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Sociedad

Las emisiones de CO2 contribuyen al calor extremo en el 80% del planeta

Agencias
@DiarioSigloXXI
domingo, 30 de abril de 2017, 10:55 h (CET)
MADRID, 30 (SERVIMEDIA)



El cambio climático inducido por el ser humano debido a las emisiones de gases de efecto invernadero está detrás de los episodios de calor extremo en más del 80% del planeta, de la escasez de lluvia en el 57% y de periodos de cinco días con precipitaciones abundantes en un 41% de la superficie de la Tierra.

Ésta es la principal conclusión de un estudio realizado por 11 investigadores de instituciones estadounidenses bajo la dirección de Noah Diffenbaugh, de la Facultad de Ciencias de la Tierra, Energía y Medio Ambiente de la Universidad Stanford, que intenta arrojar luz sobre cuál es la vinculación de los episodios de ola de calor, lluvias torrenciales o sequía con el cambio climático de origen humano.

“Esa pregunta la hace el público en general y personas que tratan de tomar decisiones sobre cómo manejar los riesgos de un clima cambiante. Obtener una respuesta precisa es importante para todo, desde la agricultura hasta las primas de seguros, las cadenas internacionales de suministro y la planificación de infraestructuras”, explica Diffenbaugh.

En el pasado, los científicos normalmente evitaban asociar los eventos climáticos individuales con el calentamiento global, pero esto ha cambiado. “En la última década ha habido una explosión de investigación”, añade Diffenbaugh.

En un nuevo estudio, publicado en la revista ‘Proceeding of the National Academy of Sciences’, Diffenbaugh y sus colegas analizan cuatro variables para inferir si el calentamiento global de origen humano contribuye a los eventos climáticos, y se basan en observaciones y modelos en diferentes áreas del planeta para cuantificar la influencia de aquél en la severidad y la probabilidad del mes más caluroso, el día más cálido, el año más seco y el periodo más húmedo de cinco días.

Para no atribuir inapropiadamente un evento determinado al cambio climático, los investigadores partieron de la hipótesis de que el calentamiento global no había desempeñado ningún papel y luego utilizaron análisis estadísticos para probar si esa suposición era válida.

"Nuestro enfoque es muy conservador. Es como la presunción de inocencia en nuestro sistema legal: la condición base es que el evento meteorológico fue sólo mala suerte y se requiere una carga de pruebas realmente alta para asignar la culpa al calentamiento global", subraya Diffenbaugh.

Los autores aplicaron su trabajo a los eventos más calurosos, húmedos y secos que han ocurrido en diferentes áreas del mundo y encontraron el calentamiento global por las emisiones humanas de gases de efecto invernadero ha aumentado las probabilidades de olas de calor en más del 80% de la superficie del planeta con observaciones de temperatura disponibles.

"Nuestros resultados sugieren que el mundo no está exactamente en el punto en el que cada evento caliente tiene una huella humana detectable, pero estamos acercándonos", apostilla Diffenbaugh.

Además, la influencia humana en la atmósfera ha incrementado las probabilidades de episodios de sequía en el 57% de la Tierra y de lluvias intensas durante cinco días en un 41% de la superficie.

"Una de las señales más claras que vemos es un aumento en las probabilidades de eventos extremos secos en los trópicos, donde también se observa el mayor aumento en las probabilidades de eventos calientes prolongados, una combinación que plantea riesgos reales para las comunidades vulnerables y los ecosistemas", recalca Diffenbaugh.

Un caso paradigmático es el hielo marino del Ártico, que ha disminuido un 40% durante la temporada de verano en las últimas tres década. Cuando los investigadores aplicaron su teoría a la cubierta de hielo ártico observada en septiembre de 2012, hallaron una evidencia estadística abrumadora de que el calentamiento global contribuyó a la severidad y la probabilidad de las las mediciones de extensión mínima de hielo marino en ese año.

"La tendencia en el Ártico ha sido muy pronunciada y nuestros resultados demuestran que habría sido extremadamente improbable alcanzar la extensión récord del hielo marino sin el calentamiento global", sugiere Diffenbaugh.

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