MADRID, 05 (SERVIMEDIA)
La Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados (Asedas) calcula que el sector de la distribución alimentaria tuvo pérdidas por 53 millones de euros debido al apagón generalizado que se produjo en la Península el pasado 28 de abril.
Asedas indicó en una nota de prensa que el impacto principal se debe a los productos frescos, refrigerados y congelados que, como medida de precaución en los casos en que no se pudo garantizar la cadena de frío y la seguridad alimentaria, tuvieron que ser retirados.
Por otra parte, señaló que la donación de estos productos fue inviable debido a la premura, las excepcionales circunstancias y la falta de información en las horas siguientes al apagón.
Además de la pérdida de stock, la falta de suministro eléctrico implicó un esfuerzo adicional logístico, al que hay que sumar los gastos asociados al transporte, el combustible destinado a los grupos electrógenos, los costes de la retirada de basura o el incremento de la seguridad.
Por otra parte, Asedas recordó que desde el año 2020, el sector viene pidiendo la puesta en marcha de planes de contingencia que ayuden a garantizar el funcionamiento de los supermercados y plataformas logísticas, y que no pongan en r000iesgo la viabilidad operativa y económica de las empresas.
"Los sucesos del pasado 28 de abril, que tensionaron al máximo la cadena alimentaria, reflejan con total claridad la necesidad urgente de contar con mecanismos de protección real y automática para el sector estratégico de la distribución alimentaria con el objetivo de garantizar el abastecimiento a la población", afirmó Asedas, que indicó que, en una situación análoga a la del pasado lunes, debe haber resortes que se activen de inmediato, en el minuto cero de una crisis, para permitir el funcionamiento de las empresas.
Entre otros, desde Asedas piden garantizar la movilidad de mercancías (transporte, carga y descarga, acceso a tiendas y plataformas…), la gestión de residuos y la gestión de comunicación para evitar falsas noticias y conductas de compra de acopio. En este sentido, consideran que la redacción de la Estrategia Nacional de Alimentación, que contempla la redacción de este tipo de planes, es un gran paso adelante, pero se hace urgente materializarla en hechos concretos.
"En la actual situación, y tras cuantificar los daños, lo que las empresas de distribución necesitan es agilidad en la reparación de las pérdidas, que pueden afectar gravemente a la operatividad económica, especialmente, de las empresas más pequeñas", afirmó el director general de Asedas, Ignacio García Magarzo, quién también indicó que la distribución alimentaria en España ha sido un "ejemplo de fortaleza de servicio público y de garantía de abastecimiento de productos básicos".
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