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Economía

La CNMV presenta una ficha sobre mecanismos psicológicos en las decisiones de los inversores

Agencias
@DiarioSigloXXI
lunes, 24 de julio de 2017, 15:14 h (CET)
MADRID, 24 (SERVIMEDIA)



La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) informó este lunes de la presentación de una ficha donde varios psicólogos explican como el cerebro humano recurre a ciertos trucos o atajos mentales de manera inconsciente para afrontar distintas decisiones y “sobrevivir a tanta actividad”.

El documento señala que muchas de las decisiones que se adoptan en la vida diaria están basadas en este tipo de procesos mentales y se caracterizan por ser “rápidas, automáticas e intuitivas”, por lo que es importante que se informe y conozca los sesgos que afectan al proceso de toma de decisiones y se sea consciente de que nadie está exento de ellos.

Así, el informe apunta que uno de los sesgos que más puede afectar al inversor, es el sesgo del exceso de confianza, que es la tendencia a sobreestimar los conocimientos y juicios subjetivos y considerarlos certeros.

De este modo, el exceso de confianza “puede llevar al inversor a considerar que la probabilidad de que su inversión fracase es menor de lo que realmente es”. Este tipo de inversor “sobreconfiado” infravalora los riesgos de su inversión y sobreestima las ganancias esperadas de la misma.

Por ello, el consejo es 'Conózcase como inversor', por lo que es importante que reflexione para estar seguro de que el riesgo que va a asumir es compatible con su situación financiera y con su disposición a aceptar pérdidas si estas se producen.

Otro sesgo es el de la ilusión de control, que hace referencia a la tendencia a sobreestimar que se dispone del control o de la posibilidad de influir en algo sobre lo que objetivamente no se tiene ningún control.

Este sesgo puede llevar a que se asuma un nivel de riesgo superior al adecuado al confiar en que se controlan los vaivenes del mercado gracias a los análisis realizados y la información de la que se dispone.

El consejo es evitar realizar un exceso de operaciones en un intento de “ganar al mercado”. El fichero indica que hoy en día “es relativamente fácil realizar inversiones especulativas y operar en mercados antes reservados a expertos”. Sin embargo, el riesgo de estas operaciones suele “ser muy alto”, por lo que “nunca comprometa su dinero sin entender la inversión y los riesgos que conlleva y recuerde que no existe rentabilidad sin riesgo”.

Otro de los sesgos más frecuentes es el denominado sesgo de confirmación, que consiste en interpretar la información recibida o buscar informaciones nuevas de manera que confirmen convicciones o ideas previas.

De esta forma, los inversores buscan información de modo selectivo para respaldar sus opiniones en lugar de buscar opiniones o informes críticos con éstas, con el consiguiente riesgo de no realizar una inversión acertada.

El sesgo de anclaje es la predisposición a dar más peso a la información obtenida en primer lugar que a una información nueva que la contradice.

El informe aclara que en el mundo de la inversión se aprecia con frecuencia este sesgo, por ejemplo, cuando se presenta en primer lugar la rentabilidad de un producto de inversión, de manera que ya no se consideren otros datos no tan positivos como los riesgos asociados, o se toma como referencia de la evolución de una acción el precio que ésta tuvo en el pasado.

Ante esta situación, el consejo es habituarse a buscar, demandar y leer de manera crítica y con suficiente antelación toda la información oficial que le debe suministrar su entidad para ayudarle a tomar decisiones de inversión fundadas.

El sesgo de autoridad es la tendencia a sobreestimar las opiniones de determinadas personas por el mero hecho de ser quienes son y sin someterlas a un enjuiciamiento previo. Puede suceder que se realice una inversión únicamente porque la recomienda o la aconseja un familiar o un amigo sin realizar ningún análisis adicional y sin tener en cuenta las necesidades y el perfil de riesgo propios.

Por último, el sesgo de la prueba social es la tendencia a imitar las acciones que realizan otras personas bajo la creencia de que se está adoptando el comportamiento correcto. Este sesgo se da en situaciones en las que el sujeto no tiene una idea definida de cómo comportarse y se deja guiar por las conductas de otros, asumiendo que tienen más conocimiento.

En la toma de decisiones de inversión, el inversor podría verse arrastrado por las decisiones de otras personas y realizar inversiones que no le favorecen únicamente porque otros lo hacen.

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