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Sociedad

REPORTAJE Del ébola y otros virus que nos acechan

Agencias
@DiarioSigloXXI
domingo, 23 de noviembre de 2014, 09:00 h (CET)
MADRID, 23 (SERVIMEDIA/LEONOR LOZANO/PAZ HERNÁNDEZ)



El último brote de ébola, “la más grave emergencia aguda de salud pública de los tiempos modernos”, según la Organización Mundial de la Salud, se ha cobrado cerca de 5.000 vidas en siete países, y sigue causando estragos. Pero no es la única enfermedad emergente que nos amenaza: en estos momentos circulan por el planeta, entre otros, el virus del 'chikungunya'; los de la gripe aviar H5N1 y H7N9 y el MERS-CoV, más conocido como “el coronavirus saudí”.

Así, mientras el ébola copa todas las miradas, el virus del 'chikungunya' está provocando fiebres y fuertes dolores musculares y articulares (entre otros síntomas) por todo el continente americano. Francia notificó la existencia de dos casos en diciembre de 2013 en la isla caribeña de St. Martin y, desde entonces, se ha extendido con rapidez. Solo en la República Dominicana ha infectado a más de 500.000 personas.

El 'chikungunya' es transmitido al ser humano por mosquitos infectados y, por el momento, carece de cura. Tanto la enfermedad como su impronunciable nombre proceden de Tanzania. Significa, por cierto, “hombre encorvado”, porque así es como deja, literalmente, a quienes lo contraen. La buena noticia es que su tasa de mortalidad es baja: a principios de octubre de este año habían fallecido 118 personas.

El MERS-COV Y UN LARGO ETCÉTERA

El síndrome respiratorio por coronavirus de Oriente Medio (MERS-CoV), más conocido como 'coronavirus saudí', ha causado brotes en Austria, Arabia Saudí, Emiratos Árabes y Turquía. Apareció en 2012, y tiene su origen en los camellos de los desiertos de Arabia.

Hasta noviembre, la OMS había notificado en todo el mundo 897 casos de infección por esta enfermedad, de los que al menos 325 fueron mortales.

Pero éstas no son las únicas enfermedades emergentes que nos amenazan: este año se han registrado también brotes del Marburg en Uganda; de la enfermedad respiratoria aguda por el enterovirus D68 en Estados Unidos; de polio en Camerún, Guinea Ecuatorial, Brasil y Oriente Próximo; de fiebre amarilla en la República Democrática del Congo y, en varios puntos del planeta, de los virus de gripe aviar H7N9 y H5N1.

El más devastador de todos ellos es, sin duda alguna, el virus del ébola. Este hantavirus, que causa una muerte atroz en cuestión de días, fue identificado en 1976 en Zaire, tras el primer brote conocido de la enfermedad, que se produjo en un hospital.

Antes de la epidemia actual, este virus era considerado una amenaza remota y geográficamente confinada. El 22 de octubre de este año (seis meses después de que se declarara el brote), la OMS elevaba a 4.877 los muertos por este brote en África occidental y a cerca de 10.000 el número de casos confirmados, probables y sospechosos. Su tasa de letalidad ascendía al 49,1 por ciento.

SOLUCIONES GLOBALES PARA PROBLEMAS GLOBALES

Además de una amenaza, las últimas pandemias han supuesto una importante llamada de atención para las sociedades del siglo XXI, conectadas e interdependientes de una forma sin precedentes. Lo advierte la propia OMS: “El mundo está mal preparado para afrontar cualquier emergencia que suponga una amenaza grave y prolongada”.

En un mundo globalizado, las enfermedades no entienden de fronteras y ningún país será capaz por sí solo de combatir la amenaza que suponen. Por eso, la OMS creó en 1995 su división de enfermedades emergentes y, por esa misma razón, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas convocó el pasado septiembre, por primera vez en su historia, una reunión de emergencia para abordar una cuestión de salud pública: la urgencia de crear una misión especial de lucha contra el ébola.

El Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) dedica grandes esfuerzos a afrontar estos retos sanitarios. Servimedia ha hablado con su director, Antoni Plasència: “La globalización nos convierte a todos en vecinos de todos. Nuestra propia salud y nuestro desarrollo dependen de la salud y el desarrollo de las poblaciones del resto del mundo. Por eso, es necesario un compromiso enérgico para lograr que las soluciones, que en buena parte ya existen, lleguen a todos”.

Pero Plasència duda de que el sistema de gobernanza mundial vigente esté a la altura de las circunstancias. Para el director del ISGlobal, “el sistema actual es claramente insuficiente, por fragmentado, falto de coordinación y de medios”, y la OMS, “aunque es muy necesaria”, se encuentra, a menudo, “al límite de sus capacidades”. “Es, en tanto que la suma de las voluntades de los distintos países que la conforman y financian, el reflejo de lo que estos países están dispuestos a movilizar o no. La OMS necesita ser fortalecida, especialmente en sus vertientes financiera y organizativa”, añade este experto.

¿Cuál es, entonces, el principal reto pendiente de la salud global? Según Plasència, “la equidad: lograr que, independientemente de donde hayamos nacido, podamos disfrutar todos de las mismas probabilidades de tener una vida digna y libre de enfermedades”.

(SERVIMEDIA) 23-NOV-14 LLM/PHB/gja
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