlo, debería llamar a elecciones generales en un mes, pero ese plazo ya ha fenecido el 10 de febrero, y él sigue irrogándose el puesto.

El propio Guaidó ha declarado que él va a ser a seguir en su puesto y que hasta podría convocar elecciones en 12 meses, lo cual es otra forma de salirse de la constitución, y, encima, que en su calidad de presidente interino podría solicitar una intervención de fuerzas militares del exterior.

Muchos creen que la presencia de un presidente alternativo a Maduro es algo que puede forzarlo a dejar el poder y convocar a elecciones, pero eso también puede ser usado por el chavismo para consolidarse.

Maduro se jacta de que Guaidó no tiene ningún poder a nivel de Venezuela. No le obedece ningún destacamento militar o policial o los juzgados. La inmensa mayoría de las alcaldía y gobernaciones está en contra suya. El principal apoyo que tiene Guaidó es de EEUU, potencia que fue impulsando a que la oposición se atreviese a calificar a Maduro de usurpador y erigirse en gobierno paralelo.

Sin embargo, tampoco Guaidó ha hecho un gobierno paralelo. Ningún ministerio le hace caso y él no ha podido crear su propio gabinete con sus respectivos ministros.

A pesar que su poder es limitado y se apoya en federaciones empresariales y en algunas marchas, algunas de las cuales han sido grades, Guaidó ni si quiera ha podido implementar sus 2 principales objetivos: 1) hacer que los soldados se le plieguen, y 2) lograr hacer entrar la “ayuda humanitaria” de EEUU a Venezuela.

Ante esa incapacidad es que él ha planteado pedir a EEUU y sus vecinos que contemplen una invasión.

Artículos del autor

La más celebre prisión “antiterrorista” de EEUU se encuentra fuera de su país y en su enclave militar de Guantánamo (Cuba), a dónde John Bolton, el asesor de seguridad de Donald Trump, advierte que sus tropas pretenden ponerlo bajo cadena perpetua. De otro lado, cientos de millones de personas reconocen en todo el mundo a la melodía “Guajira Guantanamera”, pero hasta hace unos días muy pocos habían escuchado el nombre del diputado venezolano Juan Guaidó nacido en la Guaira hace 35 años, quien también proviene, como esa canción, del Caribe hispánico.

Tras que el 23 de febrero no se pudo consumar el “Día D” que lleve al triunfo de Juan Guaidó y que el 25 de ese mes la cumbre del Grupo de Lima en Bogotá no apoyase una incursión militar de Washington en Caracas, la Casa Blanca baraja nuevas opciones.

En vísperas del día mundial de las mujeres Venezuela sufrió el peor apagón que se ha dado en la historia de las Américas. Al menos un 70% de sus 32 millones de habitantes se quedaron sin luz, y en muchos casos durante más de 24 horas. Nunca antes se había visto en el mundo un país con el tamaño del territorio, de la población y de los grandes recursos energéticos que tiene la república bolivariana viéndose sumida en las tinieblas, sin que se haya producido un solo bombardeo militar.

El apagón que tuvo Venezuela ha sido el mayor que se haya visto en un conflicto interno en la historia sudamericana. Los peores que antes hubo fueron los realizados por el senderismo peruano. Juan Guaidó es, después de Abimael Guzmán, el primer andino que se proclama como presidente paralelo al oficial. Mientras Guzmán siempre fue el jefe de un partido (Sendero Luminoso, SL) y se hacía llamar el rojo “Pensamiento Guía”.

Constantemente la administración de Trump afirma que se prepara para una posibilidad de invadir Venezuela, y Juan Guaidó, quien ha sido reconocido por EEUU como el presidente interino de dicho país, ya sostiene abiertamente que él podría aceptar o pedir el ingreso a Venezuela de tropas de dicha mega-potencia o de otras repúblicas, como Brasil o Colombia.

Algo que puede dar una muestra del giro que hoy viene experimentando Latinoamérica es la contradicción entre la forma en la cual los mayores gobiernos de las Américas y Europa enaltecen al único presidente autoproclamado de las Américas (el venezolano Juan Guaidó), el cual también es el único del mundo que llama a que EEUU y sus vecinos invadan a su país, mientras desprecian y aceptan el aprisionamiento de quien fuera el presidente más votado de dicho hemisferio y del mundo (el brasileño Lula Da Silva).

El 23 de enero en plena plaza pública este joven ingeniero de 35 años se auto-nombró como el único mandatario legal de Venezuela, el cuál fue inmediatamente apoyado por EEUU, Canadá y 11 de los 33 Estados de Latinoamérica y el Caribe.
​El debate hoy en Venezuela, al igual que antes en Afganistán, Irak, Libia, Somalia o Siria no es si se apoya o no a los talibanes, Saddam Hussein, Gadafi, Assad o Maduro, sino a las intervenciones de EEUU allí pues éstas son remedios peor que la enfermedad.
 
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