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Francisco Rodríguez
Ver, juzgar y actuar
Francisco Rodríguez
La ideología de género es un ataque a nuestras mismas raíces
Cuando comenzó a hablarse de la ideología de género pudo parecer una ocurrencia sin mucho futuro. Craso error. Esta ideología ha crecido cada vez más amenazante en todo occidente. También en España donde algunas comunidades autónomas se apresuraron a legislar sobre ello y ahora trata de imponerse a nivel nacional mediante una proposición de ley, elaborada por Podemos, y apoyada por toda la oposición y quién sabe si hasta por el partido del gobierno.

Algo que siempre estuvo claro de que todas las personas se dividían en dos sexos: machos y hembras, hombres y mujeres, está siendo atacado y eliminado por una noción diferente: el género como construcción social que mantiene que el sexo es lo de menos, lo importante es lo que cada cual decida ser y así aparecen hombres que se sientes mujeres, mujeres que se sienten hombres, otros que se siente bisexuales…

No se trata de eliminar la discriminación por razón de la orientación sexual sino de alzarse con un ímpetu reivindicativo y agresivo que pretende inculcar esta ideología en lo niños, dese la infancia, por encima de lo que puedan opinar sobre el asunto sus padres.

Es más, los activistas de esta ideología tratan, y lo están consiguiendo, de impedir la expresión de cualquier opinión en contra, acusándolos de diversas fobias que se han inventado, pero que pueden hacer recaer castigos y multas sobre los opinamos de distinta manera.

En el diario Ideal de Granada la Diputación provincial lleva meses insertando un anuncio que dice “Se necesitan bisexuales, gays, heterosexuales, intersexuales, lesbianas, transexuales y que cualquier opción es válida., y después del logotipo de la Diputación dice: Campaña contra la incitación al odio por motivos de orientación e identidad sexual.

No se me alcanza la necesidad que pueda tener la Diputación de tales personas ni su afirmación de que cualquier opción es válida ¿seguro? Hay a quienes le gusta la pederastia o la poligamia o la pornografía infantil, o la zoofilia, ¿todas son válidas?

No veo que nadie incite al odio contra los homosexuales, siempre que su orientación sexual no comporte ningún abuso respecto a otras personas, pero lo que si veo es que algunos elementos exaltados de estas minorías odian a los que no compartimos sus teorías sexuales que ellos llaman de género.

Creo que parte de estas minorías están siendo instrumentalizadas por los que siguen soñando con revoluciones imposibles. Si la lucha de clases no trajo ningún paraíso a la tierra, pues a convencer a los que puedan de que hay que tratar de incitar a la lucha de las mujeres contra los hombres, de los gays, las lesbianas, etc. contra todos los demás, de la gente contra la casta, de los antirreligiosos contra la Iglesia y los creyentes.

Todos estos revolucionarios actuales han oído y creído que la revolución comunista no funcionó por culpa de la institución familiar o el arraigo de las creencias religiosas. Por ello cualquier motivo es suficiente: socavar a la familia, instaurar una sexualidad sin trabas, poner en circulación nuevos “derechos”: derecho al aborto, derecho a la eutanasia, derecho a cambiar de sexo y ¡lo qué nos queda que ver!

Si la proposición de ley de Podemos se aprueba será un paso más en la destrucción de las raíces mismas de nuestra civilización.

Artículos del autor

Este mismo artículo es una invitación a creer en Jesús y cambiar de vida, a dejar las promesas engañosas del mundo y convertirse de corazón a Dios, el Dios que nos hizo, que está dispuesto a perdonarnos y ayudarnos y que nos espera con los brazos abiertos como al hijo pródigo.

Los organismos internacionales, que tienen tan escaso éxito en evitar las guerras y defender los derechos humanos de feroces dictaduras, consiguen a través de sus comisiones y conferencias extender el aborto, que ellos le llaman proteger la salud sexual y reproductiva y reducir la población del planeta que, dicen ellos, no puede soportar tanta población, para lo que se alían con los defensores del cambio climático, empeñados en que si hace calor es por nuestra culpa.

Dada la aversión que padece nuestra sociedad a todo lo religioso es posible que el libro que he leído este verano del Cardenal Robert Sarah, que fue arzobispo de Conakri y desde 2014 Prefecto de la Congregación para el culto divino en Roma, sea ignorado por mucha gente y no lleguen a gustar de su profundo contenido.

La matanza de Barcelona nos deja bastante descolocados, no solo por el sangriento atentado como por las reacciones que se han producido y que las televisiones nos han servido con profusión.
Durante mucho tiempo creí que la marcha del mundo era un avance imparable hacia el progreso, hacia una convivencia cada vez más fraterna en la que iban superándose los enfrentamientos de otras épocas, de otros momentos.
Cientos de miles de personas han firmado apoyando a Charlie Gard y a sus padres, pero nadie dice nada por más de cien mil niños abortados.
El domingo escuché tres parábolas en las que Jesús explica el reino de los cielos. Aunque las he leído o escuchado muchas veces siempre me dan motivo de reflexión.

La primera estrategia que indica Chomsky es la de la distracción, pues para que exista control social hay que tener a la gente distraída y ocupada lejos de los verdaderos problemas sociales e impedir al público que se interese por los comportamientos esenciales.

 
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