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Ana Alejandre
Ana Alejandre
Su autora escribe con amenidad y rigor sobre el concepto de imperio y el de “leyenda negra” que aún existe y tiene vigencia

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En la época actual la fobia contra todo lo que suene a “imperio” se relaciona siempre con el conservadurismo político y la derecha, en una unión absurda que desvirtúa lo que el concepto “imperio” supuso en la historia de todos los países que se vieron implicados por pertenecer a uno de los existentes en cada momento histórico o ser cabeza del mismo.

La autora de esta obra, María Elvira Roca Barea –colaboradora del Consejo superior de Investigaciones Científicas y profesora en Harvard-, intenta realizar un análisis exhaustivo y riguroso de lo que significa realmente el término “imperio”, además de dilucidar la idea de leyenda negra –de la que trató extensa y profundamente, en su momento, Salvador de Madariaga-, y del término recientemente acuñado de imperiofobia que ha sido creado, difundido y sostenido, especialmente, por los representantes de las diversas izquierdas como arma arrojadiza contra la derecha.

Es evidente que la oportunidad de esta obra de gran éxito -ya va por su quinta edición-, es la constatación, por parte de la autora, del bajo nivel de autoestima que tenemos los españoles en la actualidad, aunque viene desde hace siglos, hacia todo lo que se pueda titular como “español”, fenómeno que no es habitual en otros países europeos en los que sus ciudadanos se sienten orgullosos de su país, de su bandera, de su tradición e historia.

Esta obra, pues, es una vía rigurosa para conocer qué son realmente los imperios y que tienen de nexo común; además, de saber cuáles son las leyendas negras que nacen indefectiblemente de cada uno de ellos como algo consustancial al propio concepto de imperio, y de las que sus creadores son siempre representantes de determinados poderes locales o de grupos de opinión en el propio seno de países sometidos a dicho imperio, siempre dominados por las oligarquías que, a su vez, sustentan los grupos mediáticos creadores de opinión y a los intelectuales que están a su servicio. La leyenda negra no es algo que surja espontáneamente, sino un concepto, un ideario que está formado y difundido de forma premeditada y al servicio de ciertos intereses que lo promueven.

Aunque la escritora le da preponderancia a la historia del imperio español, también analiza, en sus distintos apartados, los casos de Roma, Estados Unidos y Rusia, cuyos casos le sirven de contraste y perspectiva para analizar el caso del Imperio español.

La definición que hace el Diccionario de la RAE de la leyenda negra es que aquella es la «opinión contra lo español difundida a partir del siglo XVI» y, también, la «opinión desfavorable y generalizada sobre alguien o algo». Roca Barea analiza dicho concepto como algo que aún subsiste y no como cosa ya superada, como afirman otros estudiosos en diferentes obras. Si la leyenda negra desapareciera, sería necesario volver a reescribir la historia de Europa de nuevo, afirma la autora. Además, analiza su gran expansión de la llamada leyenda negra que se difundió a través de las corrientes culturales más importantes en Europa como fueron el Humanismo y la Ilustración, pasando desde el nacionalismo germánico al italiano.

La primera prueba de hispanofobia en Italia surgió durante el desarrollo del humanismo, a partir del siglo XVI, lo que le concedió a la leyenda negra un cariz intelectual que conserva todavía y de la que la autora de esta obra investiga las razones de su perdurabilidad, llegando a la conclusión de que está siendo utilizada de forma deliberada en la crisis de la deuda, por lo que parece que este recurso antiespañol le es bastante favorable a muchos países, algunos muy cercanos, en los tiempos de crisis económica. La leyenda negra también tiene connotaciones antisemitas ya que. en la época en la que se fraguó. a los españoles los acusaban de tener sangre de “marranos”, es decir mezcla de judíos y españoles.

Después, la leyenda negra fue la piedra angular del nacionalismo luterano y de otras tendencias culturales y religiosas que se propagaron por los Países Bajos e Inglaterra. También, en el nacionalismo alemán se encuentra un antisemitismo muy beligerante y un rechazo total hacia todo lo latino que ya existía en el siglo XV. Pero fue en el siglo XVI, cuando Carlos V y Felipe II usaron el oro y la infantería española para hacerse con el cetro, lo que hizo que los príncipes alemanes recelaran del poder real que podía ser un obstáculo a su independencia, y aumentó el sentimiento antiespañol, utilizando a la religión como excusa, dada la propagación del luteranismo.

El imperio español se vio impotente para frenar los nacionalismos emergentes del siglo XVI que coadyuvaron al nacimiento del protestantismo y la propaganda antiespañola. Felipe II no supo reaccionar adecuadamente contra una rebelión en los Países Bajos, animada por la nobleza local y disfrazada de guerra religiosa, cuando los intereses que la habían armado eran políticos. El monarca español se confundió al pensar que la verdad terminaría venciendo y no supo crear una contrapropaganda eficaz que la contrarrestara.

La autora analiza muchos de los principios en los que se basaba la leyenda negra española, en cuanto se refiere a la conquista de América. Aduce que el supuesto genocidio de indígenas no fue tal, ya que se desconocen las verdaderas cifras de indígenas que existían cuando llegaron los españoles y a estos les hacían falta los indígenas para construir el Imperio en esas latitudes. Lo que demuestra el hecho de que los españoles se mezclaron con los indígenas a los que nunca rechazaron, creando así un extenso mestizaje.

En definitiva, una obra interesante, rigurosa y exhaustiva en la que se puede encontrar la afirmación de que las leyendas negras acompañan a todo imperio, fenómeno que se repite en la actualidad en el caso de los Estados Unidos y su propio leyenda negra, por la acusación que reciben de su política expansionista, aunque sea meramente económica y no territorial.

Obra muy interesante y recomendable para los amantes de la historia, especialmente de la española, que ayuda a comprender muchos de los enigmas de nuestro pasado y el origen de la leyenda negra que aún parece acompañarnos, a pesar de que el Imperio español ya no existe, pero que ha quedado como un residuo permanente en el imaginario de los españoles y de otros países que lo utilizan cuando conviene a sus intereses y a sus propias políticas.

Imperiofobia y leyenda negra, Prólogo de Arcadi Espada, María Elvira Roca Madrid, 2017, 460 págs.

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